El dos veces presidente de la República, Fernando Belaunde Terry (1912-2002), patriarca de la democracia peruana, buscó la integración del país.

FOTOS: ARCHIVO HISTÓRICO DEL DIARIO OFICIAL EL PERUANO 
“¡Adelante!”. Cuando Fernando Belaunde Terry, de ascendencia arequipeña y ancashina, tenía 32 años de edad y dio su primer paso en la política, en la lista al parlamento por el Frente Democrático Nacional, del doctor Luis Bustamante y Rivero, el arquitecto ya era un hombre de mundo y conocía de primera mano los golpes que reciben quienes son consecuentes con sus ideas:
Había llevado la educación secundaria y la ingeniería en Francia, a donde llegó su familia luego de que su padre, Rafael Belaunde, sufriera cárcel y destierro por oponerse al oncenio de Augusto B. Leguía.
Seis años después de su residencia francesa, los Belaunde se trasladaron al trópico norteamericano, Miami, donde el patriarca fue uno de los fundadores de la Universidad de Miami, antes de ser llamado por el general Oscar R. Benavides como embajador del Perú en México. Paralelamente, Fernando Belaunde se graduó en la Universidad de Texas en las carreras de Historia y Filosofía, y Arquitectura.
Era neófito en política, pero logró la segunda votación más alta de aquellas elecciones de 1944: detrás del polígrafo y político Luis Alberto Sánchez (1900-1994).  Fue curioso porque mientras el padre, Rafael Belaunde, estuvo al frente de los dos primeros gabinetes ministeriales de Bustamante, el hijo, Fernando, destacaba por sus vibrantes alocuciones en el hemiciclo parlamentario.
Primera candidatura 
Ya, desde entonces, y frente al crecimiento de la población (eran los años del inicio de la migración del campo a la ciudad), Belaunde tomó como parte de su batalla política la promoción de las viviendas para las clases populares. El primer hito de esta promoción fue en 1946, cuando se inauguró la Unidad Vecinal número 3, frente a la actual ciudadela de la universidad de San Marcos.
Pero la aventura parlamentaria de Belaunde solo duró tres años, por el golpe de Estado del general Manuel A. Odría. Si bien se dedicó a la cátedra universitaria, ya el político había dejado huella en él y en 1956, tras el ochenio de Odría, Belaunde es lanzado como candidato presidencial por el Frente Nacional de Juventudes. Fue en ese momento que Belaunde realizó su famoso primer viaje proselitista por todo el país, “villorio por villorio”, que le tomó dos meses, viajando en todos los medios de transporte imaginables: era el de entonces, un país más desunido, sin vías de comunicación.
Aquel largo viaje proselitista marcaría un antes y después en la política peruana. Hasta entonces, el proselitismo de los candidatos se centraba casi, en exclusividad, en Lima. Se dice que al ver crecer el favor de los electores por el joven candidato, Odría decidió rechazar su candidatura, a través del Jurado Nacional de Elecciones, pero finalmente, tras una manifestación que partió de Miraflores al Centro de Lima, con heridos y bombas lacrimógenas, Belaunde logró el respeto de su inscripción, aunque, finalmente, no llegó a ganar el sillón presidencial, que ganó Manuel Prado Ugarteche, con apoyo del partido aprista. En esas elecciones sufragaron 1’324,229 ciudadanos; Prado obtuvo el 45% de los votos y Belaunde, 36%.
La derrota en las ánforas dio ahínco al joven político, quien el 7 de junio de 1956, 10 días antes de las elecciones, había fundado su partido Acción Popular, que se haría conocido por la optimista frase belaundista, “¡Adelante!”. Los seis años del gobierno de Prado continuó su labor proselitista por los pueblos del Perú.
Un gobierno militar invalidó las elecciones de 1962. Hasta el año siguiente la mano dura de las Fuerzas Armadas estuvo en el poder, primero con el general Ricardo Pérez Godoy y, luego, con el Nicolás Lindley. El 28 de julio de 1963, tras la convocatoria a elecciones, Belaunde llegó a la presidencia de la República. El arquitecto tenía 50 años de edad.
Primer gobierno 
Belaunde dio la primera Ley de Reforma Agraria, pero no legislaba sobre la tenencia de la tierra; creó las Corporaciones Departamentales de Desarrollo con miras a la descentralización de la administración del Estado; restableció las elecciones municipales; y buscó la gratuidad de la enseñanza.
El legado más importante de Belaunde fue la construcción de vías de comunicación entre los pueblos del interior y obras de ingeniería civil. Son obras de Belaunde la Carretera Marginal de la Selva, que buscaba unir la América del Sur (hoy, Carretera Fernando Belaunde Terry) y la vía Los Libertadores (ruta PE-28 A). También el reservorio de Tinajones (valles de Lambayeque), la refinería de La Pampilla y la ampliación de la hidroeléctrica del Cañón del Pato (Áncash), entre otros.
