Gino Alva

El presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) aún no ha cumplido cinco meses como inquilino oficial de Palacio de Gobierno y ya afronta el primer pico de tensión política de su mandato.

La inminente censura del ministro de Educación, Jaime Saavedra, ha generado un enfrentamiento con Fuerza Popular, la PPK bancada más numerosa –es decir, la más poderosa– del Parlamento.

En un intento por calmar los ánimos, PPK convocó a las fuerzas políticas “a armar un diálogo nacional”. El fujimorismo respondió al llamado, pero con escepticismo y dureza.

“Para haber un diálogo, primero el Gobierno tiene que encontrar el norte. Así no haya habido un diálogo, el Parlamento ha estado a la altura de lo que ha necesitado el Ejecutivo”, aseveró el vocero Luis Galarreta.

Por la noche, en un mensaje a la nación, Kuczynski confirmó que no planteará cuestión de confianza por el caso de Jaime Saavedra, pero enfatizó que su eventual censura sería injustificada y “solo una muestra de exhibición de poder [de parte del fujimorismo] que le causaría daño al país”.

Asimismo, recordó que la campaña acabó hace siete meses. “Queremos dialogar con todas las fuerzas políticas, pero solo en un ambiente de respeto mutuo”, dijo.

Aunque la tensión es un ingrediente natural del juego político, llama la atención que se haya llegado a este escenario tan pronto. La primera vez que el ex presidente Ollanta Humala convocó a los líderes de oposición a un diálogo fue en agosto del 2013, cuando llevaba dos años en el poder.

Para el analista político Enrique Castillo, la decisión de PPK evidencia que ha notado que la confrontación ha llegado a un punto en el que es difícil que alguna de las dos fuerzas acepte retroceder. Por ello –anotó–, la única alternativa es un llamado al diálogo.

“Kuczynski ya asumió que Jaime Saavedra será censurado y sabe que es momento de pasar la página y evaluar el escenario posterior”, destacó en conversación con El Comercio.

El politólogo Eduardo Dargent, en tanto, sostiene que el jefe del Estado ha demostrado “cierta debilidad” al permitir la actitud “muy agresiva y hasta grosera” de Fuerza Popular.

“No creo necesariamente que él haya debido plantear la cuestión de confianza, pero hay una escala de grises entre agarrarte a golpes con la oposición y dejarte zarandear”, expresó a este Diario.

A su juicio, una eventual negativa del fujimorismo a participar en el diálogo sería una oportunidad para que el oficialismo refuerce los puntos en común que podría tener con las otras bancadas.

—La otra orilla—
Hasta ahora hay tres grupos políticos dispuestos a atender la convocatoria de PPK. El líder de Alianza para el Progreso (APP), César Acuña, adelantó que “participará gustoso”.

Para Marisa Glave, vocera del Frente Amplio –la segunda bancada más numerosa en el Legislativo–, el jefe del Estado debe ampliar su convocatoria a las fuerzas sociales que lo respaldaron en la segunda vuelta.

“Antes que encontrar su norte, el presidente debe recordar al sur. Debe convocar a las fuerzas vivas de la sociedad. Nosotros estamos dispuestos a asistir a su llamado”, expresó en conversación telefónica con El Comercio.

El portavoz de Acción Popular (AP), Yonhy Lescano, señaló que su partido participará, pero exigirá que en la reunión se llegue a acuerdos puntuales. “Vamos a pedir conclusiones concretas y acciones para tomar. De lo contrario, esto será otro llamado a la bandera”, afirmó.

Al parecer, el escenario post-Saavedra ha comenzado a configurarse. Las primeras fichas están en movimiento.


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