Raymundo Nonato Trindade Serra, ex apoderado y ex gerente general de Odebrecht Perú Ingeniería y Construcción SAC se acogió al acuerdo de leniencia que la empresa constructora firmó con la justicia brasileña. Esto abre nuevas posibilidades en las investigaciones en el Perú, si a este personaje se le ofrecen beneficios y garantías personales de no persecución.

Su acogimiento al acuerdo de leniencia supone que Serra será un colaborador del juez Sergio Moro y la Fuerza de Tarea de Lava Jato en Brasil. Al aprobarse el acuerdo de leniencia en enero, se abrió una ventana de 280 días para que otros ejecutivos también colaboraren con la justicia. El plazo vence en septiembre y Serra ya se acogió.

Aunque su situación legal será distinta a la de un delator. El ex número dos de Odebrecht en el Perú no incrementará la lista de los 77 ejecutivos que se acogieron a delación premiada. Su situación es la de “leniente”, en la jerga jurídica brasileña.

“La colaboración de Trindade Serra será de respaldo, de apoyo. Él testificará y corroborará lo que los 77 delatores han declarado ante los jueces y fiscales sobre el manejo de los fondos de caja 2 o el Departamento de Operaciones Estructuras en Brasil y América Latina”, explican.

Sin embargo, Trindade Serra sabe más sobre nuestro país que de Brasil. Conoce el manejo económico, administrativo y de relaciones políticas de la empresa constructora en el Perú. Él estaba al lado de los ex superintendentes Jorge Henrique Simoes Barata y Ricardo Boleira Sieiro Guimarães en la firma de contratos y acuerdos legales y extralegales.

Serra tiene la condición de testigo protegido de la fiscalía peruana. Los fiscales peruanos quieren que se acoja a la colaboración eficaz. Él todavía no responde. Su nombre es mencionado en las conversaciones para los pagos en los casos de Félix Moreno y de César Álvarez.

La llave de Odebrecht

Según la fiscalía, a inicios del 2009, Dirsse Valverde se reunió con Serra en Lima y le ofreció favorecer a Odebrecht con el contrato para la carretera Carhuaz-Chacas-San Luis. En septiembre del 2010, ambos acordaron el pago, a favor de Álvarez, de 2,5% del valor del contrato (descontando IGV, unos US$ 2,6 millones).

Lo mismo pasó en el Callao el 2012. El empresario Gil Shavit confesó a la fiscalía que ofreció a Serra interceder y lograr que la autoridad chalaca les adjudicará dicha obra, a cambio del pago de US$ 4 millones. Hasta aquí los hechos ya conocidos y confirmados sobre el manejo de la caja 2 de Odebrecht. De lo que hasta ahora nadie habla oficialmente, y Serra conoce al detalle, es sobre el manejo de la “Caja” de Odebrecht en el Perú.

Barata y Boleira han declarado en Brasil y, en consecuencia, a los fiscales peruanos, solo sobre el manejo de caja 2. Unos fondos que la fiscalía brasileña descubrió que tienen un origen ilícito. De ahí salió el dinero para las campañas del Partido de los Trabajadores y el ex presidente Lula da Silva

Sobre el manejo de otros fondos en el Perú, ningún funcionario de Odebrecht ha sido interrogado. Los fondos entregados al ex presidente Ollanta Humala salieron del dinero que le correspondía al PT. Si esto se acepta como única verdad, supondría que el Perú fue el único país donde la constructora no financió a ningún candidato presidencial.

Marcelo Odebrecht ha desmentido esa posibilidad. Él ha dicho que la constructora sí financió a otros candidatos presidenciales y que inclusive propuso darle más a Keiko Fujimori. Esta contradicción entre Odebrecht y sus colaboradores no rompe el acuerdo con la justicia brasileña.

Los ejecutivos de Odebrecht se comprometieron a declarar sobre fondos que se consideran de origen ilícito. Sobre otros fondos guardan silencio y con ello no mienten. La República ha indagado sobre esto y Serra tiene las respuestas, dicen nuestras fuentes.

Fiscalía peruana espera

En el Ministerio Público conocen esta situación, pero dicen que esperarán la información oficial de Brasil para actuar. Una espera que puede ser eterna, pues Fuerza de Tarea de Lava Jato no sabe nada de los aportes en Perú que no pasaron por caja 2.

Así, las fuentes aseguran que Odebrecht aportó dinero en efectivo y en especies a las campañas del APRA, de Fuerza Popular y de otros “políticos”, en las elecciones del 2006 y 2011. Las fuentes indican que el ese dinero salió de la misma caja que permitió financiar el “Cristo del Pacífico” que Odebrecht le regaló al ex presidente Alan García.

Las fuentes coinciden en que el fujimorismo recibió cinco millones de dólares, en cada una de dichas campañas. En total, les habría entregado US$ 10 millones a través de una red de empresas offshore en Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Delaware. La República se reserva la identidad del supuesto “negociador o intermediario” hasta tener mayores datos.

Serra estaría dispuesto a hablar de estos temas, si recibe, como hemos dicho, seguridad para su vida y garantías para la empresa. Según las fuentes, el Decreto de Urgencia N° 003-2017 cierra cualquier posibilidad de colaboración, por ahora.

Al guardar silencio, Serra entra y sale del país sin ningún problema. Lo ha hecho varias veces este año. Hoy está en Brasil. Si declara sobre los supuestos aportes “lícitos” termina su tranquilidad. La Omertá o ley del silencio es beneficiosa para el poder político, y Serra lo sabe. También para tranquilidad de algunos fiscales, valerosos solo cuando luchan a ganador.

Miniinvestigaciones y una ONG de 13.6 millones

  • Raymundo Trindade Serra integró el Consejo Directivo de la Asociación Odebrecht Perú para el Desarrollo y la Conservación, ONG que recibió donaciones por US$ 13.6 millones, cuyos beneficiarios se desconocen.
  • En abril del 2016, la Unidad de Inteligencia Financiera reportó a la fiscalía que el ex ministro Jaime Yoshiyama Tanaka, a través de familiares, colaboradores y empresas offshore habría aportado más de dos millones de soles a las campañas de Keiko Fujimori el 2011 y 2016. Investigación que está en la fiscalía de Lima.
  • El fiscal titular especializado, Germán Juárez, investiga los “fujicocteles” que permitieron justificar aportes de origen desconocido a la campaña fujimorista del 2016.
  • También hay otra investigación sobre “aportes hormiga” en la campaña de Keiko Fujimori en las elecciones del 2011. Además de la investigación a Joaquín Ramírez.

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