La demanda por una vivienda es alta en el Perú, sobre todo la de los sectores de menores ingresos, que buscan la oportunidad de acceder a una mediante los programas sociales que se impulsan con el Fondo Mivivienda.

Según el director ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), Guido Valdivia, el encarecimiento de los materiales de construcción hace repensar a las empresas aumentar su oferta de vivienda social, cuya demanda repuntó con programas habitacionales que tienen subsidio estatal.

Explicó que el 40% de los materiales que se emplea en el sector es importado, por tanto demanda dólares,  cuyo valor aumentó en más de 12% en los últimos 12 meses (según el Banco Central de Reserva), impactando en los costos de la industria.

Pero, como el subsidio (bonos del buen pagador, etc.) no incorpora el alza del dólar, es poco probable que las empresas aumenten su oferta de viviendas económicas.

Por ello, Valdivia señaló que se debe aumentar el subsidio, más aún en época de crisis debido a la pandemia; y elevar el precio máximo de las viviendas sociales.

Impacto. “Si un proyecto inmobiliario tiene un margen de 12% es exitoso; si se incrementa en 2.4% los costos; solo pensando en una devaluación de 10% (del sol)se habla de un impacto de más o menos de 20% en el margen. A esto se  suma  los precios al alza  en el mercado internacional, como el cemento, el acero, ladrillo en 40%, estamos hablando de un impacto muy fuerte del dólar”, precisó.

Valdivia indicó que el sector construcción, en general, se encuentra en terreno positivo aunque está entrando a una etapa de menor dinamismo, producto del contexto político que se vive en el país.

Por ello, refirió que para  abordar el problema de coyuntura es importante alcanzar un consenso entre los poderes del Estado y la sociedad civil.

“Capeco y la Federación de Construcción Civil proponen un Pacto Nacional por la democracia, la reconciliación y la inclusión”, señaló al aclarar que el pacto va más allá del problema del sector.

Repunte

La reactivación de las economías de China y Estados Unidos impulsa el consumo de materiales de construcción, que elevan sus precios.