Escribe:Rumi Cevallos

El empresario minero Roque Benavides acaba de asumir la presidencia del “Gremio de gremios” y nos recibió en el piso 21 de las modernas oficinas de la Compañía de Minas Buenaventura, donde es presidente. El titular de Confiep dice que es momento de “sacar la cara” y dar un mensaje de optimismo para devolver la confianza que hace tanta falta al inversionista local y extranjero. Insiste en la flexibilización laboral con la finalidad de generar más empleo. También en imprimir un estilo dialogante con los dirigentes de los distintos sindicatos del país.

Usted es el flamante presidente de la Confiep, gremio importante que agrupa a los empresarios peruanos y que define muchas veces el rumbo de la economía del país. ¿Cuáles son sus retos en este nuevo periodo?

Mi motivación al aceptar este encargo, esta elección, es que creo que el Perú está viviendo un momento complicado, no diré que el más complicado, pero siento que tenemos que sacar la cara y dar un mensaje de optimismo para luchar contra la pobreza y contribuir con el país.

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¿Cree que no hubo antes ese mensaje de optimismo?

Sí hubo con mis antecesores este mensaje de optimismo, lo que pasa es que con los escándalos de corrupción y sinvergüencería hay presión de la gente y hoy yo no noto el optimismo que quisiéramos ver.

Usted habló de una sinvergüencería de un sector empresarial que le está haciendo daño al país. ¿Qué hacer?

Rechazarlos totalmente, pero nosotros no somos el Poder Judicial y no podemos juzgar ni sentenciar, y que quede claro eso, porque pareciera que la población cree que los empresarios juzgan y sentencian a los empresarios y en el fondo, la separación de poderes también se da en ese sentido y es el Poder Judicial el que tiene que encargarse de los que trasgreden la ley, y nosotros no vamos a apañar a nadie.

Eso es importante porque el país tiene proyectos paralizados. El efecto Odebrecht ya paralizó proyectos y ha generado desconfianza en los sectores. ¿Usted cree que eso se revertirá en el corto plazo?

La base de la campaña, o cuando entró de presidente el Dr. Kuczynski es “vamos a destrabar” y se presenta el escándalo de Odebrecht que ha trabado las cosas aún más, y hay que pasar esta página lo más rápido posible. Que el Poder Judicial se encargue de enjuiciar y sentenciar, pero no nos pidan que como país estemos atentos solo a estos escándalos de corrupción. Yo creo que ese tipo de cosas no le corresponden al Congreso de la República, sino al Poder Judicial, un tema de fiscalización claro que le corresponde al Congreso, pero pienso que hay que fortalecer el Poder Judicial, creo que ahora tiene que sacar la cara y solucionar. Justicia que se demora no es justicia.

Los estimados del Ejecutivos para un crecimiento del país son optimistas, entre 4% y 5% para este año, pero los economistas creen que se podría crecer solo 2,5% por efecto de estas situaciones complejas…

Para el consenso de analistas internacionales es 3,5%, yo espero que crezcamos 3,5%, eso hace del Perú una estrella en la región, pero –obviamente– no nos puede satisfacer porque en el Perú hay un nivel de pobreza mayor al de otros países de América Latina.

¿Cómo acompañará Confiep en todo este proceso, para revertir esa sinvergüencería?

La responsabilidad de los Gremios y de Confiep es dar un mensaje de estabilidad, dar un mensaje para que nuestras autoridades (Congreso y Ejecutivo) coordinen mejor. La forma de que la economía fluya y sea mucho más dinámica es si tenemos estabilidad, y la estabilidad la damos todos, sector público y privado. En el sector público, el Poder legislativo, Ejecutivo y Judicial y en el privado, las empresas nacionales e internacionales no invierten cuando hay inestabilidad. Y, por supuesto, algo que mucha gente no repite es que la inversión en el Perú es esencialmente nacional, no es que le estamos dando el país a los extranjeros, el 80% de la inversión nacional privada es peruana, 20% es extranjera, claro que viene con más tecnología y es bienvenida, pero hay que entender que tenemos que darle confianza a nuestros compatriotas y no necesariamente solo al inversionista extranjero. En el Perú, me da la impresión, que cuando hablamos de inversión nos referimos a la extranjera y no es así.

