¿Existe lo bello en la arquitectura limeña? Después de ver la foto que encabeza este ensayo podríamos concluir que evidentemente no existe. Pero seguro dirán que no se puede generalizar, que una sola muestra no representa la totalidad de la “bella” arquitectura limeña. Probablemente Ud. lector esté en lo correcto, pero vamos, seamos sinceros, en Lima existe la industria de la construcción, existen las inmobiliarias y las construcciones informales. Pero más allá de eso, no hay mucho con que sentirse maravillado por el hermoso juego de los volúmenes bajo la luz, como afirmó alguna vez Le Corbusier es la arquitectura.  Aunque todos sabemos que la luz en Lima no nos favorece.

Pero,  ¿por qué tendríamos que clasificar  la arquitectura como bella o no?, es posible decir que ¿si la arquitectura no es bella, no califica como tal? Y algo más importante aún, ¿quién tiene la certeza sobre la definición de lo bello? Seguramente, habrá opiniones contrariadas, pero para mí, la arquitectura tiene que ser bella, y eso significa que debe maravillar al peatón que se encuentra con ella, debe respetar la memoria del lugar y el entorno donde se encuentra, debe tener alguna intención en su composición. Debe enaltecer el espíritu del hombre además de satisfacer sus necesidades y albergar funciones específicas claro está…y lo más importante y que aparentemente se nos está escapando de las manos es que la arquitectura es la representación de la esencia de un pueblo, de una época, de una cultura (Miró Quesada, 1945). Entonces los invito a mirar nuevamente la imagen, ¿es esa la arquitectura que nos representa?  O mejor dicho, ¿es esa la arquitectura que queremos de testimonio de nuestra época y cultura? Yo creo que definitivamente no.

Pero, ¿qué estamos haciendo como ciudadanos para evitar construcciones de este tipo? Aquí existe un vacío, ¿el común de las personas se interesa por la arquitectura? O incluso ¿son capaces de notar que es la unidad básica que forma la ciudad en donde vivimos? Acá surge una nueva misión para los arquitectos, dar a conocer y explicar las funciones e importancia de la arquitectura -de manera sencilla y sin adornar las palabras- como legado histórico de nuestro tiempo.

Es por ello que me di la libertad de utilizar este edificio contemporáneo (2016) como muestra de la importancia de la expresión estética y todos los elementos que se desprenden de ese concepto. Este edificio ubicado en la cuadra 52 de la avenida Arequipa, es la Central de Seguridad Ciudadana de Miraflores. Antes una edificación de 2 pisos, que durante parte del 2015 y  el 2016 sufrió una remodelación y ampliación, elevando la cantidad de pisos hasta 5 e incluyendo un enorme y “moderno muro cortina”, para dejar a la vista del ciudadano las acciones de monitoreo y control del distrito, como indica la página web de la municipalidad (2016).

Como ven, es un edificio institucional que no le hace mérito ni a su ubicación, ni a su función, ni al distrito al que pertenece. No tenemos que ir muy lejos para observar un edificio de la misma índole y que hasta el día de hoy prevalece como una verdadera arquitectura. Me refiero al edificio de la Municipalidad de Miraflores o Palacio Municipal, diseñado por el arquitecto Luis Miró Quesada Garland en 1944. ¿Podemos compararlos? Tal vez no deberíamos, pero creo es una herramienta para redirigir la arquitectura que se está proyectando actualmente en el Perú.

Al observar el Palacio Municipal, de estilo Neo Colonial, podemos reconocer una arquitectura maciza, proporcionada, con ritmos, simetrías, por supuesto trazos reguladores. Si bien, el diseño original del arquitecto Miró Quesada correspondía a una arquitectura de estilo moderno, es decir, sin el ornamento que caracteriza al estilo Neo Colonial, poseía las mismas características antes mencionadas salvo los elementos decorativos como las cornisas, la portada con pilastras, y los balcones adornados con los arcos de medio punto adosados a la fachada que dan al parque, solo  por mencionar algunas características que la normativa de la época exigía y por lo tanto, lo hicieron clasificar como neo colonial. Y en este punto me gustaría acotar que a pesar de que el diseño original sufrió modificaciones, existía en aquella época un consenso sobre lo que se deseaba lograr como expresión visual o se suponía bello, a pesar de que la Agrupación Espacio ya venía postulando lo contrario.

