El pintor conocido como “El Greco” nació en Creta, Grecia. Su nombre real era Domenikos Theotokópoulos, y solía firmar sus pinturas con letras griegas: Δομήνικος Θεοτοκόπουλος.

El Greco estudió en Venecia y Roma antes de mudarse a Toledo, España en 1577, donde recibía mejores pagos y produjo sus pinturas más conocidas. El Greco viviría y trabajaría en España hasta el final de su vida. Debido al hecho de que pasó la mayor parte de su vida en España y produjo la mayor parte de su trabajo aquí, El Greco es considerado un artista español nacido en Grecia.

El Greco entabló amistad con Diego de Castilla, el deán de la Catedral de Toledo, y gracias a él, se le designó para crear las pinturas del retablo para la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, y pintó El Expolio para la Catedral de Toledo. Las nueve pinturas que hizo en 1579 para la iglesia de Santo Domingo, que incluyen La Santísima Trinidad y La Asunción de la Virgen, afianzaron la reputación del pintor en la ciudad.

El Greco deseaba ganar el favor del Rey Felipe II, pero después de que dos de sus pinturas no lograsen ganarlo el pintor tuvo que permanecer en Toledo. El pintor contrató a un ayudante y abrió un taller para producir marcos para los altares y estatuas además de las pinturas. En marzo de 1586, El Greco recibió el encargo de pintar El Entierro del Conde de Orgaz, su trabajó más conocido. La década siguiente fue muy intensa para el pintor, cuyo taller produjo diferentes pinturas y esculturas para varias instituciones religiosas.

Su mayor encargo incluía los tres altares para la Capilla de San José de Toledo (1597-1599), tres pinturas (1596-1600) para el colegio de Doña María de Aragón en Madrid, y la pintura de San Ildefonso, así como los altares para el Hospital de la Caridad de Illescas (1603-1605). El último encargo importante fue en Toledo en 1608 para el Hospital de San Juan Bautista.

El Greco había hecho de Toledo su hogar y vivió cómodamente. Su único hijo, Jorge Manuel, nació de madre española en 1578. En 1614 el Greco enfermó y murió pasado un mes. Su hijo heredó el taller y continuó trabajando durante muchos años siguiendo el estilo de su padre.

El uso único de colores intensos e inusuales y de la luz que utiliza El Greco, así como las figuras alargadas y a veces la plasmación imaginativa de la que hace gala, han liderado el debate entre la crítica, resaltando el estilo artístico y la técnica del Greco. Su estilo individualista y distintivo estaba contra las formas tradicionales barrocas de su época, lo que lo llevó a distanciarse de las generaciones inmediatamente posteriores a su muerte.

El arte del Greco cayó en el olvido hasta que fue revisitado y redescubierto en el siglo XIX. La búsqueda intensa de sus pinturas lo llevarían a ganar reconocimiento entre artistas y críticos. Hoy día El Greco es considerado un artista extraordinario con un estilo lleno de viva pasión y adelantado varios siglos a su época.


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