Empezamos a caer
zarzas ardiendo
salto de clamor
incinerados en incertidumbre

Piensas en ángeles
cuando los milagros murieron
cayendo las alas rotas
en nuevas historias de sangre

Un clamor sin ruido
dejo de asomar la cabeza
en palabras no dichas
bajo la lluvia de piedras

Moríamos al amanecer
en sentencias absurdas
bajo llantos de incongruencia
en las manos sin rostro


José Carlos Botto Cayo

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