Entrevista. Auditores ya no dependerán de su comando, sino rendirán cuentas a su superior jerárquico en su especialidad. El próximo año también se tiene previsto la compra de dos radares para la lucha contra el narcotráfico en el Vraem.

Eduardo García Zúñiga

¿En qué plazo debe implementarse el control digital para el consumo de combustible en las Fuerzas Armadas y que otras acciones se están tomando en otras áreas del sector para evitar actos de corrupción?

–Le agradezco la pregunta porque me permite ampliar las acciones que hemos tomado en coordinación con los comandantes generales e inspectores generales de los tres institutos y las entidades adscritas al Ministerio de Defensa.

Estamos abarcando el problema en formal global, y en varios aspectos: normativo, sistemas de control, implementación de tecnología digital y, por último, pero no menos importante, la cultura institucional.

En el aspecto normativo, en este momento estamos estudiando en el ministerio cada uno de los pasos que siguen en los principales procesos de adquisición, como combustible, alimentos, adquisiciones, etcétera, y en cada uno de ellos estamos determinando cuáles son los controles necesarios para evitar cualquier tipo de distorsión o de error que se pueda cometer.

Con base en ellos, vamos a dar directivas y protocolos muy específicos de control para cada rubro. Paralelamente, estamos reestructurando todo el sistema de inspectoría en los tres institutos armados, que es al final de cuentas el sistema de control interno de cada arma.

–¿En qué va a consistir este cambio?

–En el Ejército, la Fuerza Aérea o la Marina de Guerra, la inspectoría existe en diferentes niveles, ya sea de división, brigada o batallones de unidad. En todos estos niveles los inspectores dependen de los comandantes, en suma, del comando al cual están asignados.

Lo que estamos haciendo es independizar todo el sistema de inspectoría, de tal manera que no dependan de los comandos, sino que sea un sistema paralelo.

El inspector de la brigada va a depender del inspector de la división; el inspector de la división va a depender del inspector general del Ejército, en todos sus ámbitos, inclusive en su sistema de calificación.

Antes el comandante calificaba al inspector, es decir, estaba subordinado. Ahora, se está independizando en todo sentido, funcional y de calificación también.

–¿Qué ventajas va a traer este nuevo sistema para la fiscalización?

–Lo que estamos estableciendo es un sistema de control mensual en forma inopinada, en todos estos puntos críticos, sean de combustibles o alimentos. En forma inopinada, los inspectores de cada nivel van a inspeccionar mensualmente, y deben reportar al escalón superior, y el inspector de cada instituto va a reportar su informe mensual acá al inspector del Ministerio de Defensa, de tal manera que este funcionario tenga conocimiento de todo lo que está pasando en la institución.

Lo importante es que estamos asignando niveles de responsabilidad a los inspectores. Si existe alguna irregularidad, y el inspector no lo ha detectado, también se hace responsable del problema.

En lo que es infraestructura y digitalización, el Ejército ya firmó un convenio con Petroperú, un convenio de aproximadamente 50 millones de soles, para implementar una cadena de grifos a escala nacional que tengan un sistema de control digitalizado, con una base central en Lima, que le permita al ente encargado de control saber en tiempo real cuánto se está abasteciendo y cuánto está quedando.

–¿Con respecto a la cultura institucional, cómo debe encajar el valor de la integridad en esta nueva etapa?

–Esto es muy importante porque somos conscientes que por más que cambiemos normas o sistemas, si no educamos o concientizamos al personal para actuar correctamente, siempre habrá integrantes que busquen saltarse la norma y delinquir.

Vamos a trabajar todo el sistema de creencias y valores en los tres institutos, y para ello estamos activando los centros de liderazgo, conformados por oficiales y por un grupo de sicólogos para trabajar estos temas con todo el personal, de todos los niveles, empezando por las escuelas militares.

La interiorización de este sistema de creencias y valores no se logran con una charla o una conferencia, queremos llegar al subconsciente del personal militar para hacer un recambio de algunas creencias, que no están bien establecidas, y en el sistema de valores, que son muy importantes.