Yo les pregunto entonces, ¿podemos ver algo de lo anteriormente mencionado en el edificio de la Central de Seguridad Ciudadana? Seguramente, un eje de simetría, que parte el edificio por la mitad, dejando las dos torres o cilindros a sus extremos, o la división del edificio en 3 cuerpos producto del muro cortina, pero nada más se puede comentar respecto a la expresión de ese “diseño”.

Pasemos a describirlo y quizás encontrar alguna intención: edificio horizontal, tripartito, de textura lisa, de color amarillo y azul. Los cuerpos extremos de carácter macizo contrastan vs la transparencia del cuerpo medio, producido por el vidrio del muro cortina. Este “vacío” en la fachada deja apreciar la quíntuple altura acompañado por el elevador panorámico y las oficinas de la mano derecha. Uno pudiera pensar que esa gran altura, tiene la intención de relacionar los pisos de oficinas de monitoreo, pero su función es más bien la de patio interior o pozo de luz, como mejor lo queramos llamar, para la iluminación de las oficinas, esa oportunidad se desaprovechó. Finalmente, podemos observar que cuenta con una rampa exterior para su fácil acceso.

Entonces preguntémonos: ¿De qué sirve tener ese ascensor panorámico para tan solo 5 pisos, qué hay para observar al frente? ¿De qué sirve tener esa quíntuple altura, sin aprovechar? ¿De qué sirve tener ese muro cortina en la fachada, para ver las pantallas de monitoreo y control?, ¡si no se ven! Y me pregunto: ¿es eso necesario? ¿Acaso los vecinos del distrito se sentirían más seguro por ver esas pantallas? Seguro que no.

Hay muchas cuestiones en debate sobre esa edificación, no creo que pueda llamarse arquitectura. Y explico nuevamente el por qué en palabras del propio Miró Quesada: “(…) El  alma del hombre (…) anhela en su diario vivir, estar rodeado, circundado de belleza que haga gozoso su corazón.” (1945). Ese edificio no hace que mi corazón se llene de gozo, ni nada parecido. Porque no hay diseño, porque no hay expresión, porque no hay intención alguna, porque no refleja el momento que estamos viviendo.

Reflexionemos por qué no podemos llegar a conectar con esta edificación, y es precisamente por eso, porque no existe un vínculo ni relación con la vida de un limeño del siglo XXI. El motivo de estas líneas no es dar una propuesta arquitectónica de lo que pudo ser ese edificio, sino dejar en evidencia que como él existen un sin número de edificios que no tienen alma, ni nada que decirnos, ni decir de nosotros los limeños.

Podemos seguir ahondando con preguntas sobre su programa, ¿por qué  no se consideró un paquete cultural, que haga al edificio más cercano a la población? ¿Podría haber sido esa una oportunidad? Miremos el caso de la municipalidad.  ¿Por qué no se pensó en ello? ¿O por qué no se consideró la importancia de su ubicación, en plena avenida Arequipa y tan cerca al óvalo del parque Kennedy? ¿Hubo un concurso público o privado para el desarrollo del proyecto? O es que ¿por ser una central de serenazgo no merece un mejor diseño? Entiendo que no debe competir con el Palacio Municipal, ni mucho menos pretendo que haya sido una copia de él, o diseñado y construido en el mismo estilo, porque eso sería un falso histórico o llegaríamos al pintoresquismo. Pero lo que exijo es algún tipo de diseño, de esfuerzo, de razonamiento, de pasión y de creatividad, característica principal del peruano, o ¿no?

Tal vez lo que necesitemos son nuevas regulaciones en el Reglamento Nacional de Edificaciones para la composición de fachadas, claro está, según el carácter y tipología del edificio, el entorno en el que se edificará y con las propuestas que ciudadanos y arquitectos podamos juntos acordar. ¿Qué queremos dejar como legado? En eso debemos reflexionar. Pero, por favor, no tomemos esta idea como una limitación, sino como una garantía para construir una “bella” arquitectura, por lo tanto una bella ciudad. Empecemos el debate.

Referencias:

  • Municipalidad de Miraflores,  (miércoles 11 de mayo del 2016) Recuperado de: http://www.miraflores.gob.pe/_contenTempl3.php?idcontenido=9528
  • Miró Quesada, L. (1945). Espacio en el Tiempo. S.Ed.: Lima

Nota: El presente texto obtuvo la segunda mención honrosa en el II Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica, realizado en Perú, 2017.


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