En 1893 Ruben Dario se afinco en Buenos Aires, donde inicio su labor periodistica y cultural en el diario La Nacion. Aquellos anos fueron deslumbrantes y fructiferos, donde compartio noches luminosas de escritura y de bohemia. Ahi frecuento a Lugones, Ingenieros, Jaimes Freyre, Roxlo, Jose Miro, Ernesto Quesada, Rafael Obligado, etcetera, y hasta el General Mitre le concedio una entrevista que fue muy apreciada por Dario.

Ahi publico sus Prosas profanas e inicio la escritura de unas notas sobre algunos escritores europeas y americanos que le fascinaban, publicandolas posteriormente en un volumen titulado Los raros. Esta edicion se publico paralelamente en Barcelona, Espana, ese mismo ano. Los raros es un libro polifonico que contiene una diversidad de estilos y formas donde se pueden rastrear sus cercanos vinculos al modernismo y con la poesia que practicaba Dario por esos anos. El poeta contaba solo con 26 anos de edad, y ya era considerado como uno de los poetas renovadores de la lengua.

Despues de releer la edicion de Los raros (Buenos Aires: Ediciones Continental, 1943), me pregunto como es que ha sobrevivido el vuelo de su palabra, como un rio que deslumbra los porticos de fines del siglo XX. Ensayo algunas respuestas posibles. Paul Groussac dijo en una resena que Dario exageraba sus lazos con la literatura francesa, y que lograba una dependencia injustificable. Otros lectores incautos comentan la subordinacion incondicional de la poesia de Dario al canon de la poesia francesa de la epoca.

Es necesario aclarar que el Modernismo -que se define mediante la creacion simultanea de un pasado que ya no se considera vigente y de un futuro del cual los poetas son al vanguardia- es el movimiento que busca un nuevo dialogo con otras literaturas, transformando asi la poesia hispanoamericana en una plataforma internacional. El modernismo no fue una copia exagerada de la escuela francesa sino una fusion de las caracteristicas mas esenciales de los parnasianos y simbolistas franceses, con la propia realidad hispanoamericana. Los poetas modernistas tambien asimilaron influencias de los clasicos espanoles, pero sin subordinarse a la tradicion. Estos elementos contribuyeron a formar el cosmos de la nueva sensibilidad poetica hispanoamericana. En consecuencia, un estudio minucioso de la influencia, espanola, inglesa o norteamericana debe orientarse hacia una vision de conjunto, en donde se estudien los efectos mas caracteristicos de cada tendencia en los poetas modernistas. Octavio Paz evalua la busqueda de los modernistas de la siguiente manera: “Se ha dicho que el modernismo fue una evasion de la realidad americana. Mas cierto seria decir que fue una fuga de la actualidad local- que era, a sus ojos un anacronismo- en busca de una actualidad universal, la unica y verdadera actualidad” (Cuadrivio, 9). Dario, en su danza lujosa, humana y rara, combina lo mejor de las distintas tendencias para liberarse de ellas creando una voz original.

Esta voz original y universal se manifiesta en los retratos literarios de Los raros. La tradicion de los retratos literarios se remonta a la Edad Media. Basta recordar Generaciones y semblanzas y Claros varones de Castilla, de Fernan Perez de Guzman y Hernando del Pulgar, respectivamente. Luego vendran las satiras de Quevedo en contra de Juan Ruiz de Alarcon. En el siglo XIX, Manuel Jose Quintana (1772-1857) publica sus tres volumenes de las Vidas de espanoles celebres (1807-1833). Mas recientemente se pueden destacar las “caricaturas liricas” de Juan Ramon Jimenez. A este lado del mar tenemos a Sarmiento y sus Recuerdos de provincia (1850) y las Tradiciones peruanas (1872-1883) de Ricardo Palma. Destacable tambien son los “cuentos psicozoologicos” de Arevalo Martinez.

Julian del Casal, Jose Marti y Jose Asuncion Silva practican con eficacia algunos retratos donde se puede percibir un amplio desarrollo de la imaginacion, la anecdota y los referentes historicos. Ruben Dario en Los raros asimila la tradicion, pero perfecciona el genero al combinar una serie de factores nuevos en su prosa. Destaca el retrato personal, aun de escritores que el nunca conocio en persona, pero los pudo ver a traves de sus obras. Por otro lado, se concentran algunos elementos urbanos tratados ya en Azul… (1888), durante su estancia en Santiago y Valparaiso en el Chile de 1886. Prevalece en este libro el punto de vista del hombre y su obra. Dario no solo mira al escritor y su lamparin sosegado -a veces por la duda y la locura- sino que tambien mira su entorno fisico. Este entorno puede ser un cuarto magico, o la ciudad de Babel. hay constantes en la obra de Dario que son circulares y reaparecen en otros textos posteriores. El elemento urbano y la reflexion sobre la escritura son dos constantes principales. El tratamiento de estos topicos produce un efecto innovador aun en las generaciones de escritores de hoy. Las aportaciones de Dario no solo se circunscriben a su poesia sino tambien a su prosa, donde se entrecruzan diversos generos literarios. Con mucha razon Jorge Luis Borges en su “Mensaje en honor de Ruben Dario” habla del efecto de la obra del escritor nicaragense: “Cuando un poeta como Dario ha pasado por una literatura, todo en ella cambia… Todo lo renovo Dario: la materia, el vocabulario, la metrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad de poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado ni cesara; quienes alguna vez lo combatimos comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador”.