No solo es corrupción por coimas, también es, por ejemplo, por no pagar impuestos y sacarle la vuelta al país. Un caso concreto, el de Lelio Balarezo ex presidente de Capeco que está corrido de la justicia.

Es muy mal ejemplo. Lo primero que hay que hacer es dar la cara y le corresponde al Poder Judicial que se encargue de él. Yo creo que hay que dar la cara ante nuestros problemas y el señor Balarezo debería enfrentar la justicia.

Un mal ejemplo para los empresarios y para los jóvenes…

Un mal ejemplo para los peruanos, no estigmaticemos. Empresarios, periodistas, congresistas, no pues… las leyes del Perú se aplican a todos los peruanos.

Qué impresión tiene de las medidas económicas anunciadas ayer (el jueves)?

Lo que pasa es que esta trabazón ha hecho que la inversión pública también se trabe y la inversión privada también se asuste. Yo creo que las medidas de dinamización de la economía son positivas y están orientadas a la generación de más puestos de trabajo. En la Confiep estamos comprometidos con la generación de empleo. Cuando me toca ir a hablar a las universidades –voy a universidades nacionales principalmente– lo que yo le digo a sus autoridades es que están formando gente joven para que trabajen en las empresas, y si las empresas no tienen puestos para ofrecer, las cosas se complican y tenemos gente joven frustrada.

Una de las medidas apunta al empleo juvenil y que las empresas tengan el incentivo de contratar jóvenes y por tres años no paguen el 9% a EsSalud, que lo hará el Estado. ¿Es acertado?

El 70% de la economía peruana es informal, las leyes de las que usted me está hablando son para el 30% de peruanos. Nosotros, lo que tenemos que hacer es flexibilizar las leyes (laborales) y, por supuesto, significa también algún sistema que pueda contribuir a la generación de puestos de trabajo y nadie le puede quitar sus beneficios a quienes ya lo tienen.

Hemos tenido normas que favorecieron a las empresas con el fin de contratar a más gente, pero las empresas no se han formalizado y estamos como en una enfermedad endémica, cada vez con más informalidad.

Hay que buscar una fórmula. Si estas medidas promocionan el empleo, pues en hora buena.

¿Qué entiende usted por flexibilización laboral? ¿Minimizar derechos laborales?

No. En Estados Unidos uno puede contratar a personas por tiempos definidos y eso también genera mucha dinamización. No son menores derechos, se le paga todo junto y no hay ese vínculo, pero hay que buscar un esquema, yo no digo que sea ese, pero lo que es evidente es que, según las estadísticas internacionales, el Perú está entre los países con menor flexibilidad laboral en el mundo.

¿Cuáles son las condiciones mínimas?

No lo sé… Por ejemplo, las vacaciones. En otros países comienzan con una semana al año, luego quince días. Claro, hay países como Francia donde la semana laboral es de 36 horas. Lo que es evidente es que en el Perú tenemos un problema de desempleo y de subempleo y que tenemos que enfrentar.

¿Y no cree usted que este pedido de flexibilización laboral le generará problemas con los sindicatos? De hecho, un gremio de trabajadores opinó en contra de su nombramiento en la Confiep.

En un país donde el 70% de la economía es informal, tenemos que hablar en otros términos. Yo lo que necesito es formalizar.

¿Cuál será el estilo de Roque Benavides al frente de Confiep, respecto a los sindicatos del país?

De absoluto diálogo. Soy respetuoso absoluto del trabajador, lo respeto en cada presentación que tengo que hacer por la empresa. El principal activo es el ser humano, el capital humano y creo firmemente que los trabajadores tienen todo el derecho a organizarse en sindicatos. El tema, regreso, es que sindicatos solo hay para el 30% de los trabajadores del Perú. Yo quiero ser más inclusivo –no quiero, por supuesto, regresar a lo que planteaba el señor Humala– sino inclusivo en la realidad. Tenemos que integrar a más trabajadores a la formalidad.

¿Implica que está dispuesto a reunirse con la dirigencia de los sindicatos para llevar al país por una senda adecuada?

