Ludwig van Beethoven (1770 – 1827)
Concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, Opus 56
1. Allegro
2. Largo (attacca)
3. Rondo alla polacca
Itzhak Perlman, violín
Yo-Yo Ma, violonchelo
Daniel Barenboim, piano y director.
Sala de la Berliner Philharmonie en Berlín-Tiergarten.

El Concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, op. 56, es una obra escrita por Ludwig van Beethoven y conocida comúnmente como su Triple concierto. Fue compuesta entre 1804 y 1805. Fue estrenada en 1808 en los conciertos de verano “Augarten” de Viena.

Este es el único concierto que compuso Beethoven para más de un instrumento solista. Uno de los primeros biografos del compositor, Anton Schindler, sostenía que el Triple concierto fue escrito para el pupilo de Beethoven, el archiduque Rodolfo de Austria. El archiduque, que bajo el tutelaje de Beethoven logró ser un consumado pianista y compositor, era apenas un joven cuando se compuso la pieza, y esta sería la razón por la cual la parte para piano es a la vez vistosa y fácil, soportada por otros dos solistas más maduros y hábiles. Sin embargo, no hay conocimiento de que Rodolfo interpretara la pieza. Al momento de su publicación, la dedicatoria era para otro de sus mecenas, el Príncipe Lobkowitz.

Además del violín, violonchelo y piano solistas, la pieza está orquestada para una flauta, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, tímpano y cuerdas.

Fantasía para piano, coro y orquesta en do menor, Opus 80
(37′ 30”~)
1. Adagio
2. Allegro
3. Meno allegro
4. Adagio ma non troppo
5. Marcia, assai vivace
6. Allegretto, ma non troppo
7. Presto
Carola Höhn, Katharina Kammerloher, Andrea Böning,
Endrik Wottrich, Pär Lindskog, René Pape.
Chor Der Deutschen Staatsoper Berlin.
Orquesta Filarmónica de Berlín.
Daniel Barenboim, director.

La Fantasía comienza con una introducción de 26 compases lenta pero virtuosa para piano, que modula de Do menor a Do mayor y regresa a la primera. La parte principal de la obra, marcada “Finale”, comienza con un tema en Allegro tocado por los cellos y los contrabajos. Después , el piano solo introduce el tema coral en una versión ornamentada. Variaciones sobre el tema son entonces tocadas por las flautas, oboes, clarinetes y las cuerdas solistas, respectivamente. Una versión del tema con toda la orquesta, tocada en forte lleva a una parte de piano más lírica.
La orquesta acompaña a un parte del piano en semicorcheas mientras la obra va modulando de Do menor a Do mayor. Una sección calmada y fluida en La mayor, que termina con una sección de pregunta-respuesta entre las lengüetas dobles, corno y piano, lleva a una Marcia, una variación en Fa mayor del tema principal al estilo de una marcha. Una repetición del tema instrumental del primer allegro es una transición a la entrada coral.
El coro entra con las sopranos y contraltos cantando el tema principal, armonizado en triadas. Los tenores y bajos entonces cantan el tema, y después al coro se le une la orquesta en un tutti. Una coda en presto con orquesta, coro y piano da final a la obra.

EN CASTELLANO:
Con gracia y dulzura resuenan
las armonías de nuestra vida
y el sentido de la belleza engendra
flores que eternamente florecen.
La paz y la alegría avanzan cual amigas
como el juego alternante de la olas;
y lo que insistía en ser rudo y hostil
entra a formar parte de lo sublime.
Cuando en los tonos reina la magia
y en las palabras la inspiración
se configura lo maravilloso,
noche y tempestad se vuelven luz.
Calma exterior y alegría interior
priman para el bienaventurado;
y el sol primaveral de las artes
permite que de ambas nazca luz.
Algo grande contenido en el pecho
florece de nuevo en toda su belleza;
si un espíritu se ha encumbrado
todo un coro de espíritus resuena siempre a su alrededor.
Aceptad, pues, almas bellas,
alegremente los dones del buen arte.
Cuando se unen el amor y la fuerza
el favor de los dioses al hombre recompensa.

 

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