Entremuros. Casa Verónica. Una propuesta residencial, localizada en Perú, destaca por sus líneas y materiales que fusionan una arquitectura ancestral pero innovadora

Conservar la estética arquitectónica de la cultura inca pero sin perder de vista los conceptos modernos de diseño fue uno de los principales objetivos en el desarrollo de una residencia de playa localizada dentro de un lujoso club náutico en el distrito de Pucusana, en Perú.

“La casa se ubica en uno de los lugares más exclusivos del país, donde en ocasiones la arquitectura simula pertenecer a otros países más desarrollados. Por eso traté de diseñar algo en lo que no perdiera mi intención, que es hacer arquitectura peruana y no sólo arquitectura en el Perú”, detalló el arquitecto Luis Longhi, responsable de la obra.

Explotar lo propio en un contexto que se relaciona más con el gusto internacional fue otro de los aspectos que esta edificación permitió poner en práctica. Con la ayuda de grecas dibujadas en el exterior se interpretaron algunas formas icónicas de la civilización precolombina.

“Siempre tratan de estar asociadas con alguna función compositiva para integrar todos los espacios y, al mismo tiempo, ser los precedentes de una estructura con características escultóricas”, precisó Longhi.

A lo largo de sus volúmenes exteriores, la vivienda presume una mezcla de materiales tales como vidrio, acero inoxidable, madera amazónica, concreto expuesto, granito lavado y roca.

Además de la piedra inca moderna -que luce en el límite de lo sofisticado y lo fuera de control-, el concreto expuesto figura en elementos específicos como los pisos de la escalera principal, marcos, ventanas, puertas y en una viga que sirve como soporte para los vidrios que existen en la terraza.

“El arte peruano ancestral luce dentro y fuera. Siempre trato de representar lo que nuestros antepasados harían hoy en día”, explicó.

ENTRE LO ARTIFICIAL Y LO NATURAL

Conseguir el balance entre la arquitectura y el lugar se logró gracias a una piscina de casi 40 metros de largo que incorpora la construcción con el paisaje del Océano Pacífico.

“Como en cualquier proyecto residencial, la piscina es un elemento que integra lo natural con lo artificial y, a la vez, con el interior de la vivienda”, comentó el también representante del despacho peruano Longhi Architects.

Durante el recorrido interno, una serie de texturas, formas y figuras destacan a la vista a través del uso de trazos geométricos y la neutralidad del color hueso que se impregna en los muros.

“Hay dos espacios que constituyen los ambientes dentro del hogar: uno formado por la escalera principal junto con la roca nativa, y otro central de triple altura que puedo definir como el corazón de la casa. Ambos están separados por corredores que reparten a las habitaciones en el segundo y tercer nivel”, precisó Luis Longhi.

Finalmente, la propuesta obtiene luz y ventilación por medio de aberturas en diferentes formas, las cuales fueron adaptadas a lo largo de toda la edificación. Estos detalles se aprecian en los techos y en las paredes.

La iluminación artificial sólo trata de imitar a la naturaleza y ésta se consigue mediante el manejo de lámparas empotradas expuestas.

Detalles con precisión

+ Madera, vidrio y concreto expuesto destacan entre los materiales de la volumetría exterior.

+ Líneas rectas y circulares se aprecian en diferentes elementos que integran el interior.

+ La piscina se encuentra en una plataforma elevada esculpida sobre el terreno.

+ La terraza cuenta con un sistema de rieles que permite que las puertas de cristal se abran para que la sala, el comedor y la cocina se integren con la alberca.


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