José Vadillo Vila

July Díaz se define como “una de las voluntarias más raras”. Estaba haciendo su internado en el hospital Guillermo Almenara cuando comenzó la pandemia del covid-19.
A inicios de mayo, la estudiante de Medicina se integró al voluntariado de teletriaje que organiza la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Para la futura galena, el voluntariado debe ser “de corazón”. Se explica: no hay día que deje de realizar una llamada.
Si bien debe cuidar a su mamá, quien está postrada en cama, todo el tiempo que puede July solicita más pacientes, el doble o el triple de los cinco que a diario le asignan como cuota del voluntariado.
“Depende de cada voluntario. Es un compromiso que debes poner para absolver esos picos altos del covid-19. Necesitamos exigencia de nosotros mismos como profesionales. Y San Marcos siempre se ha puesto la camiseta por el Perú”, opina.
¿Qué hilo común encuentra en las llamadas que hace a las personas sospechosas de tener el covid-19, adultos, adultos mayores? El estrés, dice; la salud mental está frágil por la pandemia.
Por ello, considera que las llamadas de los voluntarios alivian, son calmantes, porque muchos desconocen sobre la enfermedad, y ahora alguien les explica. “El teletriaje es lo mejor que se ha creado, porque lleva información a las personas y les llena de paz”, dice.
Sobre el proyecto
Tras el inicio de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, el proyecto de teletriaje empezó con médicos internos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Los internos son estudiantes del último año de Medicina, los que hacen prácticas preprofesionales en los nosocomios y realizan procedimientos médicos vigilados por sus tutores. Se calcula que en el Perú hay más de 5,000 médicos internos. Ellos fueron enviados de retorno a sus casas, cuando se inició la emergencia sanitaria.
Leonardo Rojas, coordinador de la Unidad de Telesalud de la UNMSM y director de la Oficina General de Información y Sistemas del Instituto Nacional de Salud (INS), explica que al iniciarse el proyecto se optó por invitar a estos internos al voluntariado porque conocen todas las patologías, tienen experiencia en la entrevista de pacientes y podían ayudar desde sus hogares para hacer un triaje digital del coronavirus a pacientes de todo el país.
Hoy, alrededor de 300 internos de las ciencias de la salud se suman a esta iniciativa, que nació en San Marcos. También hay alumnos de la Universidad San Martín y de la UPC.
¿De qué trata el esfuerzo?
Los internos de las ciencias de la salud reciben una relación de posibles casos sospechosos de covid-19, que les facilita la Secretaría de Gobierno Digital de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), en coordinación con el INS.
La PCM ha desarrollado la página web y la app Perú En Tus Manos, con la lista de personas que creen tener los síntomas del covid-19; llenan un formulario y esa base de datos llega al programa, donde un equipo reparte de forma proporcional a los pacientes entre los voluntarios para las llamadas y entrevistas, siempre cumpliendo “los criterios del Minsa”, para determinar si la persona es sospechosa o no de tener el covid-19.
“Usamos una plataforma de registro de software libre desarrollada por la universidad de Harvard, que hemos adaptado, donde registramos los posibles casos sospechosos, georreferenciamos la ubicación del paciente y ponemos sus datos personales, sus síntomas, sus signos”, comenta el doctor Rojas. Luego, esta información pasa a los Equipos de Respuesta Rápida (ERR) del Ministerio de Salud (Minsa).
El proyecto se lanzó a fines de abril, comenzó con 30 internos y llegó a casi 300 internos. “En su momento tuvimos 800 postulantes. Diseñamos un sistema de capacitación y entrenamiento para que estas personas pasen un pequeño examen, para ver si estaban entrenadas y que conocen todos los aspectos planteados para el trabajo. Del total, se seleccionaron a los que tenían las más altas notas y habilidades para hacer estas llamadas”, explica el doctor Rojas.
Problema y soluciones 
Al inicio, los alumnos llamaban desde sus teléfonos celulares y esto causaba problemas. Más allá del gasto de sus saldos, el mayor inconveniente fue que los pacientes veían los números de voluntarios, les devolvían las llamadas y les preguntaban por otras patologías, o les reclamaban por qué los ERR aún no llegaban a su casa… temas que escapaban a la responsabilidad del programa de teletriaje y de los voluntarios.
Creció el malestar entre los voluntarios y se decidió parar el proyecto durante un par de semanas para buscar soluciones que ayuden a mitigar estos problemas.
Fue cuando recurrieron al apoyo de la empresa privada. Así, Optical Networks facilitó medio millón de minutos; otra empresa facilitó una central telefónica virtual (que permitió que salga un único número) y se asigne un anexo distinto a cada celular de los voluntarios.
Por su parte, Fundación Telefónica donó “una cantidad importante de dinero” para implementar todas estas soluciones tecnológicas, incluyendo la complicada organización, pues por cada cinco voluntarios, hay un supervisor; además del equipo que asiste a la central telefónica, a la plataforma, y el mantenimiento de la base de datos, entre otros, para ser sostenibles en el tiempo.
De vuelta 
Superado el impasse técnico, hace poco más de una semana, el servicio de teletriaje volvió.
Generalmente, el servicio se ofrece entre las 9:00 y 18:00 horas, dice Rojas, en horarios y días que los voluntarios vean más convenientes (deben cumplir con su cuota de llamadas diarias); y que ellos coordinen con las personas que llamarán para encontrar un horario adecuado y agenden una nueva llamada.
Leonardo Rojas cuenta que la UNMSM ha reconocido el trabajo del grupo de voluntarios y les otorgará un diploma. Los cien voluntarios con mejor desempeño recibirán una beca de la Fundación Romero para cursos sobre informática médica, y se están buscando otros beneficios y recompensas adicionales con las autoridades de las facultades de ciencias de la salud de las universidades involucradas.
Sobre Covida 
 
El teletriaje, a su vez, es el primer engranaje del proyecto Covida, también desarrollado por médicos de la Unidad de Telesalud de San Marcos, una de las iniciativas del concurso de ‘Proyectos Especiales: Respuesta al COVID-19’ del Concytec.
Este proyecto mayor propicia identificar signos con severidad de personas con covid-19, para evitar que lleguen a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) o fallezcan.
“Los pacientes que cumplen ciertos requisitos formarán parte del programa Covida, que se desarrollará en los ocho distritos pertenecientes a la Dirección de Salud (Diris) Lima Centro, donde otros voluntarios harán telemonitoreos de los pacientes con covid-19: les llamarán tres veces al día y aplicarán una serie de herramientas virtuales para detectar síntomas de severidad de la enfermedad. Si el paciente va bien, seguirá en monitoreo; de lo contrario, se alertará a las autoridades sanitarias”, cuenta Rojas.
Covida está tabulando data y esta semana se debe empezar las llamadas de telemonitoreo. Todo el proyecto terminaría la quincena de julio.