Pareciera que la euforia por el Bitcoin comenzó a terminar, permitiendo que destaquen otras criptomonedas. Es el caso del Ripple, que en las últimas semanas se convirtió en la segunda divisa digital más valiosa del mercado financiero.

La criptomoneda, también conocida como XRP, ahora vale cerca de US$1,72 con una capitalización de mercado de más de US$100.000 millones, de acuerdo con Coinmarketcap. A principios de diciembre, cotizaba a tan solo 25 centavos.

No obstante, aún no logra alcanzar el valor del bitcoin que cotizaba cerca de US$15.000 a finales del martes, con una capitalización de mercado de más de US$250.000 millones.

A diferencia del bitcoin, el ripple está controlada por solo una empresa: Ripple, con sede en San Francisco. Existen reportes de ejecutivos actuales y antiguos de Ripple que se convirtieron en multimillonarios de criptodivisas a partir de su auge reciente.

Ripple fue lanzado en 2012 para facilitar las transacciones financieras globales. Se diferencia de otras plataformas de divisas digitales por sus conexiones con bancos legítimos. Empresas que usan la plataforma de Ripple incluyen a Santander, Bank of America y UBS.

En semanas recientes, las empresas de servicios financieros en Japón y Corea del Sur han adoptado la tecnología de Ripple, ayudando a incrementar el precio de la criptodivisa.

De acuerdo con Stephen Powaga, jefe de investigación de la firma de inversiones Blockchain Momentum, ripple y otras criptodivisas tienen costos de transacción relativamente bajos, lo que los hace populares cuando la gente comenzó a buscar alternativas al bitcoin.

Pero a diferencia de bitcoin, Ripple no es creado, o “minado” por los usuarios. La empresa tiene el control.

Inicialmente se crearon 100.000 millones de monedas ripple y 38.000 millones de ellas se encuentran en circulación en este momento. Los administradores de Ripple pueden liberar hasta 1.000 millones de monedas al mes, lo que Powaga predice podría sobresaturar el mercado.


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