Una onda gigante que se ha llegado a estirar 10.000 kilómetros a lo largo del planeta ha sido capturada por la sonda japonesa Akatsuki. Las imágenes fueron fechadas en diciembre de 2015 y han sido publicadas por un grupo de científicos nipones en la revista Nature Geoscience.

Además de ser una de las ondas más grandes jamas registradas dentro del sistema solar, también se ha caracterizado por tener una gran velocidad (350 km/h). Ésta última es más rápida que la de la velocidad de rotación del planeta.

El recorrido de esta gran ola ha sido desde el polo norte del planeta, pasando por el ecuador, hasta llegar al sur de este. La causa por la que los científicos creen que se ha producido este hecho insólito es por los fuertes vientos superficiales y opinan que estas grandes ondas son capaces de modificar el clima del planeta.

Según el documento recogido en la revista Nature Geoscience, el equipo científico que trabaja con la nave japonesa aclara que “estas ondas pueden llegar a alcanzar una escala muy grande, convirtiéndose en la más grande que hayamos observado”.


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