¿Qué te suena algo esa canción? ¿Dónde la habrás escuchado antes? ¿Puede que fuera otra parecida? Sí, claro, ya la identificas. ¡Vaya cara…! Pues bien, a lo largo de la historia del rock lo de utilizar la música de otros para crear canciones que se firman como propias ha sido, digámoslo así, bastante habitual. Llámalo influencias u homenaje, en el mejor de los casos, o pirateo o plagio en el supuesto más común. Eso sin tener en cuenta el tan concurrente sampleado o muestreo de los últimos tiempos, más difícil de identificar aún.


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