Si por un segundo dejara de pensar
en este desierto infernal
seguiría tus dunas
buscando aquel paraíso
donde sexo y humanidad se unen en tu alma.

Tal florido camino
entre la mente
desencadena pasiones carnales

arrollador sentimiento
llevándonos a la humedad corpórea

Segundos de placer,
que renace antes de la muerte
dando nacimiento a una sensación de serenidad.


José Carlos Botto Cayo

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