Los arquitectos Peter Pichler y Pavol Mikolajcak construyen un bellisimo ejemplo de arquitectura alpina contemporánea con el refugio de Oberholz. Acogedora y espectacular al mismo tiempo, esta obra se integra con el paisaje de los Dolomitas

Los Alpes son uno de los paisajes más bellos de Europa y parece ser que últimamente el tema de la construcción alpina origina los mejores ejemplos de arquitectura contemporánea en Italia.
No ha sido siempre así, durante el desarrollo económico de los años 60 y 70 y sobretodo con el boom del esquí de los años 70 y 80, la montaña fue víctima de una especulación urbanística feroz y quedaron atrás los ejemplos aportados por grandes maestros de la arquitectura italiana como Carlo Mollino y Edoardo Gellner.
Aun así en los últimos años, las tendencias del turismo de montaña afortunadamente están cambiando, ha aumentado mucho la consciencia sostenible y de salvaguarda del paisaje, un paisaje único y maravilloso. Al mismo tiempo, se está produciendo un redescubrimiento de la cultura y las tradiciones locales, la unión de todos estos aspectos nos está regalando obras de arquitectura muy interesantes y en armonia con el lugar.

Imagen exterior del refugio que se presenta como tres pequeñas casitas

Imagen exterior del edificio con la nieve

La zona de los Dolomitas es la que lidera este cambio y es justamente aquí donde encontramos un poético refugio construido por los arquitectos Peter Pichler y Pavol Mikolajcak. El proyecto de Oberholz se situa cerca de Bolzano en Obereggen a más de 2000 m sobre el nivel del mar y nace a partir de un concurso de arquitectura con tres temas claros como base: el diálogo con la naturaleza, amplias vistas sobre el paisaje y una atmosfera cálida y acogedora en su interior.
Esta estructura en voladizo se incrusta en el Monte de Latemar, patrimonio natural de la UNESCO. La planta del edificio recuerda la forma de un árbol caído con tres ramas que se extienden y se curvan señalando los tres picos más importantes de la zona: el Mendel, el Cuerno Negro y el Cuerno Blanco. La cubierta del refugio está revestida con madera de alerce, un árbol autóctono, y con su perfil orgánico recuerda mucho las crestas de las montañas, fundiéndose maravillosamente con el paisaje nevado.

Imagen del interior del restaurante del refugio Oberholz

Imagen del interior del refugio Oberholz y la estructura de madera

Las fachadas del edificio se presentan como tres casitas en su forma arquetípica con la cubierta a dos aguas. Con su apariencia contemporánea y su carácter casi inocente consiguen integrarse en el entorno de las pistas de esquí. Estas fachadas totalmente acristaladas son como tres catalejos que se proyectan hacia el paisaje y desde el interior del restaurante enmarcan las vistas a los huéspedes.
El interno del refugio contrasta con su imagen exterior, ofreciendo un espacio amplio y diáfano revestido con madera de abeto que lo convierte en un caparazón cálido y confortable. La estructura de portales de madera prefabricada que conforma las tres áreas del restaurante es el elemento estético más impresionante y característico del proyecto, sus formas curvas, la repetición y la cadencia irregular conducen las miradas hacia las vistas panorámicas.

Imagen de una de las tres zonas de comedor del refugio y ventanal que mira hacia el paisaje

Imagen de los portales que forman la estructura de madera

Imagen exterior del refugio Oberholz y terraza exterior

En un lateral de la zona del restaurante, encontramos un pequeño comedor más recogido e íntimo dentro de un nicho. Este espacio es un guiño de los arquitectos que nos conecta con uno de los elementos más característicos de los hogares tradicionales del Tirol del Sur, la “stube” que en este caso se reinterpreta en clave actual.
Expuesta a sur, emerge una grande terraza panorámica a la que se puede acceder fácilmente desde la estación del telesilla y que se conecta con el bar y el ingreso del restaurante.
La zonas de servicio del edificio se apoyan y se introducen dentro de la montaña y están construidas con hormigón armado que refuerza el carácter rocoso del terreno.

Imagen del bar del refugio y la terraza panorámica exterior

Imagen desde la terraza panorámica exterior

Planta principal del edificio

Los arquitectos consiguen con este proyecto superar con valentía el desafío que significa construir en un ambiente hostil como los Alpes. Ademas, lo hacen utilizando materiales sostenibles y locales de manera inteligente y optimizando las formas en un juego poético y respetuoso con el lugar, pero sin renunciar a la contemporaneidad. Gracias a su carácter de síntesis pero con vistas al futuro, este espacio ha sido recientemente elegido para representar la campaña de imagen institucional del Alto Adige a nivel nacional e internacional.

Escrito por Aina Pérez i Verge desde TURÍN
Peter Pichler Architects y Pavol Mikolajcak Architects
Fotografías de Oskar Dariz y Jens Rüßmann