En las últimas décadas, diversos estudios han señalado que constructos psicológicos como la personalidad (Caprara, Schwartz, Capanna, Vecchione, & Barbarenelli, 2006; Xu, Plaks, & Peterson, 2016; Xu, & Peterson, 2017), los fundamentos morales (Graham, Haidt, & Nosek, 2009; Nilsson, & Erlandsson, 2015; Kivikangas, Lönngvist, & Ravaja, 2017), y principalmente, los valores personales (Barnea, & Schwartz, 1998; Schwartz, Caprara, & Vecchione, 2010; Caprara, et al., 2017) se asocian con diferentes aspectos de la cognición y del comportamiento político de los ciudadanos. En particular, los valores relacionados al conservadurismo, como la tradición (el respeto, compromiso y aceptación de las ideas y costumbres tradicionales de la cultura o la religión), la conformidad (la restricción de acciones, actitudes y deseos para aceptar las expectativas y normas sociales) y la seguridad (la preferencia por la seguridad, la armonía y la estabilidad de la sociedad), tienen un importante relación con en el voto (Barnea, & Schwartz, 1998; Caprara, et al., 2006; Schwartz, et al., 2010; Caprara, et al., 2017), la preferencia por posiciones políticas de derecha (Aspelund, Lindeman, & Verkasalo, 2013; Barni, Vieno, & Roccato, 2016; Piurko, Schwartz, & Davidov, 2011; Caprara, et al., 2017), y actitudes políticas favorables hacia el orden y la seguridad social (Schwartz, et al., 2010; Stubager, 2008). Estos resultados son convergentes con ciertos estudios que señalan que el conservadurismo político está relacionado a la resistencia al cambio, a la aceptación de la desigualdad y a la ideología de derechas (Jost, Glasser, Kruglanski, & Sulloway, 2003; Thorisdottir, Jost, Liviatan, & Shrout, 2007; Van der Toorn, Jost, Packer, Noorbaloochi, & Van Bavel, 2017). Esta evidencia ha mostrado ser robusta en países angloparlantes o de Europa Occidental (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016; Piurko, et al., 2011; Caprara et al., 2017), usualmente denominados en diversos estudios psicológicos como países culturalmente occidentales (Gattario, et al., 2015; Gestsdottir, et al., 2015; Waters, Bosmans, Vandevivere, Dujardin, & Waters, 2015). Sin embargo, estos valores conservadores han mostrado limitaciones para explicar la orientación política en países no occidentales (Caprara, et al., 2017; Hadarics, 2017), como en muestras de países europeos post-comunistas o de Europa del Este (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016; Piurko, et al., 2011; Hadarics, 2017) y en muestras latinoamericanas (Schwartz, & Barnea, 1995; Solano, Díaz, & Peña, 2015). Estos resultados se deberían a las diferencias culturales, políticas, y económicas de cada sociedad (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016); ya que cada una de estas puede darle un significado distinto a la dimensión política de izquierda-derecha debido a sus propios procesos sociohistóricos.

En el presente estudio se explora si el conservadurismo político, medido a través de los valores personales relacionados a la resistencia al cambio y a la aceptación de la desigualdad, permite explicar la orientación política en seis países culturalmente occidentales (Australia, Alemania, Holanda, Nueva Zelanda, Suecia, Estados Unidos) y ocho países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay) que fueron parte de la sexta ronda de la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey, 2015) [WVS-6, en inglés].

Conservadurismo político, valores personales y orientación política

Los principales autores han conceptualizado que el conservadurismo político de derecha se caracteriza por dos dimensiones: la resistencia al cambio y la aceptación de la desigualdad (Bobbio, 1996; Jost, Kruglanski, Glaser, & Sulloway, 2003; Muller, 2001). La primera dimensión, apela a la tendencia de las personas conservadoras por preferir lo seguro y a comportarse de acuerdo con las formas tradicionales (Wilson, 1973). En esta línea, la evidencia señala que los individuos con estos valores tienden a rechazar la inmigración, tener actitudes positivas hacia la moral tradicional, y al mantenimiento de la Ley y el Orden (Schwartz, et al., 2010). La segunda dimensión se basa en la noción de que los conservadores observan a la sociedad de manera jerárquica, mientras que las personas con una orientación política liberal idealizan el valor de la igualdad (Bobbio, 1996; Jost, Kruglanski, Glaser, & Sulloway, 2003). Evidencia empírica ha dado validez a estas últimas afirmaciones, mostrando que la valoración de la igualdad varía entre quienes se adscriben a la derecha o izquierda política (Barnea, & Schwartz, 1998; Caprara et al., 2017; Rokeach, 1973; Schwartz, et al., 2010).

