El mundo de las startups, el empredimiento y especialmente las empresas de tecnología son una parte fundamental dentro no sólo la economía mundial, sino que también dentro de América Latina. Es precisamente esto lo que quiso mostrar un nuevo “radar” presentado durante este mes de enero, que revela el estado de este tipo de compañías a nivel regional.

Hablamos del estudio “Tecnolatinas”, un informe creado por los equipos de Surfing Tsunamis y NXTP Labs, que con el apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN-BID), identifica a las empresas tecnológicas de América Latina, su impacto en la economía regional, así como el alcance global de sus innovaciones.

Pero, ¿qué es una tecnolatina? De acuerdo a este estudio, el concepto tiene relación con aquellas empresas privadas con base tecnológica nacida en la región. En general, corresponde a emprendimientos digitales con alcance internacional, y que van más allá de las clásicas startups de tecnología. Por el contrario, alcanzan hoy en día nuevos espacios como la biotecnología, medicina digital, energías renovables, seguridad del software, tecnología espacial, el fintech y el agtech.

Dentro de este primer reporte, se determinó la existencia de un total de 123 tecnolatinas cuya valuación es superior a los US$25M y que tienen un valor colectivo superior a los US$37.7MM.

Los países que van a la delantera

El grupo más importante dentro de este radar son los unicornios latinoamericanos, que suman un valor colectivo de US$23.2MM y representan la mayor parte del valor del ecosistema (61%). La mayoría de ellos corresponden a empresas en el espacio de Internet que nacieron antes o poco después de la burbuja de Internet 2001 (excepto OLX, Softtek y Totvs).

En tanto, a nivel de países, las empresas están concentradas principalmente en Brasil (59 tecnolatinas), Argentina (22) y México (17). Un mapa que difiere bastante del mapa de  Multilatinas, es decir las multinacionales de América Latina (mayormente ubicadas en sectores tradicionales).

Por ejemplo, el cluster Brasil y Argentina acumula el 37% de las multilatinas, y el 66% de las tecnolatinas (y Argentina representa un 37% del total del valor del ecosistema regional). Mientras que México, Chile y Colombia, representan el 55% de las Multilatinas, pero solo el 29% de las tecnolatinas.

A nivel de compañías, la tecnolatina más grande corresponde precisamente a Brasil. Hablamos de B2W, una de las compañías digitales más grandes de América Latina y uno de los espacios de e-commerce más grande en el mundo.

A esta empresa le sigue en el segundo lugar la empresa chilena Crystal Lagoons, un proyecto enfocado en la tecnología para la creación de lagunas artificiales. Finalmente, en el tercer puesto nos encontramos con la conocida Despegar, una de las 5 principales agencias de viajes online, creada originalmente en Argentina y actualmente con presencia en 21 países.

De dónde surgen estas empresas

Las tecnolatinas dependen de una serie de factores para crecer. Entre ellos se encuentra una barrera de entrada baja a un extenso mercado regional, talento calificado, un creciente interés en el emprendedurismo como una opción de carrera, ecosistemas cada vez más amigables y mejor financiados, casos de éxito inspiradores y la multiplicación de nuevos espacios de oportunidades estimulados por el nacimiento de nuevas tecnologías.

Por suerte, hoy en día los emprendedores e inventores de América Latina tienen acceso a casi la misma información, herramientas y clientes que sus pares en otros lugares. Además, el costo y tiempo requeridos para testear nuevos conceptos y para construir y escalar una startup, se han reducido dramáticamente.

Hace apenas unos años, iniciar una empresa de Internet requería un mínimo de inversión de US$1M en servidores y equipamiento. Hoy, en cambio, existen diferentes servicios en la nube, que permiten construir y escalar una compañía de proyección global a velocidades exponenciales, sin necesidad de mayores inversiones de capital.

De esta manera, el ecosistema regional está evolucionando, facilitando el éxito de los nuevos emprendedores. Todo gracias a que algunos países ya tienen varias generaciones de startups exitosas que proporcionan modelos a seguir y están listos para ayudar a los que vienen al ranking. A ellos se suman instituciones que entregan coaching, apoyo financiero y soporte a la comunidad empresarial internacional, como también los fondos de capital de riesgo, redes de inversionistas ángel, sitios de crowdfunding y aceleradoras.

¿Cuál es el futuro de las tecnolatinas?

A pesar del reciente crecimiento acelerado, las startups latinoamericanas recaudaron sólo US$ 0.6 MM en 2015 frente a los US$ 3.6 MM crecientes en el mismo período por las startups en Israel; un país con una población de tan sólo 8 millones de habitantes (versus los más de 625 millones de Latinoamérica). ¿Cuál es la diferencia entre ambos lugares? Israel está invirtiendo 400 veces más sobre una base per cápita que los países de América Latina.

Por otro lado, la experiencia de hubs de innovación como Silicon Valley e Israel, muestran que los ecosistemas de startups sólo despegan cuando se crea capital de riesgo. Algo que puede ser alcanzado con las políticas adecuadas, sin obstáculos legales y fiscales para los inversionistas y fondos ángel, permitiendo un crowdfunding equitativo.

No obstante, hasta ahora la mayoría de las tecnolatinas se han conformado con replicar los modelos exitosos de los mercados más avanzados. Por otro lado, el primer radar de tecnolatinas asegura que si bien la región tiene muchas piezas del rompecabezas de la innovación, están desconectadas. Son decenas de miles de emprendedores y científicos, pero las oportunidades para que se conecten entre sí de manera eficiente todavía están por crearse.

¿Cómo solucionar este problema? De acuerdo al estudio, es necesario fortalecer la reserva de talentos. Por ejemplo, mediante la creación de vías para las mujeres para construir startups; dando visibilidad a los modelos a seguir dentro del emprendimiento, o simplemente, equipando a los estudiantes con habilidades emprendedoras desde los colegios o universidades.

Todas estas medidas permitirán lo que el ecosistema necesita: madurar. Por ahora la revolución de las tecnolatinas acaba de comenzar, pero puede convertirse en un vehículo único para que América Latina pueda alcanzar el mercado de la innovación, además de generar una transformación cultural que conducirá a un futuro de la meritocracia, colaboración, sostenibilidad y reinvención constante para nuestra región y las futuras generaciones.


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