La cuestión de confianza o moción de confianza es el instrumento político del que dispone el Presidente del Gobierno o el primer Ministro en los regímenes democráticos de tipo parlamentarista para afrontar una situación de debilidad del poder ejecutivo frente al Parlamento, y mediante la cual el Gobierno pide el expreso respaldo a una política concreta o a un programa. La pérdida de la moción lleva generalmente aparejada la dimisión constitucional del Presidente y la elección de uno nuevo, bien de forma inmediata, bien tras unas elecciones.

La cuestión de confianza resulta también en algunos sistemas el contrapoder del ejecutivo frente a una posible moción de censura.

Diferencia con la moción de censura

La cuestión de confianza es esencialmente igual en su contenido a una moción de censura. Se solicita al Parlamento que dictamine si el Presidente del Gobierno sigue teniendo o no su confianza y, por tanto, puede gobernar.

El matiz es político: la cuestión de confianza parte del propio Presidente del Gobierno y su fin es conseguir el sí del Parlamento, normalmente ante alguna situación de crisis política que le haga necesitar ese respaldo. La moción de censura, por su parte, nace del Parlamento, normalmente de algún grupo de la oposición política, y su finalidad es conseguir la retirada del apoyo al Presidente.

En algunos sistemas parlamentarios, la pérdida de una cuestión de confianza no exige necesariamente la dimisión del Gobierno. En cambio, la pérdida de una moción de censura sí suele implicar la obligación de dimitir.

Además, dado que la finalidad de la moción de censura es destituir al Presidente sustituyéndolo por otro propuesto por la oposición (moción de censura constructiva), en ocasiones se exige que se proponga la alternativa, cosa que no se exige nunca en la cuestión de confianza.

Por países
España

Viene regulada en el artículo 112 de la Constitución española de 1978

Francia

Regulada en el artículo 49 de la Constitución francesa de 1958.

Italia

En Italia se rigen por la Constitución sólo la moción de confianza y la de la desconfianza, respectivamente para iniciar y terminar la vida de un gobierno; la cuestión de confianza, que el gobierno pide una Cámara a aprobar sin cambiar su texto, es el resultado de una tradición de finales del siglo XIX y se utiliza cada vez más para acelerar el proceso legislativo,[1] pero no se aplica a normas para la modificación de la Constitución.[2]

Perú

Regulada en los artículos 130, 132 y 134 de la Constitución Peruana de 1993

El planteamiento de una cuestión de confianza es obligatorio sólo para la investidura del Presidente del Consejo de Ministros y su Gabinete; es voluntaria cuando los ministros deciden pedir al Parlamento un voto de confianza respecto de una política determinada del gobierno, un programa, o la aprobación de un proyecto de ley.[3]

Si el Parlamento niega la confianza a dos Gabinetes de forma sucesiva, El Presidente de la Republica tiene la potestad de disolver el Parlamento y convocar a elecciones Parlamentarias.

Referencias

  1. (en italiano) D.Argondizzo-G.Buonomo, Spigolature intorno all’attuale bicameralismo e proposte per quello futuro, in Mondoperaio, aprile 2014, pp. 7-11.
  2. (en italiano) Giampiero Buonomo, Le due maggioranze, in Mondoperaio, 6/2014.
  3. Constitucion Politica del Perú (1993). «CAPÍTULO VI DE LAS RELACIONES CON EL PODER LEGISLATIVO,» (PDF). www,congreso.gob.pe.

Constitución Política del Peru

Artículo 130.- Exposición de Política General del Gobierno. Cuestión de Confianza
Dentro de los treinta días de haber asumido sus funciones, el Presidente del Consejo concurre al Congreso, en compañía de los demás ministros, para exponer y debatir la política general del gobierno y las principales medidas que requiere su gestión. Plantea al efecto cuestión de confianza.

Si el Congreso no está reunido, el Presidente de la República convoca a legislatura extraordinaria

Artículo 131.- Interpelación a los Ministros
Es obligatoria la concurrencia del Consejo de Ministros, o de cualquiera de los ministros, cuando el Congreso los llama para interpelarlos.

La interpelación se formula por escrito. Debe ser presentada por no menos del quince por ciento del número legal de congresistas. Para su admisión, se requiere el voto del tercio del número de representantes hábiles; la votación se efectúa indefectiblemente en la siguiente sesión.

El Congreso señala día y hora para que los ministros contesten la interpelación. Esta no puede realizarse ni votarse antes del tercer día de su admisión ni después del décimo.

Artículo 132.-Voto de censura o rechazo de la cuestión de confianza
El Congreso hace efectiva la responsabilidad política del Consejo de Ministros, o de los ministros por separado, mediante el voto de censura o el rechazo de la cuestión de confianza. Esta última sólo se plantea por iniciativa ministerial.

Toda moción de censura contra el Consejo de Ministros, o contra cualquiera de los ministros, debe ser presentada por no menos del veinticinco por ciento del número legal de congresistas. Se debate y vota entre el cuarto y el décimo día natural después de su presentación. Su aprobación requiere del voto de más de la mitad del número legal de miembros del Congreso.

El Consejo de Ministros, o el ministro censurado, debe renunciar.

El Presidente de la República acepta la dimisión dentro de las setenta y dos horas siguientes.

La desaprobación de una iniciativa ministerial no obliga al ministro a dimitir, salvo que haya hecho cuestión de confianza de la aprobación.

Artículo 133.- Crisis total del gabinete
El Presidente del Consejo de Ministros puede plantear ante el Congreso una cuestión de confianza a nombre del Consejo. Si la confianza le es rehusada, o si es censurado, o si renuncia o es removido por el Presidente de la República, se produce la crisis total del gabinete.

Artículo 134.- Disolución del Congreso
El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros.

El decreto de disolución contiene la convocatoria a elecciones para un nuevo Congreso. Dichas elecciones se realizan dentro de los cuatro meses de la fecha de disolución, sin que pueda alterarse el sistema electoral preexistente.

No puede disolverse el Congreso en el último año de su mandato. Disuelto el Congreso, se mantiene en funciones la Comisión Permanente, la cual no puede ser disuelta.

No hay otras formas de revocatoria del mandato parlamentario.

Bajo estado de sitio, el Congreso no puede ser disuelto.

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