Hace 50 años, en febrero de 1964, el inglés Roger Daltrey (junto con Pete Townshend, John Entwistle y Keith Moon) fundó una de las más importantes bandas en la historia del rock: The Who. Su pasión por la música se gestó en una fábrica de metales, donde se enamoró del soul, del R&B y del Skiffle. Desde entonces, y hasta hoy, el enérgico rubio de ojos azules ha sido uno de los grandes símbolos de la música moderna. Su agrupación fue mundialmente conocida por sus poderosas presentaciones en vivo –incluidas las legendarias destrucciones de sus instrumentos- y por haber vendido más de 100 millones de discos. Medio siglo después de haberse lanzado al agua, la voz de The Who respondió con detalle y amabilidad a un rosario de preguntas de BOCAS. Es Daltrey, un histórico, un sobreviviente, un bonachón y un filántropo, el gran responsable de que su pandilla haya alcanzado lo que solo otros gigantes pudieron lograr: 50 años de rock a toda máquina.

Por Jacobo Celnik.

(Primer corte)

Nadie pudo evitar que se dieran trompadas.

The Who se encontraba en los estudios de grabación dando los últimos retoques para lo que sería el lanzamiento del álbum Quadrophenia. Era el otoño de 1973 y, con nueve años de arduo trabajo encima, la banda era el ejemplo vivo de supervivencia de los excesos de la década de 1960.

Gracias a los álbumes The Who Sings My Generation (1965), A Quick One (1966), Sell Out (1967), Tommy (1969) y Who´s Next (1971), los cuatro ingleses eran una superpotencia del rock. Sin embargo, todos esos logros estaban a punto de desmoronarse.

Los funcionarios de los Olympic Studios en Londres se sorprendieron por los alaridos que se escuchaban desde el interior del cuarto de grabación. El guitarrista Pete Townshend discutía airadamente con el cantante Roger Daltrey. No se ponían de acuerdo con los tiempos de salida de Quadrophenia. El álbum debía lanzarse a mediados de octubre y un retraso en la impresión del cuaderno de fotos pospuso su salida para noviembre.

Townshend no contaba con la feroz resistencia de Daltrey quien se oponía a iniciar la gira antes del lanzamiento del álbum. “Maldito bastardo, quieres boicotear esta gira, ¿verdad?, pues no voy a permitir que lo hagas. ¡Vete de mi grupo!”, como lo cuenta el escritor Mariano Muniesa en uno de los múltiples libros sobre la banda.

Como en los primeros años, cuando los Who transitaban entre el club Marquee y el programa Ready, Steady, Go!, Townshend pensó que el problema se resolvería enfrentándose a gritos con el cantante. Sin embargo, el asunto se solucionó gracias al bajista John Entwistle, que evitó que se fueran a los golpes. Como era habitual, desde 1964, un par de cervezas en un pub terminaron por calmar los ánimos.

Si bien la tensa calma se mantuvo en las semanas posteriores a ese incidente, las cosas se complicaron de nuevo por cuenta de un reclamo de Daltrey a Townshend, luego de haber llegado dos horas tarde a un ensayo. Entre gritos e insultos, esta vez sí se fueron a los golpes. Primero pegó Pete y le rompió el labio superior al cantante. Daltrey, famoso desde su adolescencia en Sheperd´s Bush por camorrero, le respondió al compositor de los Who con un golpe tan fuerte que le hizo perder el conocimiento y lo mandó directo al hospital. El diagnóstico: conmoción cerebral y varios días de incapacidad médica. El perdón llegó con una caja de vino español de La Rioja.

Han pasado 40 años desde esa pelea, un pequeño reflejo del voltaje que vivió una de las bandas más ruidosas y trabajadoras de todos los tiempos. Hoy, muchísimo menos agitados, celebran medio siglo de carrera artística sin dos de sus estandartes: el baterista Keith Moon (fallecido en 1978) y el bajista John Entwistle (quien murió en 2002).

La primera pérdida puso a prueba a la banda, pero logró salir a flote con un nuevo baterista, Kenney Jones, de los Faces. Dos trabajos en la década de 1980, Face Dances (1981) e It´s Hard (1982) le dieron nuevo aire a la banda. Pero el oxígeno no aguantó mucho y, a finales de 1982, las piezas finalmente se desencajaron. En 2006, The Who volvió con un nuevo álbum, Endless Wire. Su fama revivió gracias a que la serie de televisión CSI utilizó como tema central la canción Who Are you. Tocaron en 2010 en el Super Bowl, cerraron, contra todo los pronósticos, el fastuoso show de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y fueron parte de la constelación de artistas del famoso 12-12-12 para recaudar fondos por la tormenta Sandy.

