Gianfranco Brero será homenajeado por el Festival de Cine de Lima. Asegura que su acercamiento a la actuación fue de pequeño al ver una película y que nunca trabaja pensando en reconocimientos.

Ernesto Carlín

ecarlin@editoraperu.com.pe

No tiene idea en cuántas películas ha trabajado, pero sí recuerda la primera que vio. “Fue una sobre las aventuras de Gulliver. Me llevó mi tía a lo que hoy es el Teatro Marsano. Yo andaba sorprendido por la magia del cine”, declara al Diario Oficial El Peruano el actor que será homenajeado en el Festival de Cine de Lima.

Cuenta que después el sétimo arte tomó en la adolescencia una gran importancia para él. Clave para ello fue el cineclub del Ministerio de Trabajo. “Allí vi todo de Kurosawa, toda la Nouvelle Vague, cine inglés, etcétera”, relata el intérprete, quien confiesa que llegó a las tablas de casualidad.

Vocación

Aunque manifiesta que le encanta actuar, su primera opción no fue esa carrera, sino la ingeniería. “Yo me volví actor de puro irresponsable. Era mejor probar y equivocarse, que quedarse con la duda”, asevera.

De un momento a otro estuvo parado en un escenario, y luego frente a una cámara. Su primera película fue Malabrigo, de Chicho Durant, en 1986.

En aquellas épocas, previas a la tecnología digital, cada toma significaba la inversión en los rollos de película. “Yo me sentía responsable [de la inversión]. Tuve que aprender a relajarme y a disfrutar del momento”, cuenta Gianfranco Brero.

Afirma que el homenaje que se le rendirá en el Festival de Cine lo ha tomado por sorpresa. Menciona que –al igual que pasara hace casi dos décadas– cuando ganó varios premios por su actuación en Tinta roja, él no esperaba ningún reconocimiento.

“Muchas veces los reconocimientos se dan cuando uno es muy mayor, pero tenemos aún mucho para dar. Yo no puedo estar haciendo algo esperando un reconocimiento”, añade.

Indica que tiene un par de películas por ser estrenadas.

Cifra

18 películas han contado con su trabajo. Una de ellas es española.


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