En tres meses de cuarentena la mayoría de los hogares consumió más electricidad, y la sumatoria de este incremento sorprendió a los usuarios residenciales con montos dos o tres veces más altos de lo que pagaban. De acuerdo con las empresas eléctricas, se debe a la interrupción en la lectura de medidores, pero este no sería el único factor.

Según Luis Espinoza, profesor de la Maestría en Gestión de la Energía de la Universidad ESAN, entre los meses de febrero y junio de este año uno de los tres componentes de la tarifa eléctrica, la transmisión (regulada por Osinergmin), se ha elevado en 10%, lo que se traduce en un incremento de 3% para usuarios residenciales.

La mitad de este incremento se explicaría por la cotización del dólar, que antes de la pandemia estaba en S/3.31 y ahora fluctúa alrededor de S/3.50. “La regulación no es perfecta. Cuando se presentan estas crisis, se tiene que mejorar el marco regulador”, precisó.

Consumos irreales. Por otro lado, el especialista descartó que el cierre de la compra de Luz del Sur, por parte de la empresa china China Three Gorges (CTG), tenga algo que ver. Igualmente, Hans Berger, gerente de Relaciones Corporativas de la empresa de distribución eléctrica, rechazó esta posibilidad. “Ninguna distribuidora a nivel nacional regula esas tarifas”, comentó.

Espinoza, por su parte, explicó que puede haber empresas que no operaron durante la cuarentena e igual han tenido que pagar debido al costo de potencia que, según la regulación establecida, se cobra, aunque no exista un consumo real durante el mes.

“Una fábrica puede estar detenida y no consumir nada, pero les van a facturar una parte de potencia, para lo cual se toma el promedio de seis meses hacia atrás”, explicó.

Investigación

Para Crisólogo Cáceres, presidente de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec), Osinergmin debe investigar estos incrementos abruptos.