(Segundo corte)

Roger Daltrey se mantiene vigente como uno de los frontman más importantes de la historia del rock. Próximo a cumplir 70 años, fue de los primeros cantantes en entender que, para conquistar audiencias, había que actuar diferente y crear un estilo propio con el cual ser recordado, como aquella famosa pirueta con el micrófono que lo hizo tan célebre: sujetarlo desde el cable, hacerlo girar un par de veces, lanzarlo al aire y tomarlo en sus manos para continuar cantando.

Cuando se consolidó The Who, en febrero de 1964, Daltrey quería ser el director de orquesta que alineara al grupo bajo la influencia de la música que le gustaba. Decidía dónde tocar, cuándo tocar y el repertorio. Haber creado a la banda The Detours, en 1962, lo hacía merecedor de un estatus especial frente a sus tres compañeros. Pero ad portas de la primavera del 64, un genio plantó para siempre la bandera de conquistador. El guitarrista Pete Townshend se apoderó del control creativo de la banda. Quería un sonido más fuerte, más crudo, menos pop. Entre talento y fuerza, se impuso.

El cable a tierra entre dos temperamentos feroces lo puso el bajista John Entwistle, el ente conciliador y el más músico de los cuatro Who. En abril de ese año, las piezas del grupo se completarían con la llegada de Keith Moon, el loco, el genio y uno de los mejores bateristas de todos los tiempos. Con su primer sencillo, I Can´t Explain, grabado a finales de noviembre del 64, e inspirado en el sonido crudo de You Really Got Me, de The Kinks, se abrirían un camino de posibilidades para coexistir en un ecosistema muy competitivo de bandas de rock.

Por aquella época, The Beatles, sin tener corona, eran los reyes. Nadie los igualaba, solo The Rolling Stones, bajo el mando de Andrew Oldham. En octubre de 1965, The Who obtuvo el reconocimiento mediático esperado gracias al tema My Generation. Era la tercera banda británica que conquistaba el difícil mercado norteamericano, tras la invasión de Lennon-McCartney y Jagger-Richards.

The Who, entre 1965 y 1982, grabó obras memorables para la historia del rock. El camino fue más duro de lo esperado. Las luchas internas contra las ideas de Townshend, más las locuras de Moon, llevaron a Daltrey a ser despedido de su propia banda en más de una oportunidad. Acostumbrados a solucionar diferencias a punta de gritos y golpes, el cantante pronto entendió que debía mantenerse sobrio si quería que la banda funcionara. Y así lograron una sincronía admirable, que tuvo su punto más alto en 1969 con el lanzamiento del álbum Tommy, el primer trabajo conceptual del rock y el cual fue presentado ese año en Woodstock. Al cabo de un par de meses, en el Festival de la Isla de Wight, The Who tocó las puertas del cielo ante 500 mil personas, gracias a una actuación inolvidable de Daltrey.

The Who, la banda que se inventó el concepto de rock, pionera en discos conceptuales –considerados precursores del punk–, campeona mundial en destruir instrumentos y amplificadores, certificada por Guinness Records en 1976 por el show más ruidoso de los setenta, era una familia de cuatro temperamentos explosivos que lograron sobrevivir gracias a que uno de ellos se mantuvo sobrio.

Roger Daltrey junto con Pete Townshend, John Entwistle y Keith Moon: The Who.

Roger Daltrey junto con Pete Townshend, John Entwistle y Keith Moon: The Who.

(Tercer corte)

Por primera vez, para un medio colombiano, Roger Daltrey habla de su vida y obra.

Hace 50 años que trabaja junto a Pete Townshend. ¿Cuál es el secreto para que este matrimonio se mantenga?

Dejar de vernos cuando no estamos trabajando (risas…). Nuestra amistad es profunda. Cuando una relación de estas características funciona bien, en gran parte se debe a una especie de reacción química. Eso lo puedes apreciar cuando estamos en los escenarios tocando nuestras canciones. Este tipo de conexión solo la he tenido en mi vida con Pete Townshend, John Entwistle y Keith Moon. Entre todos había un vínculo muy fuerte, casi telepático.

