Castejón, Cano y León proponen una reflexión sobre el movimiento, tan determinante en España y en Aragón, en una muestra temática en le COAA

El Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón celebra una exposición, en su sede de Zaragoza, sobre ‘Arquitectura Racionalista en Aragón’ hasta finales de abril. Es el resultado de un trabajo sistemático y completo realizado por los arquitectos José M.ª Castejón, Enrique Cano y Jorge León, que con rigor metodológico y precisión conceptual, han recogido un elenco de obras y una pléyade de arquitectos que despliegan en el estudio realizado.

‘Arquitectura Racionalista en Aragón’, título escueto para una Arquitectura escueta. Si algo caracteriza este estilema es su simplificación al máximo de la forma, su no ornamento, su funcionalidad, su rigor y austeridad. Utiliza la «estética de la abdicación» que propugnaba Pessoa, es decir rechazo a todo aquello que se suponía superfluo o fútil. O la tan humorística definición de Eugenio d’Ors de esta arquitectura: «La Cuaresma de las formas».

Plásticamente basada en el ascetismo, de formas desnudas, de geometrías puras y sencillas, en donde la ausencia de ornato y la racionalización del proceso constructivo son la única alternativa para una evolución de la arquitectura.

Agosto de 1927. El arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal visita la Exposición de la Vivienda que se celebraba en Stuttgart y se lamenta de la nula presencia de arquitectura española en la misma, y en uno de los artículos que habitualmente escribía para la revista ‘Arquitectura’ se pregunta: «¿Es que España no figura en la Exposición de Stuttgart por olvido? ¿Es que no existe en España una Arquitectura moderna?». Un año más tarde, en 1928, el propio Mercadal finalizaba en Zaragoza la obra del Rincón de Goya, edificio que daba inicio a un periodo de renovación arquitectónica con el que España entraba en la modernidad.

Plásticamente basada en el ascetismo, de formas desnudas, de geometrías puras y sencillas, en donde la ausencia de ornato y la racionalización del proceso constructivo son la única alternativa para una evolución de la arquitectura.

La exposición que se expone recoge el período arquitectónico producido en Aragón desde finales de los años 20 hasta más allá de la década de los 30 del siglo pasado. Se trata de un momento en el que en Europa se venían desarrollando intensos debates sobre la vivienda, la ciudad y la arquitectura; debates en los que España, periférica, no participó directamente de manera activa.

Durante aquellos años convivirán en paralelo diversas maneras de entender la vanguardia arquitectónica: unas, aquellas interesadas en cuestiones plásticas; otras, de marcado carácter social; y finalmente, aquellas centradas en el desarrollo tecnológico. Todas tenían en común como característica más elevada el trabajar con una utopía: la construcción de una sociedad nueva, en una ciudad nueva, a través de una arquitectura nueva. Y es esa ciudad nueva la que los comisarios han querido trasladar al patio del COAA, mediante una singular instalación que reproduce un cruce de calles de ensanche que se inserta entre la preexistencia.

En palabras de Mercadal, «una arquitectura sólida, simple, racional y bella, proclamando cómo lo superfluo es feo, mientras que lo útil es bello». Sin embargo, mientras tanto, en el interior las viviendas mantenían las viejas distribuciones estrechas de pasillos alargados con la cocina al fondo, como si el modo de vivir estuviera todavía pendiente de cambio. Cambiaba de manera radical el exterior, la imagen y la piel de los edificios, no así el interior.