Miguel Ángel Criado

A medida que avance el siglo, el Mediterráneo será un mar cada vez más peligroso. Con el calentamiento global, se irá pareciendo a los mares tropicales. Estas nuevas condiciones facilitarán el desarrollo de ciclones extratropicales muy parecidos a los huracanes, los medicanes. Aunque los distintos modelos y simulaciones indican que habrá menos, los que haya serán más duraderos, intensos y portando mayor capacidad destructiva.

“El cambio climático está convirtiendo al Mediterráneo en un entorno más propicio para el desarrollo de huracanes”, dice el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Juan Jesús González. Aclara enseguida que el término medicán o medicanes es una simplificación y que en el Mediterráneo no se producen huracanes como los tropicales. Primero porque no es un mar tropical y, segundo, porque nunca tendrán la intensidad y magnitud de un huracán de categoría 3 a 5. “Pero tienen la misma física”, recuerda.

Los medicanes se forman en especial en el centro y este del Mediterráneo. A diferencia de los huracanes, apenas duran un día, diluyéndose en entre 12 y 18 horas. Rara vez sus vientos superan los 100 Km/h y sus dimensiones son mucho más reducidas. Además, la frecuencia de los medicanes es de uno o dos al año, frente a la temporada típica de huracanes que, solo en el Atlántico, suele superar los 10 con otras tantas tormentas tropicales. Pero unos y otros viven de la conflictiva interacción térmica entre el mar y el aire. Unos y otros tienen esa particular forma de espiral de nubes arremolinadas girando al contrario que las agujas del reloj. Y en uno se puede ver el ojo del huracán y en el otro el ojo del medicán.

Todo eso está cambiando. Un reciente estudio realizado por un grupo de investigadores con González al frente ha modelado la aparición y desarrollo de medicanes en el contexto del cambio climático. El modelo ha sido desarrollado por científicos estadounidenses especializados en huracanes y usado ya para la simulación y predicción de huracanes de hasta categoría 5. Primero corrieron el modelo hacia atrás, hasta 1985, viendo que reproducía con gran fiabilidad los medicanes aparecidos desde entonces. Después, eligieron el escenario climático intermedio que se espera para el resto del siglo y lo corrieron hacia el futuro. Se encontraron con una buena noticia y las demás malas.

“La frecuencia de medicanes será menor”, comenta el investigador de la UCLM. Son borrascas que llegan al Mediterráneo desde el Atlántico y se transforman en ciclones tropicales pero, con el calentamiento global, “se está produciendo una expansión de los trópicos y una traslación en latitud de los subtrópicos, lo que implica que las borrascas lo tendrán más difícil para llegar”, explica González. Así que la frecuencia descenderá, habiendo años en los que no aparecerá ningún medicán.

Pero el resto de condiciones serán peores, es decir, mejores para los medicanes. “El cambio climático está haciendo que el Mediterráneo sea más tropical y el mar es el que alimenta a un medicán”, explica González. Según los resultados de su investigación, aunque la frecuencia podría reducirse en un 34%, el número de medicanes que duren más de 24 horas aumentará. “Podrán alcanzar vientos sostenidos de 125 Km/h y rachas con velocidades mayores, lo que entra en la categía 1 de los huracanes”, estima el investigador de la UCLM. El riesgo de un gran medicán será mayor en los inicios del otoño y se concentrarán en especial en el mar Jónico, al este de la bota de Italia.

Con la mayor duración y mayor intensidad de los vientos, el denominado índice de disipación de energía también aumentará y esta es una medida que se relaciona con la capacidad destructora de estos ciclones. “Además, a diferencia de los huracanes que tienden a seguir una ruta rectilínea predecible, los medicanes tienen trayectorias más caóticas e irregulares”, avisa González.

“Sus conclusiones son similares a los resultados que hemos obtenido nosotros”, relata el profesor de meteorología de la Universitat de les Illes Balears, Romu Romero, cuyo grupo lleva años investigando los medicanes. En 2017, y usando una metodología muy diferente apoyada en la generación de ciclones sintéticos, estimó que, como en el trabajo de la UCLM, habrá una reducción de estos ciclones (entre un 5% y un 10%), pero, “cuando se formen, serán más intensos”, añade.

En términos generales, la mayoría serán débiles, con algunos moderados y unos pocos violentos. La clave aquí es el aumento de los vientos, que tienen efectos no lineales sobre la intensidad del medicán. “El poder destructor tiene mucho que ver con el transporte de la energía cinética: aumentos modestos en los vientos sostenidos en superficie pueden elevar exponencialmente su capacidad destructiva”, recuerda Romero. En sus estimaciones, el Mediterráneo tendrá medicanes que podrían contener vientos de hasta 140-150 Km/h. Para Romero, “con el cambio climático, la probabilidad de que entren en la categoría 1 [de los huracanes] ya no será despreciable”.