¿Qué planes tienen para celebrar los 50 años de The Who?

Por el momento no hay nada. No sé cuántas giras más nos quedan por delante. Me gustaría pensar que si Pete llegara a escribir más canciones, la gira tendría sentido para ambos. Es algo que le dará valor agregado a su música. No digo que el asunto con The Who esté terminado, me encantaría hacer una gira de despedida. Es un craso error decir o pretender que esto nunca suceda.

¿Fue inspirador lo que hizo The Rolling Stones para conmemorar su medio siglo de vida artística?

Estuvo bien, están en buena forma. En nuestro caso, celebramos el lanzamiento de la primera grabación a finales de 2014. Pero realmente eso no importa mucho, es otro año más de vida en nuestra carrera. El año pasado tocamos en Estados Unidos e Inglaterra Quadrophenia por sus 40 años y fue fantástico.

¿Por qué no pasaron por Suramérica?

Siempre me he quejado de ello, me parece muy triste y se lo he manifestado a Pete en varias oportunidades. Sé que nuestra música es conocida y muy apreciada en varios países de la región.

Bandas como los Stones, Rush y AC/DC tienen muy buena acogida en Brasil y Argentina. Tal vez eso los motive a considerar el tema.

Seguro, insisto, me encantaría hacer una gira suramericana. Y espero que eso pase antes de que dejemos de un lado los shows. Disfruto tocar mi música en todo el mundo y seguro allí tendrá una recepción especial.

La única vez que se presentó en Suramérica fue en Cali en 1992 junto a David Gilmour de Pink Floyd. No fue un evento muy afortunado…

No, pero la pasamos muy bien. Todo fue muy confuso. En un momento no sabíamos qué teníamos que hacer. Era un acto de caridad o ecología, si mal no recuerdo, pero nunca logramos sacar adelante la idea principal para la cual nos contrataron. Pero, insisto, la pasamos muy bien, nos atendieron bien, la gente de Cali es muy amable. Somos músicos a los que lo único que les gusta hacer es tocar nuestras canciones, y eso hicimos.

En 50 años de carrera ha vivido infinidad de historias. ¿Le gustaría publicar sus memorias, como lo hizo Pete Townshend en Who I Am (2013)?

No, ahora no. No digo que nunca lo vaya a hacer, pero por el momento no lo tengo planeado. Me emociono a veces y me dan ganas de escribir, pero luego vuelvo y me desanimo. Lo que pasa es que al hacerlo, voy a herir a mucha gente.

Como sucede en el libro Life, de Keith Richards. Mick Jagger no sale muy bien librado.

Sí, por lo mismo que te decía anteriormente, hieres a mucha gente que no deberías. Creo que llevo un libro interesante en mi vida, pero hay algo en las biografías que no me convence. Creo que las mejores obras biográficas son aquellas que son escritas por alguien con una mirada distante a ciertos hechos.

¿Le gustó el libro de Pete?

No lo he leído y por ahora no lo leeré. Salgo de gira con él, trabajo con él, somos amigos, así que decidí no leerlo para evitar contaminarme de mala vibra por algo que diga o deje de decir.

Debería leerlo…

¿Realmente crees que debería? Creo que no. Tal vez algún día lo haga, pero no ahora que debo trabajar con él y estoy seguro de que lo mejor es no hacerlo.

La última gira de conciertos de 2013 tuvo muchísimo éxito en Estados Unidos con excelentes reseñas en revistas especializadas.

El tour de Quadrophenia fue maravilloso y muy exitoso. La banda tocó muy bien cada noche que se presentó. En parte creo que al ser una pieza conceptual e histriónica, exige mucho de parte de los músicos y fue un reto grande llenar las expectativas del público y lo logramos. En 30 años no habíamos obtenido tantos comentarios positivos de la prensa, decían que era lo mejor que habían visto de The Who desde mediados de los setenta.

¿Es complicado llenar el vacío rítmico que dejó el bajista John Entwistle?

Hemos dejado de interpretar algunas piezas exigentes donde él se destacaba. Hubiera sido maravilloso tenerlo, es algo en lo que siempre pienso, pero la vida no funciona así. Sin embargo, la cuestión con la música es que una vez que fue inventada, cualquiera, con cierta habilidad, puede tocarla. Así que hemos llenado ese vacío de la mejor manera.