Las dos dimensiones del conservadurismo político han sido usualmente medidas psicológicamente a través de dos formas: a) mediante la aplicación en conjunto de las escalas de Autoritarismo de Ala Derecha (RWA, por sus siglas en inglés) y de Orientación de Dominancia Social (SDO, por sus siglas en inglés) (Jost, et al., 2003); y b) mediante los Valores Personales de Schwartz (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016; Thorisdottir, et al., 2007). Las escalas de RWA (Altemeyer, 1998) y de SDO (Sidanius, & Pratto, 1999) analizan una serie de actitudes sociales que estarían a la base de la ideología conservadora: la cohesión social y la seguridad colectiva (en el caso del RWA), y la superioridad basada en la adscripción grupal (en el caso del SDO). Por otro lado, Schwartz desarrolla una teoría donde identifica 10 distintos tipos motivacionales de valores, los cuales tendrían una estructura cuasi-circular con dos dimensiones (Schwartz, & Boehnke, 2004): 1) los valores de Conservación (seguridad, tradición y conformidad, valores que enfatizan la auto-disciplina, la preservación de las prácticas tradicionales y la estabilidad) vs. los de Apertura al cambio (auto-dirección y estimulación, valores que enfatizan la independencia personal y la posición favorable a los cambios); y 2) los valores de Autotrascendencia (universalismo y benevolencia, valores que enfatizan la aceptación de los otros como igual y la preocupación por su bienestar) vs. los de Autopromoción (poder y logro, valores que enfatizan el éxito personal y el control sobre otros). El décimo valor, el de hedonismo, se ubica en el medio de los valores de Autopromoción y los de Apertura al cambio (Schwartz, & Boehnke, 2004).

Recientes estudios señalan que los valores de conservación están relacionados al RWA, mientras que los valores de Auto-promoción estarían relacionados al SDO (Cohrs, Maes, Moschner, & Kielmann, 2007; McKee, & Feather, 2008; Livi, Leone, Falgares, & Lombardo, 2014; Duckitt, & Sibley, 2017); por tanto, ambas formas de medición estarían apuntando a las mismas dimensiones del conservadurismo político (Aspelund, et al., 2013). Sin embargo, una importante ventaja de la propuesta de valores personales de Schwartz, es que este modelo ha tenido una amplia validación en diversas muestras representativas de diferentes países y culturas (Fontaine, Poortinga, Delbeke, & Schwartz, 2008; Schwartz, 1992); mostrando la utilidad de las diferentes versiones de la escala de valores de Schwartz y de sus ítems para el estudio de la cognición y el comportamiento político en contextos occidentales y no occidentales (Aspelund, et al., 2013; Barni, Vieno, & Roccato, 2016; Caprara et al., 2017; Piurko, et al., 2011; Thorisdottir, et al., 2007).

Los estudios que han utilizado el marco de valores de Schwartz para el estudio de la orientación política de manera transcultural han señalado la existencia de una fuerte relación entre los valores conservadores y la preferencia por la orientación política de derecha (Aspelund, et al., 2013; Piurko, et al., 2011; Thorisdottir, et al., 2007). Estos resultados se han dado principalmente en países de Europa Occidental y países Angloparlantes; los cuales, la literatura de las ciencias cognitivas y del comportamiento ha identificado como “países o culturas occidentales” (Gattario, et al., 2015; Gestsdottir, et al., 2015; Schwartz, 2006; Waters, Bosmans, Vandevivere, Dujardin, & Waters, 2015). De acuerdo con Inglehart y Welzel (2005) estos países se caracterizan por tener economías desarrolladas e industrializadas, una herencia cultural judeo-cristiana; democracias consolidadas; y valores orientados hacia la Autoexpresión. De acuerdo con los principales autores, estos países se caracterizan por su marcada orientación cultural hacia el individualismo, a diferencia de otros grupos culturales (Hofstede, 1980; Schwartz, 2006).

