La región Arequipa está siendo duramente golpeada por la pandemia del nuevo coronavirus. A la fecha, se contabilizan más de 700 muertos y 32,000 personas infectadas, cifras que preocupan puesto que revelan una situación de riesgo para la vida de la población y además constituye un potencial foco desde el cual la enfermedad puede diseminarse a otras zonas del país, especialmente las del sur.

Frente a esta realidad, el Poder Ejecutivo está enfocando en Arequipa las medidas para fortalecer la capacidad de respuesta de la sanidad pública ante el incremento de la demanda por atención en los hospitales. Con ese propósito, en los últimos días se trasladaron profesionales de la salud, decenas de miles de equipos de protección personal (EPP), así como el equipamiento necesario para optimizar la atención a los enfermos, como respiradores mecánicos y generadores de oxígeno, entre otros.

Una de las acciones más importantes desplegadas por el Gobierno en esta región ha sido el incremento del número de camas hospitalarias. En las últimas semanas se habilitaron 700 nuevas camas que fueron puestas a disposición de los centros de salud para asistir de la mejor forma posible a las personas contagiadas del covid-19.

Asimismo, el pasado domingo, el presidente de la República, Martín Vizcarra, acompañado por la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, viajó a la Ciudad Blanca para supervisar el inicio de funciones del Centro de Atención Temporal de Cerro Juli, instalación dedicada especialmente a la atención de los infectados en condición leve o moderada. Que la máxima autoridad acuda personalmente es una muestra de la especial atención que el Gobierno presta a este problema y a los esfuerzos realizados para darle solución lo antes posible.

Sería pertinente observar esta misma preocupación en las autoridades regionales y locales de Arequipa cuya sociedad civil está exigiendo un mayor compromiso de todos sus funcionarios, quienes tienen la obligación y la responsabilidad histórica de dejar de lado cualquier discrepancia menor para sumarse a la cruzada nacional por vencer a la enfermedad y eliminarla en el menor plazo posible.

Si bien esta región es ahora el epicentro de la pandemia del nuevo coronavirus en el Perú, es preciso señalar que cuenta con la preocupación y el respaldo de las más altas autoridades nacionales, tal como ocurrió en otras zonas del país donde el virus proliferó anteriormente y que lograron ralentizar la tasa de contagios luego de semanas de esfuerzo y de trabajo coordinado. Estamos seguros de que eso mismo sucederá en Arequipa.

En tanto, es comprensible y totalmente justificada la preocupación de los miles de compatriotas aquejados por el covid-19 y que están enfrentando enormes dificultades para conseguir atención en los hospitales arequipeños. A todos ellos nuestra solidaridad y los mejores deseos de que este mal momento pase lo antes posible y la pandemia sea derrotada.