–El Gobierno ha dado un gran impulso a la lucha antisubversiva en el Vraem. ¿El plazo de pacificación al 2021 se mantiene?

Es factible y lo mantenemos, por supuesto. El presidente Martín Vizcarra ha dado lineamientos muy claros sobre el Vraem, empezando por intensificar las operaciones de inteligencia que estarán a cargo de la Policía Nacional, pero en estrecha colaboración con las Fuerzas Armadas.

Estas operaciones serán muy puntuales para caer exactamente sobre los mandos terroristas, y no afectar a las mujeres y niños que habitualmente los acompañan.

Otra medida que hemos tomado es separar la parte administrativa de la parte operativa en el Vraem. La parte administrativa va a tener su centro en Huamanga, con un general aparte, mientras que la parte operativa se va a quedar en Pichari.

El problema es que el comandante a cargo del Vraem tiene a su cargo tanto la parte operativa como la administrativa, y esta doble labor distrae mucho la labor operativa, inclusive ha habido problemas de abastecimiento. Eso ya no va a suceder, vamos a concentrarnos en las operaciones, para lo cual hemos seleccionado a los principales mandos, que tengan mucha experiencia en la zona, que hayan combatido en la zona, para ir a comandar toda la parte operativa.

La parte operativa se va a centrar directamente dependiendo del Comando Conjunto, y la parte administrativa, del Ejército. Vamos a dar un impulso muy fuerte este año que viene para lograr la pacificación total en el 2021.

–En el caso del narcotráfico en el Vraem se habla del efecto globo, por el cual el narcotráfico se está trasladando a otras zonas del valle para evadir la acción militar, ¿cómo se enfrenta esta situación?

–Sí, eso es cierto. Inicialmente la droga salía mediante vuelos de avioneta que van a Bolivia, y se centralizaba básicamente en las pistas de aterrizaje clandestinas en la zona del Vizcatán del Ene. Como el centro de operaciones de las FF. AA. queda cerca de la zona, apenas se tenía conocimiento del aterrizaje de una avioneta, salían los helicópteros, los interceptaban y los destruían, o los capturaban.

Ellos (los narcotraficantes) se han dado cuenta de eso y han migrado a Pichis Palcazu, en la zona de Cerro de Pasco. Eso es el efecto globo. Este año hemos destruido 77 pistas clandestinas, y es muy probable que los narcotraficantes sigan migrando hacia la frontera con Bolivia.

Lo que estamos haciendo es potenciar la intervención aérea, fluvial y terrestre, de manera conjunta. Estamos potenciando la interdicción aérea con el mantenimiento y puesto en operatividad de algunos radares, y también está presupuestado, con el Fondo de Defensa, la adquisición este año que viene de otros dos radares más para un mejor control aéreo en el Vraem, justamente para detectar las nuevas rutas de las avionetas que salen con droga. Actualmente tenemos dos radares, pero con cuatro vamos a potenciar notablemente el control aéreo y cubrir todas las zonas de un territorio que es complejo y difícil.

El verde volverá a La Pampa

El ministro Martos informó que gracias a la exitosa operación Mercurio 2019, personal del Ejército y de la Policía Nacional han podido erradicar casi en su totalidad la minería ilegal en La Pampa, en Madre de Dios, zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata.

Dijo que el control de las fuerzas del orden continuará en el 2020 y lo que empezará en enero es la etapa de reforestación de La Pampa y de resiembra en la propia reserva natural, y también el planeamiento de algunas actividades de desarrollo alternativo en la zona que permita darle otros medios de subsistencia a la población local.

“La idea es volver a recuperar el paisaje natural que se había destruido por la minería ilegal”, afirmó.

Martos Ruiz dijo que el mismo esquema aplicado en La Pampa también se ha repetido este año, con mucho éxito, en El Tambo, en la frontera con Ecuador, en la Cordillera del Cóndor, que era depredada por mineros ilegales ecuatorianos que cruzaban la frontera.