Por otro lado, la relación entre valores conservadores y orientación política no ha sido consistente en estudios realizados con muestras de culturas o países no occidentales (Caprara, et al., 2017), como en países postcomunistas (Aspelund, et al., 2013; Barni, Vieno, & Roccato, 2016; Piurko, et al., 2011; Thorisdottir, et al., 2007). En países latinoamericanos existe evidencia muy limitada sobre las relaciones entre los valores y la orientación política; la mayoría de estos estudios se han realizado en muestras no representativas y de estudiantes universitarios (Brussino, Imhoff, Rabbia, & Paz García, 2013; Delfino, & Zubieta, 2011; Solano, Díaz, & Peña, 2015; Zubieta, Delfino, & Fernández, 2008); y en algunos casos, con resultados poco consistentes (Schwartz, & Barnea, 1995). Por ello, se hace relevante estudiar en muestras representativas latinoamericanas si los valores relacionados a la resistencia al cambio (de conservación) o a la aceptación de la desigualdad (Auto promoción) permiten comprender mejor la orientación política en el contexto latinoamericano. De acuerdo con Inglehart y Carballo (1997), y Schwartz (2006), Latinoamérica es un grupo cultural distinto al occidental, relativamente homogéneo y con una herencia cultural proveniente de su historia colonial ibérica y católica. Schwartz (2006) y Hofstede (1980) indican que esta región se caracterizaría por sus marcados valores colectivistas, con ciertas diferencias entre los países que la conforman en los niveles de individualismo (Imhoff, & Brussino, 2013).

Por último, Barni, Vieno y Roccato (2016) señalan que una de las limitaciones de la mayoría de los estudios sobre la orientación política desde la psicología, es que solo se han enfocado en estudiar el posicionamiento de los individuos en el continuo de izquierda y derecha. Como mencionan estos autores, no existe un consenso claro sobre los significados de las posiciones de izquierda y derecha; significados que, además, podrían variar en el tiempo y en el contexto de cada país. En la investigación que realizan estos autores en 20 países europeos occidentales y post-comunistas, identifican que los valores conservadores se asociaban positivamente a la derecha política en occidente; pero en los países postcomunistas, estos valores se asociaban positivamente a las actitudes hacia la igualdad económica. Por tanto, para el presente estudio también se explorará la asociación de los valores y la propuesta de Barni, Vieno y Roccato (2016) de operacionalizar la orientación política en dos indicadores: a) el auto-posicionamiento político de izquierda-derecha, y b) las actitudes hacia la igualdad de ingresos económicos.

En resumen, el presente estudio pretende identificar si las dos dimensiones del conservadurismo (la resistencia al cambio y la aceptación de la desigualdad), medidas a través de las dimensiones de valores de la propuesta de Schwartz (1992), relacionados a la conservación y autopromoción, tienen relación con la orientación política, operacionalizada a través del posicionamiento político de izquierda-derecha y las actitudes hacia la igualdad de ingresos económicos en muestras representativas de seis países asociados tradicionalmente a la cultura occidental (Australia, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Suecia y Estados Unidos) y ocho países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay), que formaron parte de la WVS-6. En esta encuesta, se introdujeron diez ítems sobre los valores propuestos de Schwartz. Por ello, en un primer momento se validará si estos ítems también guardan relación con las dimensiones propuestas del modelo de Schwartz, y luego se realizarán los respectivos análisis de estas dimensiones con la orientación política.