¿Qué extraña de principios de los setenta, tras el éxito que obtuvieron con Tommy?

La libertad. Éramos una banda muy trabajadora, demasiado, diría yo. A ratos nos tomaban como una banda de medio tiempo, pero no lo éramos, teníamos diferencias normales. Me gustaba trabajar todo el tiempo con ellos, había una química especial. En la medida en que tocas más y experimentas más, la música mejora. En mi caso me volví más creativo.

¿Cómo hizo para mantenerse sobrio al lado de tres lunáticos?

(Risas…) Alguien tenía que estarlo. Así de simple. Alguien tenía que estar pendiente de que todo estuviera en su sitio cuando las cosas se desordenaban. Y estuvo bien hacerlo. Además ten en cuenta que los cantantes no podemos abusar de ciertas cosas, por mucho que lo desees, pues eso inmediatamente se ve reflejado de manera negativa en la voz. En ese sentido, los guitarristas la tienen más fácil, pues lo único que hacen es cambiar las cuerdas. Los cantantes no podemos hacerlo.

La muerte de Keith Moon, en 1978, dejó un gran vacío en el grupo. ¿Cree que si él hubiese hecho más aportes en composición, tal vez hubiera sobrevivido a sus adicciones?

No sé. Cuando revisas su trabajo te das cuenta de que siempre se gestó desde un ambiente problemático. Él creaba esas dificultades para inspirarse y escribir. Si Keith hubiese tenido una vida feliz habría escrito la mitad de la música que compuso. Pero no creo que eso hubiera funcionado.

Luego deciden contratar al baterista Kenney Jones, quien venía de trabajar junto a Rod Stewart y Ronnie Wood, en otra banda de alto voltaje, los Faces. ¿Fue la elección correcta?

Creo que Pete nunca lo admite, pero elegimos al baterista equivocado. En la gira de It´s Hard (1982) las cosas se complicaron mucho.

Como en el famoso show junto a The Clash en Nueva York…

Sí, terminamos haciendo una versión chachachá de My Generation. Lo más triste de todo ese episodio fue que tuvimos que disolver la banda.

¿Por qué no funcionó Kenney Jones?

Cuando tocó en la gira del 79 lo hizo de maravilla. Lamentablemente no podía seguirle el ritmo y la intensidad a The Who. Él estaba acostumbrado a los Small Faces, a la música básica y alegre, donde todo era muy fácil. Kenney no podía aguantar dos horas, dos horas sólidas e intensas de energía, rock y trabajo duro. Cuando notamos que quitó el pie del acelerador, sabíamos que no iba a funcionar.

¿Qué baterista hubiese funcionado?

No sé, teníamos que pensar en alguien que estuviera disponible. Tal vez Carl Palmer, pero estaba tocando con Asia. O alguien como Simon Phillips, que estoy seguro, hubiese funcionado bien.

De esa gira del 82 quedó en LP una joya que nunca se editó en CD, Who´s Last, un trabajo complicado de conseguir. ¿Hay planes para remasterizarlo?

No creo. De hecho todo el mundo está volviendo al vinilo, así que no tendría sentido sacarlo en compact disc. Los vinilos de alta calidad tienen mejor sonido. La revolución digital fue uno de los trucos que más impactó en los consumidores de música.

¿No le convence el sonido digital?

Nunca me gustó. Si revisas mis declaraciones en los últimos años, he sido muy crítico de ese asunto. Los científicos que crearon esa tecnología se vanagloriaban con argumentos que todos sabemos que son falsos. Decían que el sonido del compact era mejor porque se usaban rangos de lectura entre uno y cero. Lo siento, pero no lo es. El sonido digital tiende a comprimir todo, nunca suena como se grabó originalmente y todos sabemos que la música es mucho más que rangos de uno a cero.

Las grandes bandas se gestan también por el talento y visión de sus mánager. The Beatles con Brian Epstein, The Rolling Stones con Andrew Oldham, Bob Dylan con Albert Grossman, Led Zeppelin con Peter Grant. ¿Cómo influyó en The Who el dúo de Chris Stamp y Kit Lambert?

