Desde que asumió la presidencia en marzo del 2018, dos veces Martín Vizcarra había presionado al Congreso para aprobar proyectos que consideraba claves en su política de gobierno. En ambos casos, su aprobación se había encontrado con su desaprobación alrededor del 45%. Un punto que —según la última encuesta de Ipsos para El Comercio— están próximas a alcanzar también hoy, que ha anunciado una nueva medida de presión al Parlamento luego de que este archivara su proyecto de adelanto de elecciones. ¿Cómo se gestaron las dos primeras cuestiones de confianza?

-Por la reforma de justicia-

El día que Vizcarra anunció su primera cuestión de confianza, tenía solo seis meses en el cargo. Su predecesor, Pedro Pablo Kuczysnki (PPK), había tenido que renunciar ante la inminencia de una vacancia y él enfrentaba una oposición similar de parte de la mayoría parlamentaria. Dos meses antes, en julio, el portal IDL-Reporteros había difundido la primera serie de audios que dieron pie al caso de Los Cuellos Blancos del Puerto.

Con el escándalo en crecimiento, la presidencia anunció que Vizcarra daría un mensaje a la nación el 16 de septiembre. Y desde que inició, pintó la cancha de lo que diría minutos después. “Al asumir la presidencia, el 23 de marzo de este año, tomé una serie de compromisos ante todo el Perú que quedaron plasmados en mi primer mensaje a la nación. En ese momento establecí los ejes que llevaríamos adelante como política de Estado y dejé en claro que los dos primeros son la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento institucional”, afirmó.

Luego de mencionar los CNM Audios, Vizcarra recordó que su gobierno había conformado “de manera inmediata” una Comisión de Reforma del Sistema de Justicia y presentado una serie de proyectos para hacer viable esta reforma en su mensaje a la nación de aquel año. Las propuestas debían ser ratificadas en un referéndum luego de que el Congreso les diera luz verde. Pero el Congreso se estaba demorando en hacerlo.

“[Los congresistas] ni siquiera han cumplido el primer punto del cronograma comprometido. De los cuatro proyectos planteados, ni uno solo tiene dictamen de una comisión. Ni uno solo en 40 días. Por el contrario, hemos visto congresistas tratando de dilatar y desnaturalizar los proyectos con absurdas modificaciones que, de aprobarse, los transformaría en proyectos inútiles y perjudiciales para el país”, reclamó Vizcarra.

Y luego de detallar los cambios que la mayoría parlamentaria quería hacer a sus proyectos, anunció la medida que había decidido tomar. “Haciendo uso de las facultades conferidas en la Constitución, tomaremos las decisiones necesarias para recuperar a nuestro país del flagelo de la corrupción”, dijo para preparar el terreno. Luego invocó el artículo 133 y sentenció: “Planteamos la cuestión de confianza al Congreso de la República para aprobar las cuatro reformas constitucionales presentadas al Congreso”.

El presidente terminó su mensaje dirigiéndose a la ciudadanía. “Si todos los peruanos de bien nos podemos de acuerdo y trabajamos juntos, vamos a construir el país que merecemos”, afirmó. Y cerró: “No nos van a doblegar, estoy convencido de que juntos vamos a construir el Perú que queremos para nuestros hijos”. Apenas tres días después, el Congreso votó por darle la confianza al entonces gabinete de César Villanueva y, tras aprobar los proyectos de reforma, el referéndum se realizó en diciembre del año pasado.

-Por la reforma política-

El presidente demoró ocho meses en presentar una nueva medida de presión al Parlamento, esta vez para que apruebe sus proyectos de reforma política. El 29 de mayo, anunció que pediría nuevamente el voto de confianza para que se aprobaran las propuestas que había presentado a principios de abril. Su aprobación, luego del largo salto que dio tras la primera cuestión de confianza, había vuelto a situarse en 44%, con una desaprobación de 45%.

En este nuevo mensaje el presidente no estuvo sólo. Detrás suyo había un batallón de personas conformado por sus ministros, y los gobernadores y vicegobernadores regionales que habían estado reunidos con él antes del anuncio. Días después, las 25 autoridades regionales firmaron un pronunciamiento respaldando la cuestión de confianza presentara por el mandatario. Una alianza ambivalente se mantendría activa desde entonces: juntos contra el Congreso, oponentes en temas regionales.

“En compañía del primer ministro, ministros de Estado y los señores gobernadores regionales de todo el país, voy a dirigirme a la ciudadanía”, abrió el presidente. Luego atacó a la mayoría del Congreso: “Una mayoría parlamentaria, una vez más, sigue dándole la espalda a los ciudadanos y haciéndole daño al Perú. ¿Hasta dónde quieren llegar?”. El tono del discurso se mantuvo por varios minutos.

“Sabemos que el Congreso de la República nos tiene acostumbrados a maniobras inaceptables para brindar a quienes podrían haber cometido actos de corrupción, librándolos de ser juzgados y detenidos, evidenciando un pacto de impunidad. Esto es inaceptable y la ciudadanía lo ha expresado de manera contundente en múltiples oportunidades. Sin embargo, parece que hay algunos que no quieren entender este mensaje, que quieren seguir protegiendo a los corruptos”, afirmó Vizcarra.

Finalmente, el presidente anunció lo que ya era evidente: “En estricto cumplimiento de las facultades que la Constitución política del Perú me confiere, el gobierno ha decidido presentar cuestión de confianza al Congreso de la República, respecto de las políticas de Estado de fortalecimiento institucional y lucha contra la corrupción”.

Esta vez, el mandatario fue más específico en lo que esperaba del Congreso si este decidía aprobarle la confianza. “La aprobación sin vulnerar la esencia de cinco proyectos de ley presentados”, detalló. Luego puso ejemplos de qué era lo que buscaba. “[Uno de estos proyectos busca] que la inmunidad parlamentaria no se convierta en impunidad”, afirmó.

El final de aquel discurso fue un nuevo llamado a la ciudadanía, figura que el presidente ha utilizado en casi todas sus intervenciones públicas desde aquel momento. El Congreso le dio la confianza al gabinete de Salvador Del Solar días después, pero luego aprobó modificaciones a la inmunidad parlamentaria que se alejaban de lo que el Ejecutivo había propuesto. Estas modificaciones fueron tomadas por Vizcarra como punto de partida para luego anunciar su proyecto de adelanto de elecciones el 28 de julio.