Anoche dormí sólo,
entre penumbras y silencios…
Comulgué como un ermitaño
en los viejos montes.

Cabalgué a lo lejos
cerrando los ojos cruzando el umbral,
atravesé las ruinas de Sodoma
en un silencio absoluto.

En mi sueño
las voces dejaban de sonar…

Mundo Fantasma
¿por qué me has atrapado?

Transcurriendo el tiempo,
sólo bajo un espejo me pude ver
arrugado y barbudo
como un viejo de mil años…

Mundo Fantasma
¿qué me haces?

Es así que la interrogante apareció
y no encontré respuestas,
solo preguntas sin destinatario.

Desperté con un aire helado sobre mí
para darme cuenta del silencio,
y es que voy aprendiendo a vivir
en este mundo vacío.


José Carlos Botto Cayo

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