Desde hace un mes, cuando se realizó su última audiencia de apelación, la defensa de Alejandro Toledo en Estados Unidos viene centrando su estrategia para conseguir la libertad bajo fianza del expresidente en un factor humanitario: el deterioro de su salud mental. Y el esfuerzo ha tenido resultados. El juez encargado de revisar la nueva apelación interpuesta por su abogado dijo ayer que, tomando en cuenta ese argumento, liberaría a Toledo si no se le cambian las condiciones carcelarias. La carta enviada por el psiquiatra de la prisión donde está retenido —a la que este Diario tuvo acceso— ha sido clave en esta decisión.

-La audiencia de ayer-

“La mayoría de personas está de acuerdo en que estar en confinamiento solitario está muy cerca de la tortura. ¿Por qué, entonces, no debería ser esta una circunstancia especial que justifique su liberación? Toledo está solo en una celda 47 de 48 horas [Nde: aunque el régimen en el que está le permite salir una hora al día al patio], y eso es precisamente lo que hace que la gente se vuelva loca”, dijo el juez Vince Chhabria ayer en una audiencia en la que finalmente no tomó una decisión.

Pero según reseña el reportero de la Corte del Distrito Norte de California, Nichola Lovino, el juez dejó claro que si el gobierno federal no puede encontrar algún régimen carcelario intermedio —uno que no implique el aislamiento, pero tampoco que Toledo sea mezclado con los reos comunes—, optará por conceder la libertad bajo fianza. “Ahora las únicas opciones que se me presentan son dejarlo en libertad o en confinamiento solitario”, se quejó Chhabria.

Al final de la audiencia, el juez informó que hoy jueves emitirá un veredicto por escrito. Chhabria también afirmó que, de conceder la libertad bajo fianza, lo más probable es que esta medida sea temporal, hasta que el servicio de alguaciles de Estados Unidos pueda encontrar una forma de tener a Toledo en prisión, pero no en el régimen de aislamiento.

-Construyendo el caso-

Desde el 16 de julio, Toledo permanece detenido en una celda de menos de 10 m2 en la cárcel de Santa Rita, California, mientras se define si será extraditado al Perú para que enfrente los procesos que se le siguen por el caso Odebrecht. Su régimen carcelario no le permite tener interacción con sus compañeros de pabellón —ni con ninguna otra persona— y le asigna solo una hora de patio al día.

Ya desde la audiencia realizada el mes pasado, el abogado público de Toledo Steven Kalar advirtió que este régimen carcelario podría causarle problemas psicológicos y otro tipo de efectos nocivos para su salud mental. Esta línea argumentativa ha tomado fuerza hasta convertirse en el centro de la discusión sobre si el expresidente podrá enfrentar o no su proceso de extradición en libertad.

En la audiencia de septiembre, la fiscal Elise LaPunzina replicó dicho alegato asegurando que, según el servicio de alguaciles, el mismo Toledo había pedido un régimen de “protección especial” y que el único disponible en Santa Rita es el de confinamiento solitario. “Dado que Toledo pidió ser ubicado en un régimen de protección especial, podría retirar ese pedido para ser designado en un régimen de menor riesgo y ser recluido junto a los otros internos”, afirmó.

LaPunzina explicó que el régimen de aislamiento no solo se aplica como castigo a los internos violentos, sino también como medida de protección para algunas personas frente al resto de la población carcelaria —en este caso a pedido del mismo reo—, y que no tendría sentido que Toledo sea liberado por algo que él mismo pidió. “Toledo ha creado las condiciones de confinamiento de las que se queja. No debería ser liberado sobre la base de una circunstancia que está bajo su control”, dijo aquella vez.

-La carta del psiquiatra-

En la última audiencia para definir la apelación de Toledo, realizada ayer, su defensa presentó una carta que terminó por inclinar la balanza humanitaria a su favor. En la misiva, el psiquiatra Dave Schatz, quien lo trata en Santa Rita desde que ingresó en julio, explica las condiciones de “marcado deterioro de la salud mental” que presenta el expresidente.

