Barcelonés, Joan Miró fue pintor, escultor, grabador y ceramista. Y además uno de los pioneros de eso que se llamó surrealismo, en concreto de su vertiente más «infantil» y automática.
Para Joan Miró el subconsciente era un enorme campo de juegos, o un juguete muy parecido a los que tuvo en su infancia.

Con inicios muy eclécticos, el pintor nació con las vanguardias y en su primera obra mostró fuertes influencias del fauvismo, cubismo y expresionismo, todo con ese toque tan naïf propio de su producción.

Pero en París descubre el poder de lo onírico y decide acabar con los métodos convencionales de pintura. Enpalabras propias quería «matarlos, asesinarlos o violarlos». En 1924 firma el Manifiesto Surrealista e incorpora a su obra formas infantiles automáticas y signos caligráficos.

Su obra se va volviendo cada vez más abstracta, más simple, más infantil. Reduce también su paleta a colores primarios, a formas primarias, y esto se ve también en sus esculturas y cerámicas.

Su arte roba de la infancia, pero también de la cultura popular, por lo que hay mucho simbolismo (el pájaro, las estrellas, la figura femenina…) que refleja su visión ingenua, feliz e impetuosa del mundo.

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