«Juego de Tronos» ha supuesto un antes y un después en las series actuales. No solo nos ha enseñado a no encariñarnos demasiado con los personajes, también nos ha demostrado en repetidas ocasiones que pocas cosas son realmente lo que parecen.

Hace ya seis años, HBO nos presentó a una familia Stark que vivía felizmente en el Norte. Allí, Ned y Catelyn Stark se aseguraban de que Invernalia fuese un lugar acogedor (a base de mano dura, o espada más bien). Junto a ellos estaban sus hijos Rob, Sansa, Brandon, Arya y Rickon. Pero no eran los únicos niños a su cargo ya que con ellos vivían Jon Nieve y Theon Greyjoy, dos personajes que han evolucionado (mucho) a lo largo de estas seis temporadas.

Nieve es el apellido que reciben los bastardos en el Norte, incluso si es del mismísimo Rey del Norte. Supuestamente, Ed Stark habría regresado con el este hijo fruto de una relación extramatrimonial tras un largo viaje a Desembarco del Rey. Creció como un norteño más, idolatrando al Rey del Norte, pero también sufrió el rechazo de Catelyn Stark y la negativa de «su padre» a hablar de su madre. Todo apunta a que el verdadero nombre de Jon Nieve es Jaehaerys Targaryen. ¿Qué significa eso? Si ese es su verdadero nombre de nacimiento, sería Jaeherys III, es decir, implicaría que es fruto del amor entre Rhaegar Targaryen y la hermana de Ned, Lyanna Stark, quien era la prometida del que fuese Rey de los Siete Reinos, Robert Baratheon. Esta le hizo prometer a su hermano que mantendría a salvo a Jon y mantendría oculta su verdadera identidad para evitar que su padre pusiera en peligro su vida.

No es el único bastardo que ha aparecido en la serie. Robert Baratheon también es conocido por tener una larga lista de bastardos por todos los lugares por los que ha estado. Sin embargo, el más conocido es Gendry, también conocido como «Toro». De su madre solo recuerda que era rubia y de su padre desconoce totalmente su identidad. Pero hay otros que sí que lo sabían. Por eso, Varys lo envió con Yoren a la Guardia de la Noche, pero los interceptan no muy lejos de Desembarco del Rey. Unos capas doradas, enviados por la reina Cersei, intentan que el bastardo de Robert Baratheon regrese con ellos. Sin embargo, consigue huir junto a sus compañeros y continuar su camino al Norte.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que le vimos, desde el último episodio de la tercera temporada. Fue entonces cuando Ser Davos lo sacó a hurtadillas de las celdas de Rocadradón para que huyese. Gendry había sido capturado por Melisandre para ser convertido en un ofrenda al dios R’hllor, el Señor de la Luz, en pos de la gran victoria de Stannis como rey legítimo. En los libros, Gendry se queda asombrado por la Hermandad sin Estandartes liderada por Thoros de Myr tras separarse de Arya y Pastel Caliente, por lo que se convierte a la fe de R’hllor.

Por no hablar de sus supuestos hijos legítimos. Robert Baratheon crió hasta su muerte a sus tres hijos: Joffrey, Myrcella y Tommen. Todos rubios, esbeltos y con ojos claros, es decir, igualitos que su madre, Cersei Lannister. La genética parece caprichosa cuando de tres hijos, ninguno tiene ni el más mínimo rasgo paterno. Sin embargo, todo encaja cuando descubrimos que Cersei Lannister estaba muy unida con su hermano Jaime, con quien mantenía relaciones íntimas y quien es el verdadero padre de los tres pequeños. Poco importa ya…

Otro lío familiar que hemos visto en «Juego de Tronos» estuvo protagonizado por Theon Greyjoy. Sí, tiene su propia familia, pero lo criaron los Stark. ¿Por qué? Theon es el tercer hijo y heredero de Lord Balon Greyjoy y Lady Alannys Harlaw. Tras la Rebelión Greyjoy, fue llevado a Invernalia como rehén y pupilo de Eddard Stark para asegurar la lealtad de los Hombres del Hierro. También sirvió a Robb Stark como mensajero entre él y Ser Brynden Tully. Pese a sus intentos por conseguir la aprobación de aquellos que él consifero como su familia (primero de Ned, después de Robb y, por último, de su hermana Asha), pero no se quedará satisfecho.

Son muchos los lazos familiares los que unen a los personajes de «Juego de Tronos», pero no serán los únicos. Aún nos quedan dos temporadas en las que George R. R. Martin podría volver a desmontarnos los esquemas.


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