Andrea Linares Gómez

Ser nieto de Marie Curie, dos veces Premio Nobel y destacada científica polaca pionera en el campo de la radiactividad, le permitió al biólogo Pierre Joliot-Curie, de 80 años, entender que hacer ciencia es un asunto de constancia, de pasión y no de buscar éxitos solo por el placer de figurar en los libros de historia.

Por eso, al hablar del legado de su abuela -quien murió de leucemia a causa de su trabajo con material radiactivo-, lo primero que destaca es el valor de una mujer que abrió camino en la ciencia y la educación en medio de una sociedad machista. Fue la primera mujer en recibir un Nobel, la primera persona en recibirlo en dos campos (Física y Química) y la primera mujer docente en la Universidad de París. “Es ejemplo para las mujeres que quieran convertirse en científicas”, dice el académico, hijo de los también premios Nobel de Química Fréderic e Irène Joliot-Curie.

Pierre Joliot-Curie aprecia haber crecido en un ambiente sin la presión para ser científico, aunque llevar este apellido ha hecho que las miradas se dirijan hacia el resultado de sus investigaciones, ligadas al proceso de la fotosíntesis. Pero esto no le inquieta. Desde niño aprendió que la ciencia es un arte que debe disfrutarse y no obliga a tener los hallazgos esperados. “Es un juego en el que se debe ser creativo. Mis padres me enseñaron que es posible equivocarse y que hay que volverlo a intentar. Por eso le cogí cariño a la ciencia”, dice el académico, de visita en Colombia, invitado por la Embajada de Francia y la Universidad Nacional.

El heredero de Marie Sklodowska Curie pisa por primera vez un país latinoamericano. Acompañado de su esposa, la bióloga Anne Joliot-Curie, vino a conocer el estado del diagnóstico y terapia con radiación ionizante en el país, particularmente en el tratamiento del cáncer. También a rendir homenaje a la memoria de sus abuelos Pierre y Marie Curie, quienes junto con Henry Becquerel recibieron en 1903 el Nobel de Física por descubrir la radiactividad.

Curie es profesor emérito del Colegio de Francia y miembro de la Academia de Ciencias de Francia. En 2002 publicó el libro La investigación apasionada.

Hace dos meses estuvo en España, en la clausura del ‘Año Marie Curie’…

El 2011 fue el año oficial de Marie Curie, al cumplirse 100 años de su segundo Premio Nobel, pero en España se prolongó hasta el 2013. Me sorprendió el interés de los españoles en este evento, que no hubiera encontrado en Francia. En España, con la crisis que hoy viven, la ciencia ha pasado grandes dificultades. Hablar allí del legado de mis abuelos y padres me permitió referirme igualmente a la importancia que tiene la investigación científica para el futuro de un país. En Colombia la ciencia también debe ser prioridad. Es el momento perfecto. Si mis abuelos tuvieran un mensaje para ustedes hoy, estoy seguro de que sería este.

¿Cuál es el legado de Marie Curie?

Fue la primera mujer científica que llegó al más alto nivel, un ejemplo para otras mujeres interesadas en hacer investigación. Ella decía que la ciencia es una de las más grandes aventuras que puede vivir una persona. Por otro lado, la colaboración científica entre mis abuelos fue excepcional, y el ejemplo lo siguieron mis padres. Mis abuelos eran igual de talentosos y tuvieron la inteligencia de trabajar juntos y valorarse entre sí en una época en la que las mujeres no eran reconocidas. Mi abuelo tuvo el coraje de valorar el trabajo de ella.

¿Cómo fue crecer en una familia de científicos?

Nunca me presionaron para ser científico. Mis padres me protegieron de las dificultades que podía tener un niño como yo al crecer en una familia de científicos famosos. Me dieron la libertad de escoger qué quería hacer en mi vida, siempre y cuando disfrutara haciéndolo. Descubrí que la ciencia me apasionaba.

¿Qué lo motivó a ese camino?

El hecho de que mis padres me explicaran que la ciencia es extraordinaria; que es un juego en el que hay que ser creativo y utilizar la imaginación. Que no importaba si me equivocaba, que volviera a intentarlo si las cosas no salían. Su imagen y su trabajo me sedujeron. Voy a cumplir 81 años y continúo en mi laboratorio usando mi creatividad.

¿Cuáles son sus líneas actuales de investigación?

Estudio los mecanismos que permiten la utilización de la energía solar y su conversión en energía química, es decir, el corazón de la fotosíntesis. He trabajado sobre todos los componentes que participan en esta extraordinaria reacción en las plantas. Este proceso le provee el oxígeno a la humanidad y absorbe el gas carbónico, pero el problema es que la fotosíntesis es más lenta que la liberación de este gas, producido por la quema de combustibles fósiles.

¿Por qué decidió ser biólogo y no físico o químico?

Porque quería hacer ciencia ligera; realizar experimentos sencillos donde economizara energía, tiempo y dinero. Por eso me fui por esa vía.

¿Qué piensa de la ciencia que se hace actualmente?

Las condiciones son complejas. La investigación es una actividad a largo plazo, pero la sociedad pide resultados inmediatos. No tenemos capacidad de espera. Esa presión hace que los investigadores no optimicen su creatividad para producir cosas nuevas que aporten a la sociedad, pues deben producir algo inmediato que justifique el dinero que se ha invertido en ellos. Es una gran pena, porque la creación tiene un proceso que no es lógico: puede resultar o no.

¿Cómo motivar a los jóvenes para ser científicos? En Colombia es un gran reto.

No solo en Colombia. Pasa en Francia y otras partes del mundo. Hay una huida de los jóvenes a ser científicos. A mí me marcó el hecho de jugar con los experimentos,crear e imaginar. Eso se ha ido eliminando en el campo de la ciencia. Los investigadores están muy mal pagos. Los jóvenes no tienen motivación ni placer personal para ser científicos. Es un mal endémico.

¿Qué recuerda de sus abuelos y de sus padres?

No tengo muchos recuerdos de mi abuela porque murió cuando yo tenía dos años. Mi madre fue una mujer dedicada a nosotros, y con mi padre tuve una relación cercana en la adolescencia. En esa época hubo un constante intercambio intelectual. En vacaciones hacíamos mucho deporte, y en esos días nunca hablábamos de ciencia.

Su familia siguió la tradición de hacer ciencia…

Sí. Mi hermana, mis hijos y mi sobrino son científicos.

¿Alguna vez tuvo presión de ganar un premio Nobel?

Nunca. Si hubiera sido así, mis padres me habrían dañado la vida. Hay científicos que han vivido infelices por estar detrás de un Nobel. Yo no he tenido esa experiencia.

El jueves visitó el colegio que lleva el nombre de su abuela

Los alumnos lo recibieron con emoción. Pierre Joliot estuvo ayer en el colegio Marie Curie, ubicado en el municipio de Mosquera (Cundinamarca).

“Estoy seguro de que Marie Curie estaría feliz de ver un colegio que lleva su nombre y que trabaja para promover a los futuros investigadores”, dijo el científico.

Los estudiantes, alegres con su presencia, lo aplaudieron y elogiaron sus palabras.

“Si ustedes escogen el camino de la ciencia, debe ser con amor y pasión; seguro serán útiles para la humanidad”, agregó.


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