Martín Calderón

El escritor peruano Daniel Alarcón, considerado uno de los mayores talentos de la nueva literatura latinoamericana, ha publicado la novela ‘De noche andamos en círculos’, una obra “inteligente y cautivadora, llena de sugerentes matices”, según The New York Times Book Review. Con esa crítica en la maleta, publicaciones atrapantes y experiencias que respaldan su destreza literaria, acudió a la Feria del Libro de Bogotá para sumarse a la delegación peruana que invadió el evento con cientos de libros, gastronomía y folclore.

Ya en Lima, y a pocas horas de volver a Estados Unidos – país al que emigró cuando solo tenía tres años – habló con LaRepublica.pe sobre su reciente publicación, el Perú de hoy, cómo y cuándo decidió convertirse en escritor y Radio Ambulante, programa en el que cuenta crónicas latinoamericanas.

¿En qué te inspiraste para el título de la novela?

El título es una referencia a un palíndromo famoso en latín que dice ‘de noche andamos en círculos y somos consumidos por el fuego’ (In girum imus nocte et consumimur igni). Hago referencia a eso porque me parece que describe al protagonista, Nelson, y la crisis anímica que atraviesa. Además se refiere a algo muy específico: parte de la novela está ambientada en la cárcel, y de noche, en el patio del pabellón de la cárcel, los reos caminan en círculos.

¿Cómo obtuviste ese dato?

Estuve visitando el penal de Lurigancho desde el 2007.

¿Con qué objetivo?

Originalmente no había motivo. Era por pura curiosidad. Ahora voy porque siento compromiso con el lugar y con la gente que conocí adentro, a quienes considero amigos. Me he quedado impresionado por el trabajo que han hecho los internos para mejorar sus condiciones, en mucho casos sin ayuda del Estado.

Mencionaste a Nelson, tu personaje principal. Mientras leía el libro, imaginaba que Nelson eras tú si no hubieras emigrado. ¿Es así?

Es una versión, pero no soy yo.

¿Tiene algo de autobiográfico?

Yo nunca escribo autobiografía. Lo que tiene son referencias a la vida que he tenido, a mis experiencias; eso sin duda.

Tus historias siempre están conectadas con el Perú, y sobre todo con la época del terrorismo, pese a que te fuiste a Estados Unidos cuando solo tenías tres años, ¿Cómo te conectaste con nuestro país?

En mi familia se hablaba mucho de este país, así que no es extraño para mí querer al Perú. La conexión sobre hechos concretos la he ido creando con investigaciones, visitas, entrevistas y lecturas. Me sirve para recrearla en mi literatura.

¿En qué momento decidiste que serías escritor? Tengo entendido que estudiaste antropología en Estados Unidos…

Sí, pero estudié antropología sin querer ser antropólogo. Fue simplemente el requisito que tenía que seguir para graduarme en la universidad. Quise ser escritor profesional cuando me di cuenta que no sería futbolista profesional. Quise jugar fútbol, era mi pasión, pero entre los 12 o 13 años me di cuenta que mi talento era limitado y que había ese otro tema que me fascinaba, que era leer.

Leí que te interesa la obra de José María Arguedas ¿En qué se basa ese interés?

Me parece un referente por la cuestión lingüística. Arguedas escribe en español sobre un mundo andino, un mundo quechuahablante; y yo escribo en inglés sobre un mundo criollo, un  mundo hispanoparlante. Me sentía identificado con ese salto lingüístico. No he releído a Arguedas en mucho tiempo, pero tendría que hacerlo.

Encuentro en tu novela, así como en ‘Los ríos profundos’ de Arguedas, mucho interés por lo social.

Sí, pero es lo que sale. Yo estoy preocupado en los personajes, en Nelson, su vida y su mundo en el teatro. Lo otro va saliendo.

¿Para escribir esta novela seguiste una rutina diaria estricta?

En el año que terminé esta novela, escribía de cinco a siete de la mañana, porque era el único momento en el que podía decir ‘ya, este espacio es para mí, para hacer lo que me da la gana y trabajar este texto’. Si no hubiera tomado la decisión de trabajar de esa manera, no habría terminado el libro. Ahora ya no tengo el lujo de tener horarios. Mis días son muy complicados y cada uno es diferente, lo cual no es ideal.

¿Cuánto tardaste?

Siete años.

En otra entrevista mencionaste que en el Perú crees tener todas las puertas abiertas, no como en Estados Unidos. ¿A qué te referías con exactitud?

Siento que en Lima, como periodista, tengo más accesos. Podría llegar al presidente Ollanta Humala o a la persona más necesitada. Eso me da una sensación de mucha libertad. Acá tengo todas las posibilidades para recoger y contar historias. Además, me da mucha curiosidad y me fascina este país, en parte porque siento que puedo lograr conocer la diversidad de este lugar.

SOBRE RADIOAMBULANTE

Radio Ambulante es un programa de radio por internet impulsado por Daniel Alarcón. Una iniciativa novedosa -no hay otra igual en nuestro país- que le permite seguir conectado a la literatura y explorar nuevas fórmulas para narrar historias latinoamericanas.

¿Cómo nació Radioambulante?

Quise crear un espacio de radio en español como la contraparte auditiva del ‘boom’ de la crónica latinoamericana. Tenemos grandes cronistas en este país, grandes revistas que están apostando por la crónica, pero en audio no contamos con eso. Me inspiré un poco en programas de Estados Unidos como ‘This american life’. Pensé que había la oportunidad de crear eso para América Latina.

¿Cómo se financia?

Por donaciones. Hemos estado creciendo nuestra audiencia para poder tener auspicios. Recibimos apoyo de una institución de radio pública de Estados Unidos.

He visto que ha tenido éxito la historia sobre Ruth Thalía, la joven que participó en ‘El valor de la verdad’ y luego fue asesinada.

Esa es una historia que produje, reporté y escribí. Se editó con el equipo (de Radio ambulante). Traté esa historia con el cuidado que le doy a cualquier texto literario. Trabajé en eso durante un año y medio.

¿Encontraste mucha diferencia entre escribir para radio y escribir para soporte escrito?

Sí, mucha. En parte porque cuando escribo para radio, lo hago en español y de una manera muy natural. Escribir prosa para la página es otro estilo, y realmente no lo hago en español, sino en inglés.

¿Te cuesta escribir en español?

Un poco. No es que me sea imposible, pero hasta ahora no he escrito ficción en español.

¿Es uno de tus objetivos a corto plazo?

No, pero tampoco está escribir una novela en inglés. No quiero volver a escribir una novela, porque (con ‘De noche caminamos en círculos’) fue un proceso largo. Quiero hacer otras cosas y luego volver.

19 de Mayo de 2014