Autora: Cecilia Gastelo Ugaz

Dulces ojos que me miran
cuando llega siempre la mañana,
alegre voz que me incita
a despertar, por la tardanza.

Cariño inmenso me brindas
que, aun de lejos lo siento;
tengo que salir de prisa
pero te llevo en mi pensamiento.

Mentalmente digo “adiós”
y tú, allí acostada quedas;
el sueño rápido te abrazó
pero de un beso te hago entrega.

Salgo como rayo y triste
y el corazón me tiembla;
me tiembla porque hoy me viste
y yo no sabré si vuelva.

Mas cuando estoy de vuelta
me lleno de emoción
y toco bajito la puerta
para ver si me esperas o no.

Y aquellos pasitos que cantan:
¡tu madre también te extraña…!
Dios, ¡qué alegría me das
todos los días por la mañana!

Escrito en el año 1999

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