La herencia es rica y abundosa. Los cuadros de la pasión se extasían en el milagro de la memoria. Ahi es donde se fragua un mundo de muchachas, de cultos jardines, fuentes prodigiosas que revelan secretos y trazan sinos que marcaran el devenir de los acontecimientos. Hablo de un enamoramiento, del testimonio del actuar sentimental que el poema y la obra de arte -en su asombrosa belleza- presentan. No hablo de Garcilaso y de su impresionante “Egloga tercera”; de los sonetos de Lope, Gongora y Quevedo, redimensionados por el asombro que causan en nosotros, sus lectores. Tampoco hablo de esa enorme sexualidad que nutre buena parte de la lirica de Neruda y Martinez Rivas. Hablo del lirismo percibido por los sentidos del alma de Emilio Adolfo Westphalen (Lima, 1911-2001), de su secreto a voces que corre como un rio “salido de madre” en la felicidad de mojar nuestros cuerpos; porque su secreto y su silencio tambien son los nuestros.

Su poesia lirica -y digo lirica, para distinguirla de su vena sapiencial que reflexiona sobre el fenomeno poetico- se mueve en un estadio de eterno recomienzo, formula convocante que se desliza a traves de un ritmo que traza la geografia versal del poema. Lejos de la estructura fija, estamos ante un ir y venir melodico que se libera en la exactitud de la expresion conseguida.

Esta expresion puede darse por medio del contrapunto que establece un verso largo seguido de uno muy breve; eco no tan lejano de la lira. O por medio de un verso largo donde la respiracion mental (conceptual) obligue al detenimiento y al salto; eco, tambien, no muy lejano, del acento meridiano en sexta o septima silaba del endecasilabo aureo. O un verso de riqueza tal que provoque una aliteracion no solo silabica, sino mental; de sonoro e imaginativo reflejo que corra veloz por todo el cuerpo del poema. Ejecucion que se emparenta con la orquestacion integradora de la silva, tanto renacentista como barroca. Formas -estas- predilectas de nuestros mas aventajados liricos.

Resulta entonces que afirmar que Westphalen es uno de nuestros mas concentrados liricos no es una afirmacion blandengue, sino una confirmacion de fondo; ya que, como el poeta aleman Gottfried Benn, en una memorable conferencia de 1951, recogida en el libro “El yo Moderno”, dijo, refiriendose a la poesia lirica: “La forma es el contenido mas elevado”. Hasta aqui, no hemos hablado de otra cosa.

Siguiendo con el riesgo formal que acusa esta poesia, es basico enunciar el rompimiento que hace del modernismo peruano Jose Maria Eguren; el rispido bramido que se desprende del proceloso acento de Cesar Vallejo; el oido circense de Martin Adan con su barroco sonoro; el temblor generador que significo la aventura de Cesar Moro, tanto en espanol como en frances. Sin embargo, no se explica la concentracion expresiva de Westphalen solo en esta rica tajada de la poesia peruana. Hay que abandonarse en los abismos de San Juan, guardar el equilibrio sobre el tenso nervio del lenguaje ante la desesperacion por lo indecible. Desesperacion que en San Juan ofrece huertos de frutos deleitosos. Westphalen hace suyo el remanso del vertigo, utiliza la elegante sonoridad de los siglos de oro, juega con el silencio, introduce luz y noche a la noche.

Podriamos resumir diciendo que la gran tradicion que alienta la expresion lirica de Westphalen es la de su lengua con todos sus movimientos: hacia lo alto, hacia lo bajo; o su detenimiento en el centro mismo del canto.

Es cierto, responde a una tradicion experimental muy propia de la poesia peruana. Tradicion que llega a nuestros dias con Mirko Lauer, Antonio Cisneros, Mario Montalbetti y Vladimir Rivas, entre otros. Pero su particularidad descansa en la ternura con que palpa y gusta la fruta prohibida; en su agudeza para revelar honduras de la emotividad propias del apasionado. La decantacion y el asombro sentimental que se unen en su cancion fundante.

Indagadora en su penetracion es la poesia amorosa de Westphalen. No hay asomo de complacencia; antes bien, navega en aguas de extravio, en veleros que corren y encallan, llegado el momento, en la medula de la ensonacion; en el deslumbrante palpitar de una historia que pudo ser, pero que a la hora de enunciarse escurre y quema por la piel.

Poesia llena de topicos utilizados por los poetas liricos de los siglos de oro. Tambien ritmos de ritmos de procedencia ampliamente condensada y vacunada por el repetido impacto de lo familiar. Pese a esto: nunca arcaico, jamas adormecido en la asfixiante cuna del cliche. Por el contrario, el yo poetico de Westphalen impacta por su tono moderno, por la velocidad de sus imagenes transcurriendo en los margenes de un canto por demas enamorado. Poesia -la suya- cuya astilla navega en el tormentoso pulso del corazon.

Mundo magico

Tengo que darles una
/noticia negra y
/definitiva
Todos ustedes
/se estan muriendo
Los muertos
/la muerte de ojos /blancos las muchachas /de ojos rojos
Volviendose jovenes /las muchachas
/las madres todos mis /amorcitos
Yo escribia
Dije amorcitos
Digo que escribia /una carta
Una carta una carta /infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo /una carta
Otra sera escrita /manana
Manana estaran
/ustedes muertos
La carta intacta
/la carta infame /tambien esta muerta
Escribo siempre y no /olvidare tus ojos rojos
Tus ojos inmoviles /tus ojos rojos
Es todo lo que puedo /prometer
Cuando fui a verte /tenia un lapiz y escribi /sobre tu puerta
Esta es la casa
/de las mujeres que /se estan muriendo
Las mujeres de ojos /inmoviles
/las muchachas de /ojos rojos
Mi lapiz era enano y /escribia lo que yo
/queria
Mi lapiz enano mi /querido lapiz de ojos /blancos
Pero una vez lo
/llame el peor lapiz /que nunca tuve
No oyo lo que dije no /se entero
Solo tenia ojos blancos
Luego bese sus ojos /blancos y el se
/convirtio en ella
Y la despose por sus /ojos blancos y tuvimos /muchos hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un /periodico para leer
Los periodicos
/de la muerte
/que estan muertos
Solo que ellos no
/saben leer
No tienen ojos
/ni rojos ni
/inmoviles
/ni blancos
Siempre estoy
/escribiendo y digo /que todos ustedes se /estan
muriendo
/Pero ella es el desasosiego y no tiene ojos /rojos
Ojos rojos ojos
inmoviles
Bah no la quiero

Tomado de Bajo Zarpas de la Quimera Poemas 1930-1988, Alianza Editorial, 1991.


Fuente: Villarreal, Jose Javier. El Norte; Monterrey, Mexico [Monterrey, Mexico]23 Feb 2002: 9.