Desde el inicio, tanto Chris como Kit trabajaban como un quinto y sexto miembro de The Who y estoy seguro de que sin ellos no hubiésemos logrado el éxito que tuvimos. Tenían mucho coraje para arriesgarse y si había algo diferente, entonces ellos lo probaban solamente porque era diferente. Hoy en día todo parece sacado de un mismo mezclador, no hay riesgos, todo es estandarizado y hay pocas propuestas que se destaquen por ser diferentes.

¿Supongo que por cuenta de Keith Moon lidiaron con muchos abogados?

(Risas…) Yo no sé nada de abogados, solo sé que tristemente no podemos vivir sin ellos.

¿Qué siente cuando oye algunas de esas obras que grabaron hace más de 40 años?

Me siento orgulloso de todo nuestro catálogo, sin excepción. Hace poco escuché de nuevo It´s Hard y me fascinó, realmente tiene canciones muy buenas que captan lo que estábamos pasando en ese momento, una banda tratando de recomponer sus piezas. En el momento en el que lo lanzamos lo detestaba, pero ahora entiendo que todo está relacionado con el espacio y el tiempo en el que se gestó ese álbum.

Usted tiene una relación muy especial con el álbum Tommy…

Sí, sigo enamorado de Tommy. Es el álbum que más disfruto tocar en vivo porque es una obra completa, espiritual, que se destaca sobre otros trabajos. Tal vez con Quadrophenia siento lo mismo por ser una obra conceptual.

Dijo recientemente la revista inglesa Classic Rock que Pete Townshend está trabajando en unas ideas. ¿Será para un nuevo álbum de The Who?

Con Pete nunca se sabe en qué terminan los proyectos hasta que finaliza el proceso de composición. Sé que ha mencionado que está trabajando en algo y que estará ocupado en los estudios de grabación durante el primer semestre del año, posiblemente para un nuevo disco en solitario. Creo que no se trata de que Pete componga algo que él crea que podría funcionar para ambos. El tema debe articularse cuando las interpretemos juntos y ahí sabremos si puede existir un nuevo álbum de The Who.

Egoísta el proceso por parte de Pete…

Así pasó con el álbum Endless Wire (2006). Un día apareció, me dijo que tenía nuevas canciones y que hiciéramos un álbum. Me pasó los demos y me dijo: “Trabaja las canciones como te gustaría cantarlas, como te sientas cómodo, hazlo como parte de un corte de respaldo”. Era un experimento interesante, pero a mí, particularmente, no me gusta trabajar así, no creo que sea la manera correcta de hacerlo. Creo que la música mejora cuando los músicos trabajamos juntos. Este aspecto lo puedes notar en vivo, hay canciones que hacen parte de un microcosmos energético en el cual pusimos todas nuestras fuerzas para sacarlas adelante. Aquellas que se hicieron de la manera como le gusta a Pete, cuando las tocamos en vivo se siente esa ausencia energética que hace tan especial nuestra relación.

Desde hace un tiempo usted ha abanderado la causa del Teenage Cancer Trust en Inglaterra. ¿Qué lo motivó a crearla?

Soy devoto de la causa del Teenage Cancer Trust. Lo que buscábamos era que los médicos reconocieran que existía un grupo de enfermos de cáncer entre los 13 y los 23 años, que no son niños y tampoco adultos, los cuales requerían un tratamiento único y especial, separado de los adultos y de los niños, valga la redundancia. Previo a la fundación, dicho grupo no existía y los efectos en los tratamientos eran negativos.

¿Cómo se financian y cómo funciona?

De donaciones, conciertos con artistas que nos apoyan y la venta de videos y discos en vivo. Nosotros no proveemos de medicina a los enfermos, les damos cariño, un ambiente sano en donde puedan recibir los tratamientos, les brindamos calidad de vida a enfermos terminales. Queremos que ese viaje sea lo más positivo posible y hemos logrado resultados increíbles en pacientes que estaban desahuciados. Esos logros se dan cuando los pacientes se convierten en personas felices.

¿Le gustó la edición del álbum Live At Hull?

No la he oído, pero siempre quise que ese disco se editara pues recuerdo que ese show fue mejor que el de Leeds.

¿Queda material audiovisual de los setenta para deslumbrar a sus fanáticos?

No, no hay nada. Lo último que sacamos fue el show de Kilburn, que es muy bueno; de lo último que quedó en video junto a Keith Moon y un show en Texas en 1976.

¿Podemos soñar con un concierto de The Who en Colombia?

Seguro, quiero volver a Colombia y dar un concierto antes de retirarnos.

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