Su gobierno terminó abruptamente el 3 de octubre de 1968 con el golpe que dio el general Juan Velasco Alvarado, entonces jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, aprovechando la crisis económica y la devaluación de la moneda sol frente al dólar. Además, la oposición calificó negativamente cómo el gobierno belaundista había resuelto el problema del petróleo con la International Petroleum Company (IPC).
Estuvo exiliado, primero en Argentina, luego en Estados Unidos, donde ejerció como profesor universitario, hasta 1978, cuando el general Francisco Morales Bermúdez, entonces cabeza del gobierno militar, le permitió el retorno.
En las elecciones del 18 de mayo de 1980, Fernando Belaunde -con Acción Popular y el símbolo de la lampa- fue elegido entre los 15 candidatos que se presentaron al sillón presidencial. Sumó 1’793,190 votos; en segundo lugar quedó Armando Villanueva (APRA), con 1’087,188 votos. En esas elecciones votaron 5’174,920 ciudadanos hombres y mujeres mayores de 18 años.
Segundo gobierno
Belaunde enfrentaba a un nuevo Perú. La deuda externa de 800 millones de dólares, que había dejado en 1968, ahora era 10 veces más.
A ello se sumó los daños en la economía, viviendas y medios de comunicación que ocasionó el Fenómeno de El Niño de 1983 en las regiones de la costa norte; y la sequía que se presentó en la meseta del Collao. Esta situación dio como resultado la reducción hasta el -13% del producto nacional bruto.
Sendero Luminoso
Cuando llegó Belaunde al poder, el sábado 17 de mayo de 1980, un día antes de las elecciones, un grupo de encapuchados quemó las ánforas y padrones en Chuschi, un pequeño pueblo de Ayacucho. Fue la primera acción del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, dirigido por Abimael Guzmán Reynoso. Esta escalada de violencia empezaría a crecer durante el segundo gobierno de Belaunde, curiosamente, el presidente que mejor conocía la geografía y la idiosincrasia de los peruanos.
De acuerdo con el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, entre 1980 y 1985, durante el gobierno del arquitecto se registraron 7,795 muertes y desapariciones, que representan el 35% del total de víctimas reportadas a la CVR.
“Al concluir el periodo gubernamental del arquitecto Belaunde Terry, 32 provincias se encontraban en estado de emergencia. (…) En ese lapso, la totalidad del territorio nacional estuvo en estado de emergencia en seis ocasiones”, señala el documento.
La CVR dice que “el sistema de representación política” (los partidos) en ese quinquenio estaba debilitado, al igual que el partido de gobierno, es uno de los factores que aprovechó las actividades de sabotaje de Sendero Luminoso.
Belaunde pudo avanzar más tramos de la Carretera Marginal de la Selva; de desarrollaron complejos de vivienda en la capital; se avanzó en la central hidroeléctrica “Santiago Antúnez de Mayolo”, en Huancavelica.
Tras dejar el poder, y tras el autogolpe de Alberto Kenya Fujimori, Belaunde se pronunció en contra de la autocracia y participó de más manifestaciones cívicas, entre ellas, en la Marcha de los Cuatro Suyos. Tras darse a conocer el contenido de los “vladivideos”, en noviembre del 2000, el congresista cusqueño Valentín Paniagua (1936-2006), de Acción Popular, fue designado por el Congreso como Presidente Constitucional de la República. Simbólicamente, como en 1980, nuevamente, ese 2000, volvía la democracia con la elección de Acción Popular. Fue una reivindicación, también, al camino trasado por Belaunde.
Adiós, arquitecto
A las 5:23 de la tarde del 4 de junio de 2002, falleció en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, el presidente Belaunde. Se fue a reunir con su esposa en segundas nupcias, la periodista Violeta Correa, quien había fallecido un año antes, el 11 de junio del 2001.
Póstumamente, el 5 de junio, fue despedido por sus correligionarios en el local de Acción Popular en paseo de la República; luego recibió el Gran Collar de la Democracia del Ejecutivo; su féretro recibió homenaje en el recinto de la antigua Cámara de Diputados y miles de persona fueron a despedirlo a la Basílica Catedral de Lima. Al día siguiente, jueves 6 de junio, se declaró feriado no laborable por las exequias de Belaunde. Recibió misa de cuerpo presente en la Catedral y hubo salva de 21 cañonazos en la Plaza Mayor de Lima. Los restos del “arquitecto de la democracia” reposan en el cementerio Campo Fe de Huachipa.