Esta semana, mientras los medios de comunicación se dedicaban a darle amplia cobertura a los sucesos deportivos, una noticia entristeció al Perú: Fernando de Szyszlo, junto con su esposa, Liliana Yábar, murió al rodar ambos por las escaleras. Él tenía 92 años y ella, 96. Un aspecto curioso es que De Szyszlo murió en circunstancias semejantes a las de su tío, el escritor Abraham Valdelomar, quien cayó de unas escaleras cuando realizaba una gira política por Ayacucho en 1919.

Sin dudas, De Szyszlo es el Perú porque su trabajo encarna el lado más creativo de nuestro mestizaje cultural. Su padre fue Vitold de Szyszlo, un naturalista de nacionalidad polaca; su madre, María Valdelomar Pinto, fue hermana de Abraham Valdelomar.Pese a la oposición de su padre, quien deseaba que su hijo estudiara Arquitectura, De Szyszlo obedeció al llamado de su vocación como artista y se matriculó en la Escuela de Artes de la Universidad Católica, donde comenzó a construir las bases de lo que sería su lenguaje visual. El joven De Szyszlo consideraba importante la pintura influenciada por la corriente cultural indigenista que aún predominaba en las escuelas de arte, pero la consideraba repetitiva. Él buscaba proyectarla hacia un enfoque moderno, que no solo recreara el pasado.La respuesta a sus inquietudes la obtuvo cuando realizó su primer viaje al Viejo Continente con Blanca Varela.

La influencia europea hizo que comenzara de cero su trabajo al combinar, con su poderosa imaginación, la pintura abstracta con el indigenismo. O sea, sus pinturas comenzaron a proponer un nuevo sentimiento acerca de l mestizaje cultural que era el Perú. Esta fue una gran bocanada de aire fresco para nuestras artes plásticas.Esto sucedió al inicio de la segunda mitad del siglo pasado, cuando los intelectuales peruanos debatían acerca de si la esencia de la verdadera identidad se encontraba entre el indigenismo, el hispanismo o el mestizaje.

Así, nuestro pintor expresó lo peruano en el arte moderno con potentes trazos que transmitían distintas emociones: amor, odio, miedo, esperanzas, vida, agonía. De Szyszlo se convirtió en el artista moderno más emblemático del Perú. Pero De Szyszlo siempre fue un artista comprometido con los problemas sociales de su tiempo. Por las narraciones de su padre, un inmigrante polaco que se escapó de la barbarie nazi contra los judíos, comenzaron a repugnarle los gobiernos autoritarios desde niño, hasta convertirlo en un acérrimo defensor de la libertad.

En el Perú, el pintor participaba en forma activa del debate de la vida política nacional. Nunca silenció su rechazo por los gobiernos autoritarios en la historia de nuestro país. Muchas veces participó en protestas sociales e integrando movimientos. Por ejemplo, él fue uno de los impulsores del Movimiento Libertad, junto con el nobel de literatura Mario Vargas Llosa, en 1987.

Desde su estudio, rodeado de pinceles y lienzos, o desde las marchas en las calles como integrante de los movimientos cívicos que luchaban por los valores democráticos, Fernando de Szyszlo siempre será recordado como uno de los peruanos referentes de la historia nacional contemporánea.