Método

Participantes

Se analizó la información de la Encuesta Mundial de Valores, en su sexta edición (WVS-6) (http://www.worldvaluessurvey.org/WVSDocumentatio nWV6.jsp); en la que participaron 60 países y tuvo un total de 86,274 participantes a nivel mundial. De estos países se seleccionaron seis países culturalmente occidentales (Australia, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Suecia y Estados Unidos) y ocho países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay) que participaron de la WVS-6. Entre estos países, se tenía una muestra de 21,327 participantes, 53% mujeres y el resto hombres, quienes fueron encuestados entre los años 2010 y 2014. En cada país donde se aplicó el WVS, se obtuvo una muestra representativa de la población de adultos (de 15 años a más) (World Values Survey, 2015).

En la Tabla 1 se describe el tamaño de la muestra para cada país (N Total); con el respectivo porcentaje de mujeres de la muestra, en contraposición de hombres; en ese sentido, el número de participantes por país varió entre 841 y 2232 personas, con un promedio de edad total de 45.46 años. La Tabla 1 también presenta la edad promedio para cada país analizado; así como los promedios del auto-posicionamiento en el continuo izquierda-derecha y el promedio sobre las actitudes hacia la redistribución económica. La aplicación de la Encuesta fue cara a cara.

Variables e instrumentos

La Encuesta Mundial de Valores en su sexta edición, plantea un cuestionario que recoge en sus diferentes ítems aspectos relacionados a la cognición social y política de los participantes. En ese sentido, de este cuestionario se recogieron las siguientes variables:

Orientación política

Siguiendo la propuesta de Barni y colaboradores, (2016) se operacionalizó la orientación política en dos ítems. El primero se refería al auto-posicionamiento político de cada encuestado en una escala de 10 categorías donde 1= izquierda y 10 = derecha. Ítems similares han tenido un amplio uso en el estudio de la orientación política en diversas culturas (Aspelund, et al., 2013; Jost, et al., 2003; Piurko, et al., 2011; Thorisdottir, et al., 2007).

El segundo ítem, hacía referencia a las actitudes hacia la igualdad ingresos económicos. Este ítem consistía una escala de 10 categorías, donde 1 = “los ingresos deben ser más iguales” y 10 = “se necesitan mayores diferencias en los ingresos como incentivo al esfuerzo individual”.

Resistencia al cambio y aceptación de la desigualdad Estas dimensiones se midieron a través de los valores referidos a la Conservación (vs. la apertura al cambio) y los de Autopromoción (vs. los de auto-trascendencia), respectivamente. Como se señaló en la introducción, los valores de Conservación apuntan a la dimensión de Resistencia al cambio del conservadurismo político, mientras que los valores de Autopromoción apuntarían a la dimensión de Aceptación de la desigualdad (Cohrs, Maes, Moschner, & Kielmann, 2007; Duckitt & Sibley, 2017; Livi, Leone, Falgares & Lombardo, 2014; McKee, & Feather, 2008). En el Cuestionario de la WVS-6 se incluyeron 10 ítems del modelo de valores de Schwartz; donde cada ítem le describía al participante la forma de ser de una persona, y este debía responder, cuanto se parecía a ésta, en una escala del 1 = “se parece mucho a mi” al 6 = “No se parece mucho a mi”. Para facilitar el análisis, la escala fue revertida. Estos ítems han sido utilizados en otras investigaciones, mostrando su pertinencia para los estudios psicológico-sociales (Morselli, Spini, & Devos, 2012; Pande, & Jain, 2014).

Además, para validar que estos ítems concordaban con las dos dimensiones propuestas por Schwartz, se realizó como primer paso la corrección por uso, procedimiento recomendado para el correcto análisis de los valores de Schwartz en sus diferentes medidas (Saiz, 2003; Schwartz, 2009). Luego, con los puntajes corregidos, se realizó un análisis factorial exploratorio (AFE) a través del método de componentes principales para dos factores con una rotación Varimax.