¡Pero qué duda cabe!, nosotros somos parte del Consejo Nacional de Trabajo (CNT). Yo tengo unas fotos con mi amigo José Luis Gorriti (dirigente de la CGTP), pero es evidente que es un estamento de la sociedad absolutamente respetable.

El gobierno está apuntando a que los proyectos atascados se destraben.

Desde Cuajone (1969) a Yanacocha (1993) pasaron 24 años en los que no se desarrollaron proyectos mineros. ¿Qué país minero es ese? Y no se desarrollaba porque no había estabilidad política y económica y porque el Perú era un país paria en el mundo.

Y porque las empresas necesitaban incentivos para invertir…

No. Eso lo refuto, lo que pasa es que no había ninguna estabilidad, desde el gobierno del general Velasco hasta el primer gobierno de Alan García no promovieron, mientras que en Chile, Australia, Canadá, EE.UU., en todos lados se desarrollaban proyectos mineros. Es como para pensarlo, hay que recordar la historia para no repetirla en el futuro. Creo que los proyectos mineros son un detonante para los proyectos industriales, la industria nacional es un gran proveedor de la industria minera. El Ministerio de Energía y Minas tiene una “lista de lavandería” de US$ 58 mil millones de proyectos, realmente muchos de ellos se han venido retrasando porque las exploraciones no avanzan seguramente por confrontaciones sociales, expectativas de las poblaciones que no fueron resueltas.

En este caso se habló de la licencia social, que usted cuestionó y dijo que no conocía el término.

Yo creo en la aceptación social. Licencia es un término que le compete a la autoridad. Junte algo tan concreto como licencia y tan gaseoso como social, y tendrá un término gaseoso.

Lo concreto es que para que un proyecto se desarrolle requiere de la aprobación social.

En eso estamos al 100% de acuerdo, uno no puede forzar a la comunidad, se tiene que ofrecer beneficios. Esta compañía (Buenaventura) ha sacado, en la última década, siete proyectos mineros bajo mi gerencia general.

¿Qué pasó con el Perú qué no se aprovechó del boom de los altos precios de las materias primas, para industrializar al país?

En el mundo ya no se habla tanto de los países industriales, se habla del mundo de los servicios. Los bancos son mucho más grandes, el ahorro a través de las AFP en el sector privado creció mucho, la industria sufrió, pero hay que darle mucho apoyo. La agroindustria, la minería, el turismo, la construcción, por qué no, la pesca para consumo humano. Yo creo que el Perú no se puede dar el lujo de desarrollar unos sectores sí y otros no.

Usted insiste en ser optimista.

Hay que poner un toque de optimismo, de ganas de hacer cosas. El Perú tiene mucho potencial, pero también mucha pobreza. No podemos vivir de espaldas al Perú rural, tenemos que integrarlos a la economía. Creo que los males endémicos del Perú son la informalidad y el centralismo. Son dos males endémicos. Yo diría que Dios es peruano, pero atiende en Lima. Ustedes sí están en provincias (se refiere a La República).

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“Yo no tendría a gente mayor de 75 años en las cárceles”

En algún momento se mostró a favor de que el ex presidente Fujimori salga de la cárcel. ¿Lo sigue considerando?

Es un hombre de 77 años. Creo que la justicia tendrá que determinar si puede o no salir. En lo personal, no tendría a gente mayor de 75 años en las cárceles.

Usted consideraba que el gobierno de Fujimori logró que el Perú se reinserte en la economía internacional. ¿Mantiene esa opinión?

Fíjese, yo soy ingeniero y yo hablo en cifras. La inflación en el Perú en 1990 fue 7.650% y en el 2000 fue 1%. ¿Qué más puedo decir? El mayor impuesto a los pobres es la inflación, porque los precios suben y la gente pobre no tiene activos que se revaloricen sino que viven –en el mejor de los casos– de un salario o de sus ingresos de subsistencia. Nosotros hemos vivido la inflación, sabemos qué es la inflación, decirme que no fue una mejora bajar en diez años de 7.650% a 1% es un absurdo. Yo no estoy defendiendo la corrupción, pero decirme que el Perú no mejoró en los últimos 25 años… por supuesto que hemos mejorado.

(Con la valiosa colaboración de Javier Contreras).


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