Giovanna Castañeda Palomino
 

Hasta el lunes 22, el Gobierno informó que en el ámbito nacional hay 164 camas disponibles con ventilador mecánico, sin precisar dónde. Estas cifras no son creíbles para las personas que han perdido a sus familiares por el COVID-19 esperando una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

El Comercio conversó con cuatro médicos del hospital Rebagliati que atienden a diario a los infectados con COVID-19 y con familiares de dos pacientes que fallecieron sin conseguir una cama en UCI. El personal de salud, cuyos nombres mantendremos en reserva, señaló que no hay camas disponibles y que existe una larga lista de espera. “Ya no podemos. Las prioridades ya comienzan a delimitarse y eliges a las personas de acuerdo a las capacidades de recuperación. No hay camas”, dijo uno de los doctores.

El lunes 15 de junio, la gerencia de este nosocomio envió a la contraloría un plan de acción tras una auditoría hecha a fines de abril. El órgano de control reportó lo que los médicos reafirman: que las UCI están “al máximo de su capacidad operativa”, que existen pacientes en espera y que hay un déficit de ventiladores: de las 92 camas que lo necesitan –entre UCI, Unidad de Cuidados Especiales y Trauma Shock– diez no tenían equipos. Milagros Boggiano, jefa del Órgano de Control Institucional (OCI) de Essalud, señaló a El Comercio que esta semana hará una visita para verificar si el plan se ha implementado.

“Revelamos que todas las camas UCI estaban ocupadas. Todas estaban llenas y había pacientes en espera de ser hospitalizados. Todo fue visado por las autoridades. Volveremos a verificar”, dijo.

Según reportes oficiales del Ministerio de Salud, en Essalud han fallecido 3.257 personas por coronavirus. Antes de la pandemia, el Rebagliati atendía a cerca de dos millones de asegurados, ahora es el complejo hospitalario para los pacientes con infección grave de COVID-19. Este Diario confirmó, a través del personal de salud entrevistado, que hay 50 camas UCI para pacientes con COVID-19 distribuidas en tres servicios: 14 camas en la emergencia nueva o Celim y 12 en la emergencia antigua, cifras que coinciden con lo reportado por la contraloría. También 24 camas en el block C y aparte 10 para la zona no COVID-19. Todas están ocupadas, según los testimonios. “El requerimiento es minuto a minuto. Muchos pacientes se quedan sin acceder a ventiladores por la falta de ellos”, nos señaló una galena.

Una larga espera

Hace un mes, al padre de Rosa lo internaron en el Rebagliati por una descompensación. Al diagnosticarle una neumonía, fue trasladado a la zona COVID-19. A pesar de que las pruebas salían negativas, los médicos tomaron esa decisión por los síntomas y las imágenes. Semanas después, le indicaron que necesitaba una cama UCI. Pasaron diez días y nunca más lo vieron.

Lo mismo pasó con Alberto, quien nos dice varias veces que su padre de 79 años “era una persona sana, sana”. “Lo dejé en emergencia y no supe más. Solo me reportaban a diario con las llamadas. En una me insinuaron que si había cama UCI, no se la iban a dar por la edad”, señaló. Cinco días esperó por un ventilador, hasta que no resistió.

Toda la comunicación con los familiares de los pacientes que están en espera de una cama UCI es por teléfono: desde un call center los llaman informándoles que aún siguen o no en lista de espera. (Foto: Hugo Curotto/GEC)Toda la comunicación con los familiares de los pacientes que están en espera de una cama UCI es por teléfono: desde un call center los llaman informándoles que aún siguen o no en lista de espera. (Foto: Hugo Curotto/GEC)

“El servicio de cuidados intensivos [lo que hace] es priorizar. A la cabeza de las prioridades está el personal de salud, pero no se puede decir a los familiares. Todos los días hay pacientes que sí necesitan ventilador, pero en el fondo sabemos que no van a poder ir”, nos confesó uno de los médicos.

Según los doctores entrevistados, en primer lugar está el personal de salud con infección grave de COVID-19. Ellos igual tienen que esperar. Siguen las gestantes y los jóvenes. “Luego vienen los que tienen menos enfermedades, y al final ya están los que presentan comorbilidades como diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedades neurológicas, que han tenido TBC o porque son viejitos”, añadió.

Otro doctor contó a este Diario que “no hay un orden” en la lista de espera por ventiladores y que el tratante es quien lucha por su paciente. “Nadie te lo va a decir, pero en un momento jugamos a ser Dios y decidir quién debe gozar de esta oportunidad”, sostuvo. Antes, dijo, fallecía un paciente o ninguno por un turno de 12 horas. Pero en su última guardia, murieron tres en una sola tarde.

Lo más complicado en esta lucha es que los pacientes con COVID-19 no tienen un alta pronta: requieren la cama UCI entre tres semanas y 30 días. “Sale de alta alguien y a los cinco minutos entra otro paciente. En ese trance mucha gente termina por fallecer. Es frustrante y muy doloroso para nosotros”, nos respondió una doctora.

La resistencia de los pacientes en esta espera varía. “Se agota todo: el paciente y las medidas”, aseguraron. En los casos más severos, cuando sufren mucho por la dificultad respiratoria, usan morfina para tranquilizarlos. Alberto y Rosa confirmaron que a sus padres se la pusieron para calmarlos.

“Nuestro sistema está colapsado. Estamos cosechando lo que sembramos como país en tema de salud”, nos dijo una médica. En ello coincidió la jefa de OCI de Essalud: “La mayoría de infraestructura hospitalaria ha colapsado. Los hospitales han quedado chicos”.

Los pacientes de COVID-19 son atendidos por la puerta del CELIM o emergencia nueva y por la emergencia antigua del Rebagliati. Tras el ingreso, la comunicación es telefónica. (Foto: Hugo Curotto/GEC).Los pacientes de COVID-19 son atendidos por la puerta del CELIM o emergencia nueva y por la emergencia antigua del Rebagliati. Tras el ingreso, la comunicación es telefónica. (Foto: Hugo Curotto/GEC).

Alberto y Rosa nunca más vieron a sus padres desde que entraron al Rebagliati. Él ahora está pidiendo sus últimas pertenencias –celular, lentes, ropa–, pero le responden que no las tienen. Ella recuerda que una vez pudo subir a la zona COVID-19 y estuvo cerca de ver a su papá. Un técnico le ofreció su teléfono para que lo llamara. “Respondió y me dijo que nos amaba. Fue la única vez que pude hablar con él”. Fue la única despedida que pudo tener.

CMP pide transparencia en cifras de camas UCI

En diálogo con este Diario, el decano del Colegio Médico del Perú (CMP), Miguel Palacios, manifestó que la situación en el hospital Rebagliati demuestra que el sistema de salud “no tiene una buena capacidad resolutiva”. “Eso significa que no hay camas UCI en el lugar más sensible”, agregó.

Palacios consideró que el Gobierno debe informar con transparencia dónde están las camas UCI disponibles. “Dicen ‘hay cientos de camas’, pero ¿dónde? Lo que se requiere es que estén donde se necesitan”, dijo.

El Comercio buscó el lunes la respuesta de Essalud. La oficina de prensa indicó ayer que no podían dar una entrevista hasta hoy miércoles. Solo informaron que han entregado diez ventiladores mecánicos a este nosocomio. En un comunicado, dijeron que la próxima semana recibirán 150 ventiladores más que serán repartidos para las 29 redes de Essalud.