Como se presenta en la Tabla 2, la solución fue satisfactoria representándose las dos dimensiones propuestas por Schwartz: la Conservación (vs. la apertura al cambio) y la Autopromoción (vs. la autotrascendencia). Ambos factores tuvieron buenos indicadores de confiabilidad (ttAuto-promoción vs auto-trascendencia = .60, y ^Conservación vs apertura al cambio = .63). Para obtener la puntuación de los factores, se utilizó el método de regresión (DiStefano, Zhu, & Mîndrilă, 2009). Una puntuación positiva en el primer factor señalaba la importancia de los valores de Auto-trascendencia sobre los de Autopromoción; es decir, menor aceptación de la desigualdad; mientras que, para el segundo factor, una puntuación positiva señalaba la importancia de los valores de Conservación sobre los de Apertura al cambio; es decir, mayor resistencia al cambio. Este tipo de procedimientos para identificar las dos dimensiones de la propuesta de valores de Schwartz y sus respectivas puntuaciones, también se han utilizado por diversos autores para el estudio de la orientación política (Aspelund, et al., 2013; Barni, Vieno, & Roccato, 2016).

Procedimiento y técnica analítica

Obtenida la base de datos con la información de la WVS6, se procedió a seleccionar las muestras de los países que se ajustaban a los grupos culturales que se querían comparar: países occidentales y países latinoamericanos. Las muestras de estos países debían haber contestado los mismos ítems-valores referidos a la teoría de Schwartz.

Luego de esta selección, se realizó un análisis factorial exploratorio para validar los ítems-valores de Schwartz medidos en la WVS-6 como se ha descrito en el anterior punto. Con los puntajes obtenidos para cada una de las dimensiones, se realizaron los respectivos análisis de correlaciones de Pearson para observar las relaciones los indicadores de orientación política (ítem izquierdaderecha y actitudes hacia la redistribución política), y la correlación entre estos indicadores y los factores relacionados al conservadurismo (Aceptación de la Inequidad y Resistencia al Cambio). Estos análisis de correlaciones se extraen para la muestra de cada país, y se comparan las correlaciones entre los dos grupos culturales como se ha realizado en estudios similares (Aspelund et al., 2013; Caprara et al., 2017; Piurko et al., 2011).

Resultados

Los resultados del análisis de correlaciones entre los indicadores de orientación política (Tabla 3) muestran que existe una relación estadísticamente significativa entre el posicionamiento de izquierda-derecha política y las actitudes hacia la igualdad de ingresos; de manera consistente en los países occidentales, y de manera dispersa en los países latinoamericanos. Para los países occidentales, las correlaciones de estas dos variables van en un rango de .21 a .25; mientras que en los latinoamericanos va entre .08 hasta .32. Por tanto, podríamos indicar que, en ambos grupos culturales, la orientación de izquierda-derecha se asocia con la igualdad económica, de manera consistente en los países occidentales, y en menor medida en Latinoamérica. En ese sentido, tener actitudes favorables hacia la desigualdad de ingresos se relaciona a posiciones de derecha política en ambos contextos.

Por otro lado, como se observa en la Tabla 3, los resultados de los análisis de correlaciones entre las dimensiones del conservadurismo (Aceptación de la desigualdad y la Resistencia al cambio) y la orientación política confirman los resultados obtenidos en diversos estudios en países occidentales (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016; Piurko, et al., 2011; Thorisdottir, et al., 2007). Se aprecia que los valores asociados a la Resistencia al cambio y a la Aceptación de la desigualdad tienen correlaciones estadísticamente significativas con la dimensión de izquierda-derecha en las seis culturas occidentales estudiadas.

Para la dimensión de Aceptación de la desigualdad, las correlaciones van en un rango de -.08 a -.28; lo cual señala que, a menor aceptación de la desigualdad, mayor es el posicionamiento hacia la izquierda política de las personas. Para la dimensión de Resistencia al cambio, las correlaciones van en un rango de .10 a .22; lo cual señala que, a mayor resistencia al cambio, mayor posicionamiento hacia la derecha política. Por último, con respecto a las relaciones entre las actitudes hacia la redistribución económica y las dimensiones psicológicas del conservadurismo, se encuentran correlaciones estadísticamente significativas (en un rango de -.08 a – .22) coherentes con la teoría en todos los países occidentales.

Así, aquellos que menos aceptan la desigualdad, tienen también actitudes favorables a la igualdad de los ingresos económicos. Por último, los valores de resistencia al cambio no tuvieron correlaciones consistentes con esta dimensión; lo cual se ajusta estudios anteriores (Barni, et al., 2016).