En Los raros Dario demuestra ser un libertador. La fusion de los generos en este libro se presenta como una constante. A fines de siglo se ha hablado y escrito mucho sobre la crisis de los generos literarios. Dario practica la fusion de generos (hasta que se pierden de vista y de sonido) en Azul… y Los raros. No se puede leer este ultimo libro aislando las diversas alternativas de lectura que el poeta presenta. Todo esta interconectado. Por ejemplo, si solo buscamos percibir la mirada de Edgar Allan Poe sin entender el entorno de la ciudad, no podremos comprender el verdadero sentido plurivalente del retrato literario del poeta norteamericano. No se trata de un retrato de la persona sino tambien de todo su mundo: aquellas raicillas que forman el Arbol-Mundo que tratamos de leer y vivir. La descripcion de la ciudad inquieta al lector actual. En el retrato de Poe se lee: En su fabulosa Babel, gritan, mugen, resuenan, braman, conmueven la Bolsa, la locomotora, la fragua, el banco, la imprenta, el dock y la urna electoral. El edificio Produce Exchange entre sus muros de hierro y granito, reune tantas almas cuantas hacen un pueblo.. He alli Broadway. Se experimenta casi una impresion dolorosa; sentis el domino del vertigo. Por un gran canal cuyos lados los forman casas monumentales que ostentan sus cien ojos de vidrio y sus tatuajes de rotulos, pasa un rio caudaloso, confuso, de comerciantes, corredores, caballos, tranvias, omnibus, hombres-sandwiches vestidos de anuncios, y mujeres bellisimas.

Abarcando con la vista la inmensa arteria en su hervor continuo, llega a sentirse la angustia de ciertas pesadillas… Esto vio el mundo con Edgar Allan Poe, el cisne desdichado que mejor ha conocido el ensueno y la muerte… (p. 17)

Edgar Allan Poe esta inmerso en un cuadro urbano, la ciudad que el vivio intensamente. Dario, como Baudelaire, sentia fascinacion y terror por las ciudades. El hablante de Dario no resiste los ruidos de la multitud que cruza las calles sin cesar. Recordemos que en Azul… nos hablaba de “las agitaciones de los maquinas y de los fardos, del ruido monotono de los tranvias y el chocar de los caballos” en medio “del incesante bullicio e inacabable hervor de este puerto” que era Valparaiso.

La actitud critica de Dario en Los raros cubre casi todo el texto. La ciudad es el cielo que le escribe, y la persona esta amalgamada en ese cristal heterogeneo. El poeta no solo es un inspirado sino que tambien reflexiona agudamente sobre las obras de los autores para llegar a un conocimiento unificador. En “El conde de Lautreamont” establece una conexion psicologico-literaria con Poe. Veamos “Ambos tuvieron la vision de lo extranatural, ambos fueron perseguidos por los terribles espiritus enemigos, ‘horlas’ funestas que arrastran al alcohol, a la locura, o a la muerte; ambos experimentaron la atraccion de las matematicas, que son, con la teologia y la poesia, los tres hados por donde puede ascenderse a lo infinito. Mas Poe fue celeste, y Lautreamont infernal” (p. 176-177). Dario no solo renueva el genero literario del retrato personal sino que prueba -para su tiempo y el nuestro- que los poetas son tambien agudos comentadores de poesia, y sus comparaciones forman parte importante del inmenso arsenal de las ideas sobre el arte y la literatura.

En Jose Marti aparece nuevamente el personaje inmerso en el contexto citadino: “Su labor aumentaba de instante en instante, como su activase mas la savia de su energia aquel inmenso hervor metropolitano”. Ahi se le ve a Marti visitando a sus compatriotas cubanos, recorriendo la Quinta Avenida de Nueva York, viviendo incesantemente en medio de la ciudad: “Era blandilocuo y cortesisimo con las damas; las cubanas de Nueva York tenianle en justo aprecio y carino, y una sociedad femenina habia, que llevaba su nombre” (p. 219).

Dario descubre a sus lectores el valor que tienen las obras de sus raros. Presenta al lector los distintos matices de sus obras (comentarios, contexto historico de la obra y multiples asociaciones) despertando interes por estos escritores en los lectores de 1896. Ahi desfilan Leconte de Lisle, Paul Verlaine, Adam, Rachilde, Augusto de Armas, Domenico Cavalca, Eugenio de Castro, entre otros. Con Los raros Dario (tambien otro raro) se mantiene vigente como un libertador. Sus semblanzas centenarias vuelven a abrir las frondas de la lengua, trayendo Musica, pero tambien Viento que proviene del Barro.


Fuente:

Zapata, Miguel Angel. Reforma; Mexico City [Mexico City]25 Aug 1996: 3.
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