(Bloomberg) Es ahora el turno de BMW, Mercedes-Benz y VW de estar en la mira del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se está haciendo el hábito de atacar a la notable – y dependiente de los acuerdos comerciales – industria automotriz.

“Los alemanes son malos, muy malos”, dijo Der Spiegel citando a Trump a los participantes no identificados de una reunión a puerta cerrada el jueves con funcionarios de la Unión Europea en Bruselas. “Mira los millones de coches que venden en los Estados Unidos. Es terrible. Vamos a detener eso”.

El hecho de que Trump señale ahora a los fabricantes de automóviles alemanes por contribuir al superávit comercial desequilibrado de la nación, llega después de los reproches que hizo contra la japonesa Toyota Motor y los ataques a los propios fabricantes de automóviles estadounidenses y su envío de automóviles desde México.

La retórica pasa por alto que BMW, Daimler y Volkswagen operan algunas de sus fábricas más grandes en el mundo en los estados del sur de los Estados Unidos, y el impacto que tendría poner fin a las importaciones en los miles de distribuidores que venden vehículos alemanes.

“El presidente de Estados Unidos no discute basándose en hechos, sino que llega a conclusiones basadas en datos alternativos como cuántos automóviles están actualmente estacionados en una carretera de Nueva York o en la Torre Trump”, dijo Ferdinand Dudenhoeffer, director del Centro de Investigación Automotriz de la Universidad de Duisburg-Essen.

Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional, reconoció que el presidente dijo que Alemania era “muy mala” en lo que respecta a inundar a Estados Unidos con automóviles, pero insistió en que no se trataba de una crítica para uno de los aliados más importantes de Estados Unidos.

Quinta Avenida
Trump se ha quejado repetidamente de que el superávit comercial de Alemania con Estados Unidos está perjudicando a la economía estadounidense. En una entrevista con el diario Bild en enero, Trump destacó a BMW y amenazó con un arancel de 35% a los vehículos fabricados en el extranjero vendidos en el país.

“Si vas por la Quinta Avenida todo el mundo tiene un Mercedes Benz frente a su casa”, le dijo a Bild, mientras lamentaba la ausencia de Chevrolet en Alemania. General Motors ha retirado en gran medida su marca de Europa.

BMW, Daimler y Volkswagen se negaron a comentar las declaraciones de Trump. En conjunto, las entregas de las compañías alcanzaron 1.33 millones de vehículos el año pasado, según datos proporcionados por Wards Automotive Group.

Mientras que Estados Unidos es el segundo mayor mercado de exportación para los fabricantes de automóviles alemanes y los fabricantes están agregando o expandiendo las instalaciones de producción en México, Estados Unidos sigue siendo una fuente importante de su producción global.

Más de la mitad de los vehículos que las empresas alemanas hacen en Estados Unidos se exportan.