Con respecto a los países latinoamericanos, como se aprecia en la Tabla 4, no se encuentran patrones claros que permitan relacionar las dimensiones del conservadurismo con la orientación política. Con excepción de los países de Ecuador y Perú, se encuentra en los demás países correlaciones significativas entre la Resistencia al cambio y el posicionamiento de izquierdaderecha. Argentina, es el país que tiene la correlación más alta entre estas variables (r =.30, p<.01); seguido de Brasil (r =.18, p<.01) y Chile (r =.12, p<.01). Los demás países latinoamericanos tienen correlaciones significativas muy débiles. Por el lado de las actitudes hacia la Igualdad de ingresos, tampoco se tienen patrones claros. Con respecto a estas actitudes y la Aceptación de la desigualdad, solo 4 países tienen correlaciones significativas, y solo dos mayores o iguales a .1, Chile y Colombia; mientras que, con respecto a la Resistencia al cambio, sólo un país, Argentina, tiene correlación estadísticamente significativa (r=.19, p<.01).

Discusión

Los resultados nos señalan tres elementos importantes del estudio transcultural sobre la ideología política: a) tanto para países latinoamericanos como occidentales el Posicionamiento político de izquierda-derecha está relacionado a la igualdad económica; de manera consistente en Occidente, y de manera más débil en Latinoamérica; b) en Occidente, las dimensiones psicológicas relacionadas a la Aceptación de la desigualdad y la Resistencia al cambio están relacionadas claramente a la Orientación Política; y c) estas dimensiones no necesariamente serían válidas en el contexto latinoamericano, donde no se encuentran patrones claramente definidos.

Sobre el primer punto, estos resultados coinciden con recientes estudios que relacionan el posicionamiento de izquierda-derecha con las concepciones de igualdad económica que tienen los individuos (Graham, Iyer, & Meindl, 2013). Sin embargo, esta afirmación sería robusta en países occidentales y débil países latinoamericanos, por lo que se requiere mayor investigación sobre otros elementos que se estén asociando a la dimensión de izquierda-derecha en Latinoamérica que expliquen una mayor proporción de la varianza en esta variable. Como mencionan algunos autores, esto se puede deber a que las mismas concepciones de lo que es izquierda y derecha pueden variar según el tiempo y los contextos sociohistóricos (Inglehart, & Klingemann, 1976; Sartori, 1976).

Con respecto al segundo punto, queda claro que en países occidentales la orientación política está definida por los valores relacionados a la Resistencia al cambio y la Aceptación de la desigualdad, lo cual confirma diversos estudios que a través de distintas metodologías señalan que estas dos dimensiones psicológicas se relacionan fuertemente a la orientación política y se han mantenido estables en el tiempo (Aspelund, et al., 2013; Barni, et al., 2016; Caprara et al., 2017; Thorisdottir, et al., 2007).

Estos resultados son muy interesantes, ya que a pesar de las limitaciones propias de la WVS-6 que solo evaluó 10 ítems-valores, se obtuvieron resultados consistentes con evidencia previa y fue estadísticamente significativa.

Sobre el tercer punto, estas dos dimensiones psicológicas relacionadas al conservadurismo político no necesariamente aplican en el contexto latinoamericano para explicar la orientación política; lo cual coincide con cierta evidencia que encuentra resultados poco consistentes con la propuesta de Schwartz (Schwartz, & Barnea, 1995) o han cuestionado su pertinencia para este contexto (Solano, Díaz, & Peña, 2015).

Sin embargo, se puede observar que el factor de Resistencia al cambio (valores de conservación) parece tener una relación en ciertos países latinoamericanos. Podríamos decir que tanto Chile como Argentina se comportan de manera similar a Occidente, y de manera más tenue en Brasil, Colombia y Uruguay; mientras que México, Ecuador y Perú, divergen en los resultados. Estos resultados pueden deberse a también a las limitaciones de la WVS-6, que no permite captar íntegramente los valores de Schwartz al presentar solo 10 ítems de este modelo; lo cual no es recomendado por el propio autor (Sandy, Gosling, Schwartz, & Koelkebeck, 2016). Pero también, pueden existir elementos de fondo, propios de la diversidad cultural de la región latinoamericana y de sus psicologías que no necesariamente son captadas por los instrumentos generados desde Occidente.