“He visto un desplome en el interés del Sr. Toledo por mantener sus condiciones de aseo e higiene”, empieza explicando el psiquiatra. “He visto una marcada desmoralización, junto a un incremento significativo en su ansiedad y su depresión. He aumentado la medicación del Sr. Toledo debido a este aumento de la ansiedad y la depresión, pero esto solo es como ponerle una ‘curita’ a una herida abierta”, continúa.

Schatz también detalla los signos físicos que prueban el aumento de la ansiedad y la depresión en el expresidente. “El Sr. Toledo muestra un creciente retraso psicomotor, lo que significa una desaceleración significativa de sus movimientos. El Sr. Toledo hace mucho menos contacto visual que cuando lo empecé a tratar. […] El Sr. Toledo repite lo que dice mucho más a menudo que cuando lo conocí, lo que demuestra un creciente déficit de memoria, y presenta marcadas dificultades para concentrarse”, detalla la carta.

El psiquiatra, que es miembro del staff de Santa Rita, también explica que Toledo está recluido bajo el régimen formalmente conocido como “segregación administrativa” —antes conocido como “el hoyo”— porque la prisión no tiene otra forma de separarlo de los reos comunes, entre quienes estaría en riesgo. “Es importante notar que Santa Rita, debido a la naturaleza única del caso del Sr. Toledo, no tiene cómo recluirlo en ningún otro ambiente”, afirma.

Schatz finaliza la carta diciendo que “espero que las marcadas condiciones de deterioro de la salud mental del Sr. Toledo —resultado natural de un ambiente que dudo que ningún juez o jurado podría realmente imaginar a menos que lo vieran de primera mano— sean un factor a tomar en cuenta [para la decisión de la Corte sobre su libertad bajo fianza]”.

-Últimos pero eficientes cartuchos-

La defensa de Toledo, en el oficio enviado a la Corte para la audiencia de apelación, toma la carta del psiquiatra como el centro de su caso. “[Toledo] ha sufrido cerca de tres meses de confinamiento solitario, lo que ha resultado en un daño severo a su salud mental, como ha sido documentado por su propio psiquiatra en la prisión”, afirma el abogado Kalar.

La principal preocupación de la defensa —asegura— es que, por la naturaleza del proceso de extradición, Toledo seguiría en aislamiento por mucho tiempo. Además, afirma que el expresidente “no recuerda haber hecho ese pedido [de protección especial, que derivó en el aislamiento]” y que la fiscal no ha podido presentar el documento en el que, según el servicio de alguaciles, habría quedado registrada la solicitud.

Kalar recuerda la otra razón por la que supuestamente Toledo está en el régimen de aislamiento: para poder observar la evolución de su preocupante salud mental, y hace notar la ironía que esto significa. “Es verdaderamente kafkiano: el Sr. Toledo está en confinamiento solitario porque [la prisión de] Santa Rita está preocupada por su salud mental, pero su psiquiatra asegura que el confinamiento solitario está causando el deterioro en su salud mental”, se queja.

Finalmente, trae un argumento nuevo a la mesa: que el GPS que se le colocaría al grillete de Toledo lanzaría una alarma si este quisiera huir de la zona a la que se delimita su reclusión fuera de la cárcel. “Tanto la radio frecuencia como el monitoreo por GPS proveen notificaciones en tiempo real sobre posibles violaciones [intentos de escape]”, asegura.

Tras lo dicho por el juez Chhabria ayer, sobre que muy probablemente ordenará la libertad del expresidente hasta que el gobierno pueda encontrar una opción intermedia entre el aislamiento y el riesgo de los reos comunes, la fiscal Elise LaPunzina dijo que se buscaría organizar su traslado a otra prisión.

“La fiscal Elise LaPunzina dijo que el servicio de alguaciles buscaría transferir a Toledo a una instalación en el condado de San Mateo o en Los Ángeles, donde no tenga que estar recluido en confinamiento solitario”, asegura el reportero Nicholas Lovino. Hasta que esa opción sea encontrada, sin embargo, lo más probable es que el expresidente procesado por actos de corrupción pueda gozar de libertad bajo fianza.