De acuerdo con Schwartz (2006) y Hofstede (2001), Argentina, Brasil, Colombia y Chile presentan mayores niveles de individualismo que el resto de los países de la región; lo cual podría explicar que en parte los resultados de estos países, especialmente de Argentina, se hayan parecido en algún aspecto a los encontrados en países occidentales. Asimismo, Schwartz (2006) afirma que países como Perú, no han tenido tanta influencia europea, y que tienen un comportamiento distinto, en términos culturales, que los demás países latinoamericanos; lo cual también podría explicar en parte con los resultados encontrados.

Estas particularidades también pueden deberse a las diversas experiencias históricas de cada uno de sus países latinoamericanos, que han tenido en su historia reciente tanto dictaduras y gobiernos autocráticos que se manifestaban como de izquierda (social-comunista) y de derecha (neoliberal).

También cabe mencionar que, en ciertos países de Latinoamérica, como Perú, no existe un sistema de partidos como en occidente, que permita a los votantes identificar cuáles son los valores a los que se asocia una u otra postura política. Por tanto, urge también desarrollar mayores modelos teóricos y herramientas metodológicas propias de la región latinoamericana que permitan entender mejor las concepciones sobre la orientación política de los ciudadanos, y las dimensiones psicológicas asociadas a esta.

El continuar con el estudio de la orientación política y la cognición política en Latinoamérica se hace necesario. Estos estudios se han convertido en un tema fundamental en las ciencias sociales; ya que ha permitido entender las motivaciones que pueden estar detrás de determinadas agendas públicas (Schwartz, et al., 2014), de determinados conflictos políticos (Haidt, & Graham, 2007) o en el surgimiento de los movimientos populistas en occidente (Bakker, Rooduijn, & Schumacher, 2015). En Latinoamérica, donde todavía se requieren realizar esfuerzos para consolidar las democracias en la región, el entender las creencias y opiniones políticas de la población se hace fundamental para asegurar el desarrollo de las democracias (Krosnick, Visser, & Harder, 2010). Específicamente, se hace necesario entender con qué concepciones de estado o de gobierno los latinoamericanos asocian los conceptos de izquierda y derecha; los cuáles son muy utilizados por los medios de comunicación masiva y los políticos, pero que no necesariamente puedan ser entendidos por los ciudadanos. En esta línea, una vez identificadas estas concepciones, se requerirá avanzar posteriormente a entender qué aspectos de la orientación política en Latinoamérica predicen otros aspectos como el voto o el apoyo de ciertas políticas. Para ello, se requerirán estudios de corte más cualitativo que permitan explorar las concepciones ciudadanas de izquierda y derecha; inclusive si este constructo es válido; ya que, en varios países de Latinoamérica, hace que la política esté más centrada en ciertas personalidades o el populismo, que en agendas propiamente ideológicas.

En base a esto, se deberán desarrollar mayores estudios para tratar de entender con qué factores psicológicos predisponen a las personas en la región a optar por una posición política. En el caso de estudiar valores, también deberán estudiarse con mayor profundidad las diferentes en cuanto a género. De acuerdo con Schwartz y Rubel (2005), existen diferencias en las puntuaciones en la jerarquía de valores entre ambos sexos y que estas diferencias varían de acuerdo con cada cultura; por tanto, un estudio más a detalle sobre orientación política también podría analizar las diferencias debido a estas diferencias en la jerarquía de valores. Por último, tomando en cuenta la particularidad cultural de la región y sus diferencias internas (Schwartz, 2006) otra de las líneas de investigación futura es tratar de entender si variables culturales como el individualismo, la distancia al poder, u otras puedan dar más luces sobre la orientación política en la región como se ha planteado en países postcomunistas (Barni, Vieno, & Roccato, 2016).

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References

Referencias

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